Por Sudha R. Shenoy. (Publicado el 8 de diciembre de 2010)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/1393.
[Esta entrevista apareció en el número de Invierno de 2003 de la Austrian Economics Newsletter, ahora disponible en pdf en línea]
Shuda Shenoy es profesora de historia económica en la Universidad de Newcastle, Australia. Ha desempeñado puestos de visitante en la Universidad del Estado de California en Hayward; la Universidad de Ohio en Athens; la Universidad George Mason en Athens y el Instituto Mises. Es la autora de India: Progress or Poverty (Londres, IEA, 1971), Underdevelopment and Economic Growth (Londres: Longman, 1970) y artículos en South African Journal of Economic and Management Sciences y otras revistas, así como de capítulos n diversos libros. También es la editora de A Tiger By the Tail: The Keynesian Legacy of Inflation, de F.A. Hayek (1972, 1978, 1979). Su artículo “Austrian Capital Theory and the Undeveloped Areas: An Overview” está disponible en la guía de estudio.
AEN: Usted forma parte de la conferencia de South Royalton, que se considera un foro fundador del movimiento austriaco moderno.
SHENOY: Seguramente. Fue en 1975, antes de que el movimiento austriaco moderno hubiera realmente tomado forma. Muchos veníamos de muy lejos. Nadie podía creer el entorno en que nos encontramos. Conducíamos y conducíamos para llegar al centro de conferencias. Nos encontramos en una diminuta villa en medio de ese enorme bosque en un antiiguo hotel ruinoso. Finalmente, a mitad de la semana nadie pudo aguantar más y fuimos a un pueblo donde había gente, actividad, luces. ¡Civilización!
Murray Rothbard hizo que todo fuera divertido, pero las instalaciones eran realmente horribles. El tipo que organizaba la conferencia, que debe permanecer en el anonimato, había prestado al dueño del hotel algún dinero, así que la conferencia mataba dos pájaros de un tiro. Pero aparte de las instalaciones, fue una conferencia muy buena. Vino Ludwig Lachmann desde Sudáfrica. En ese momento, yo estaba un mi primer trabajo en la enseñanza en Australia. Era muy emocionante encontrar colegas e imaginar que nuestras ideas podían tener un futuro.
AEN: Es notable lo lejos que llega su conexión personal con la Escuela Austriaca.
SHENOY: He tenido la conexión con la Escuela Austriaca mas larga que nadie. Mi adre, B.R. Shenoy se graduó en la London School of Economics en enero de 1931 cuando F.A. Hayek daba sus lecciones sobre precios y producción. MI padre decía que Hayek aún tenía entonces un fuerte acento vienés. No estaba seguro de su ingles: “Dinero, él hace esto; dinero, él hace aquello”. Realmente mi padre no podía entenderle por el acento, pero podía ver que ahí había algo. Después de estudiar la teoría austriaca, dijo que estaba inmunizado ente cualquier otro marco.
Después de enseñar en Ceilán e India, se incorporó al Banco de la Reserva de India. Fue enviado a Washington como representante indio en el Banco Mundial y el FMI de 1951 a 1953. Podría haber convertido en gobernador del Banco de la Reserva de India, pero no pudo aguantar más. Así que aceptó rebajar su salario a la mitad y volver a la enseñanza académica. Cometieron el error de enviarle en un consejo de economistas a la comisión planificadora. En un informe discrepante publicado al principio de la década de 1950, predecía que si el plan Nehru se ponía en efecto, la India sufriría una crisis de cambio de divisas e inflación y que habría que recortar. Nehru se preocupó mucho.
AEN: Esas posiciones eran entonces bastante poco comunes y probablemente extremadamente poco comunes en India.
SHENOY: Claro. Cuando murió en 1978, había sido prácticamente el único economista liberal entre Atenas y Tokio. Peter Bauer supo de él en 1955, cuando vino a la India a una visita de investigación, Bauer había visto los artículos de mi padre y le preguntó sobre él al economista de la Alta Comisión Británica. El economista contesto, oh, no le haga ningún caso, está loco. Bauer pensó: ¡estupendo, entonces debo conocerle!
Después de eso, la Sociedad Mont Pelerin le invitó a hablar en la reunión de Oxford y la gente no podía creer lo que estaba oyendo. Hace poco yo estaba leyendo en los archivos una carta de Hayek a Lachmann en la que Hayek decía que se había reunido conun economista liberal indio llamado B.R. Shenoy. Mi padre se hizo de verdad bastante conocido.
AEN: ¿Y por qué su elección académica?
SHENOY: Nunca pensé en ser economista. Pensaba que ya había tenido bastante y me decidiría por el inglés. En mi segundo año de universidad, recibí un curso de economía (la alternativa eran matemáticas) y me gustó bastante. Henry Hazlitt había enviado a mi padre varios libros y entre ellos estaba la Free Man's Library. Ésta me ofreció una buena guía de lectura. Por alguna razón, la Universidad de Gujarat (en Ahmedabad, al norte de Bombay), donde enseñaba mi padre, tenía ejemplares de libros de Mises. Los leí y me enganché. Hayek y Mises eran muy conocidos en mi familia. Acabé acudiendo a la LSE, la Universidad de Virginia y finalmente acabé enseñando en Newcastle (en Australia).
AEN: Cuéntenos acerca de su colección de artículos de Hayek, A Tiger by the Tail.
SHENOY: Estaba en la IEA dando la lata a la gente acerca de todas las grandes ideas antikeynesianas en la obra de Hayek y cómo tenían que imprimirse. Estuvierond e acuerdo. Llegaron en el momento justo, Estábamos en medio de la estanflación, justo antes del Premio Nobel de Hayek. Me sorprendió la recepción, pero a Arthur Sheldon no. Durante varios meses tuvimos “tigres” rondando la prensa financiera. La inexpugnablidad de Keynes acabó entre la primera y la segunda edición y me di cuenta al preparar esta segunda que ahora podía decir todo lo que quisiera, En la primera había tenido que tener mucho cuidado, porque aún Keynes estaba muy vivo.
La estanflación, que es la combinación de inflación y desempleo, fue la causa del declinar de Keynes. Aparte de la teoría austriaca, no hay forma intelectual de ocuparse de él. Así que fue un gran momento para la teoría hayekiana.
AEN: Rothbard también ha tenido una gran influencia en usted.
SHENOY: Su Man, Economy, and State es otro libro que apareció en el momento justo. Recuerdo que en 1963 compré la versión original en tapa dura de dos tomos en una librería de segunda mano en Londres. No podía permitírmela, pero la compré de todos modos. Me sentaba durante las clases pensando “No me creo esto”, y luego corría a casa y leía a Rothbard para reforzar una postura alternativa que tuviera más sentido. Para las ideas que estaba obteniendo en la LSE, este libro era enormemente importante. En esos tiempos, los austriacos no podían conseguir una educación formal. Así que entonces los austriacos eran autodidactas. La visión de Rothbard era excelente para esto. Fue el punto de partida para todos nosotros.
No cabe duda de que Rothbard fue una influencia esencial en la Escuela Austriaca moderna. Debemos recordar que hubo un enorme hueco entre la generación austriaca mayor de Mises, Hayek y Lachmann y la siguiente, que empieza con Rothbard y Kirzner. La Escuela Austriaca moderna es una escuela austro-estadounidense. Rothbard es aquí muy importante. Kirzner también es crucial.
AEN: ¿Qué otros libros son cruciales para usted?
SHENOY: Indudablemente, Los fundamentos de la libertad, de Hayek, que leí en cuanto salió a la venta.
AEN: ¿Sorprendió lo poco liberal que era en algunos pasajes ese libro?
SHENOY: Entonces no era poco liberal y si mira lo que la gente recomienda hoy hacer al gobierno, sigue sin ser poco liberal. Cuanto más miramos las obras sobre el mercado, más podemos ver que buena parte de su programa puede ser compatible con un marco de mercado completo. Cuando dice que debería haber un mínimo por debajo del que no debería caer la gente, simplemente está invocando el principio victoriano de que no debería permitirse que la gente muera de hambre. Esto tampoco significa que la gente vaya a encontrar una vida fácil cobrando el paro. También la caridad desempeñaría un papel importante.
En todo caso, las recomendaciones de Hayek se relacionaban en principio y constantemente con un orden de mercado existente de una forma distinta a otros. El marcado, no el estado y sus programas, forma el corazón de su teoría social. La mayoría de las explicaciones sobre estos asuntos empiezan con la presunción de que el estado precede al mercado. La realidad es la contraria. Hayek formaba parte de esta gran tradición de la ley común. Una vez que aprecias esto, empiezas a reconocer la importancia de sus propuestas, que no comprometen su postura de mercado.
AEN: ¿Acepta usted la opinión de que Los fundamentos deriva de la tradición intelectual británica en la misma medida en que Derecho, legislación y libertad deriva de una tradición continental?
SHENOY: No. En Los fundamentos extiende el análisis a costumbres, tradiciones y la sociedad en general, y en DLL se ocupa de la ley común. Ambos libros trabajan en este marco. Lo importante respecto de todos los austriacos antiguos es que todos pertenecen a esta tradición del derecho común. Esto es especialmente cierto en Menger, que deriva claramente de Burke. Su libro Problemas de economía y sociología contiene un apéndice en el que apunta que la más joven Escuela Histórica Alemana y Burke eran opuestos en sus análisis. Está bastante claro que Menger era burkeano en algunos aspectos.
Los austriacos antiguos estaban examinando instituciones y fuerzas sociales que ya se habían desarrollado en acciones de la gente. Luego estaban tratando de descubrir los principios implícitos en cómo actúa la gente. Lo que pasa es que se dieron cuenta de que ya existía una economía de mercado funcionando ahí fuera. Empezaron a ver que la gente actuaba siguiendo reglas que se manifestaban inicialmente en sus conductas y luego se articulaban. Es como el lenguaje. Es una forma de entender los orígenes y fundamentos de la analítica austriaca. Ese “algo” que analizan preexistía, no lo creó una mente o una generación sino que tardo una largo periodo de tiempo. Los antiguos austriacos fueron los últimos en esta línea analítica.
AEN: ¿No reconocieron también esto los economistas clásicos?
SHENOY: Si, pero no fueron muy lejos. Como dijo Mises, se fijaron en el empresario, pero no consideraron la acción humana en su conjunto. Por eso su análisis era limitando en tantos aspectos. Lo que vieron los antiguos austriacos es que la actividad comercial era sólo una dimensión de un patrón general de actividad humana que está gobernado por reglas y normas escasamente conocidas incluso por los propios participantes, no más de lo que “conocen” la reglas del lenguaje que usan. Para ofrecer una analítica para comprender cómo funciona esto están los métodos tanto de Mises como de Hayek.
Por su parte, Hayek trataba de cabalgar dos caballos a la vez y no se doy mucha cuenta. Si excluimos todo lo que dijo acerca de la comprobabilidad y falsabilidad y lo dejamos a un lado, el resto del método de Hayek es bastante coherente y completamente una extensión de la tradición praxeológica. De hecho, en una nota al pie en La contrarrevolución de la ciencia dice que sería una beuna idea adoptar el término praxeología.
Hayek había leído Nationalökonomie. Le llegó una copia desde Ginebra en 1940 y las ideas de ese libro aparecieron de inmediato en la obra de Hayek. Su explicación de la economía y el conocimiento era simplemente una extensión de lo que había dicho antes Mises. Mises dijo que el orden de mercado se basa en una división del conocimiento similar a la división del trabajo y de la propiedad.
AEN: ¿Qué hay de las disensiones políticas entre Mises y Hayek?
SHENOY: Es algo interesante. Mises era bastante claro en que creía que el gobierno era una necesidad praxeológica. Escribió una y otra vez que una sociedad necesita una institución que aplique la ley y por tanto necesitamos un gobierno.
Hayek, por otro lado, dice que debemos lealtad al gobierno sólo en la medida en que mantenga el orden económico y las leyes de las que todos dependemos. Si no lo hace, no le debemos ninguna lealtad en absoluto. Escribió esto en “Confusion of Language in Political Thought”. Cuando IEA publicó esto, yo apunté a Arthut Sheldon que estaba promoviendo la anarquía. Esto asustó bastante a Sheldon.
Hayek llega a decir en DLL que si cesara toda la actividad del gobierno, la sociedad continuaría existiendo. Así que las implicaciones políticas de Hayek son, en alguna medida, más extremas que las de Mises. En una de sus últimas entrevistas, admitía que si fuera un hombre más joven, probablemente sería un anarquista libertario.
AEN: Usted dijo en su discurso que la ciencia económica tomo un camino equivocado hace mucho tiempo y no se ha recuperado.
SHENOY: Estoy dispuesta a decir que casi todos los departamento de economía del mundo podrían cerrarse sin tener ningún efecto dañino en el mundo de las ideas. La desviación errónea se tomó en al década de 1930 o tal vez antes, cuando los economistas empezaron a adoptar los que los filósofos de la ciencia decían que eran los métodos de las ciencias naturales. Estas últimas tienen al menos un objeto de estudio objetivo. Los economistas siguen cualquier cosa que los filósofos de la ciencia digan que es el último procedimiento científico.
Así que la economía se ha alejado tres o cuatro pasos del mundo real y, por encima de eso, está el mundo natural. Por tanto, los economistas están siguiendo una receta científica pero no tienen un objeto real de estudio. No están interesados en examinar el mundo social, que requiere herramientas analíticas especiales.
A los principales economistas actuales ni siquiera les interesa estudiar el mundo real. Si les dices hoy a los economistas que su trabajo es estudiar el mundo de la acción humana y que ese trabajo “aplicado” consiste en estudiar la historia económica, podrían decidir todos dedicarse a otra profesión. Por eso creo que la economía neoclásica es un callejón sin salida. Y eso es sólo un síntoma de un problema mayor. La universidad tal y como la conocemos ha perdido el rumbo, no estando segura de lo que hace. No es sorprendente. Las instituciones públicas no pueden adaptarse al cambio.
AEN: Ahora mismo usted está trabajando sobre comercio y cree que los austriacos podrían tener algo con lo que contribuir a la discusión.
SHENOY: Como historiadora económica y austriaca, hace mucho que me interesan los asuntos del comercio y me enfureció lo que estaban diciendo Paul Craig Roberts y otros acerca del comercio y no veía que nadie les contestara eficazmente. Roberts ha escritos muchos buenos ensayos y libros, pero respecto del comercio simplemente se equivoca. Dice que el problema no es el libre comercio, sino la movilidad del capital que está desviando al extranjero la producción de EEUU para el consumo estadounidense.
La movilidad del capital no es nada nuevo. Es sólo parte de la división global del trabajo y un reflejo de un aumento de la acumulación de capital, es decir, de prosperidad. Es por eso que Mises escribió que el mundo es el ámbito de la economía de mercado. Era, en una sentido real, un liberal del siglo XIX. En el siglo XIX tuvimos por primera vez un orden económico mundial. Había libre comercio, libertad de movimientos de la gente, libertad de movimientos de capitales, un patrón oro, precios a la baja en la última parte del siglo, desarrollo pacífico y ninguna guerra importante entre 1815 y 1914. Ejércitos y marinas del mundo no sabían qué hacer.
Sí, hubo aberraciones como la Guerra Civil Estadounidense y al Guerra Franco-Prusiana, pero en general fue un periodo de paz. Cuarenta millones de personas emigraron pacíficamente porque querían una vida mejor. No hubo expulsiones, ni guerras, ni genocidios, nada. Sólo buscaban una vida mejor. Había una expectativa real de que el mundo pudiera seguir así. La Primera Guerra Mundial fue un choque terrible para esta generación. Puede verlo a través de los escritos de Mises. Nunca se recobró realmente.
En todo caso, las tendencias benéficas que vemos hoy empezaron en el siglo XIX. Son simplemente una continuación de la creciente división del trabajo sobre una base global, reflejada en la creciente prosperidad de cada vez más regiones del mundo. Hoy como entonces los países son realmente regiones en el orden económico mundial. Las fronteras políticas son meras marcas políticas, que las actividades económicas cruzan y vuelven a cruzar constantemente. Este es el trasfondo que necesitamos para entender realmente lo que está pasando.
AEN: Así que el error es simplemente verlo desde el punto de vista de los intereses a corto plazo de una nación.
SHENOY: La perspectiva de los proteccionistas actuales de EEUU es increíblemente estrecha. La perspectiva es que todo lo que importa ocurre en EEUU y que los extranjeros simplemente estamos sentados no haciendo nada hasta que los estadounidenses cometen un error y entonces saltamos de repente y nos aprovechamos. Su opinión se basa en una completa ignorancia.
Lo que se ha perdido completamente es que hemos continuado un desarrollo industrial en las áreas ya desarrolladas. Japón es ahora un poder industrial aún mayor. Hay un gran crecimiento industrial en Corea del Sur, Indonesia, Malasia y muchas otras naciones. China se está beneficiando de las inversiones de Hong Kong y Taiwán y fabricando productos a precios competitivos. El que esos proyectos ya no sean viables comercialmente en EEUU refleja el hecho de que los recursos están creciendo por todas partes, así que tiene más sentido económico producir algunos bienes en otro lugar. Ese hecho libera capital y mano de obra para emplearlo en otras cosas.
Esto es algo maravilloso. Todas las demás partes del mundo ya se han adaptado a ello. EEUU es el único que tiene que adaptarse. Lo que oímos ahora en EEUU son las mismas quejas que se oían en Gran Bretaña, Australia y Europa hace 15 y 20 años. La queja era que el mundo subdesarrollado vivía con lo mínimo, venderían más barato que nosotros, no podríamos venderles nada, nuestras industrias se estaban destruyendo.
La verdad es que no pasó nada de esto. En su lugar, vimos un ajuste por parte de otras naciones y eso les ha hecho mejorar. EEUU afronta la posibilidad de hacer ahora ese ajuste o retrasarlo y entretanto imponer los costes masivos del llamado “proteccionismo” a sus propios consumidores. En cualquier caso, el ajuste no puede evitarse. Sí, alguna gente perderá su trabajo a corto plazo. Pero eso también libera recursos sin los cuales no puede producirse el crecimiento económico futuro.
AEN: Mucha gente acusa al libre comercio del lento declinar de los ingresos reales en EEUU…
SHENOY: Digan lo que digan los índices, un análisis detallado puede mostrar que sin embargo están pasando cosas buenas. Todos sabemos lo terrible que fue la Gran Depresión, pero la verdad es que el periodo de entreguerras también vio avances tecnológicos reales en amplias áreas de la comunicación y el transporte. Así que me gustaría ir más allá antes de concluir que el nivel de vida estadounidense está cayendo en alguna medida. Los índices no nos dicen mucho.
AEN: ¿Así que usted no ve ningún inconveniente para los EEUU en este desarrollo?
SHENOY: La expansión continua de la división del trabajo es una cosa maravillosa para la economía mundial y para todos los países que participen en ella. Esto significa un crecimiento continuo, lo que significa un cambio continuo. Muchos países desarrollados exportan ahora más maquinaria desarrollada y bienes de consumo más sofisticados. Los países menos desarrollados fabrican y exportan menos maquinaria desarrollada y bienes de consumo más sencillos, mientras algunas naciones se especializan en agricultura y exportación de recursos. No es sino la estructura de producción expandiéndose sobre toda la economía mundial. El mundo no se queda quieto.
EEUU tendrá que acabar sus políticas de proteccionismo comercial. Sólo acabarán dañando a EEUU a largo plazo. Si el libre comercio es bueno dentro de un país es bueno entre muchos países. Si decimos que otro país está haciendo dumping porque tiene precios más bajos, deberíamos querer que se detenga a cualquier fabricante que sea capaz de fabricar más barato que cualquier otro fabricante existente. Esta lógica llevaría a acabar con todos los beneficios de la economía de mercado, es decir, la división del trabajo. Los países proteccionistas se dañan a sí mismos. El libre comercio beneficia a todos.
AEN: Hablemos de los aranceles de EEUU al acero.
SHENOY: Tanto estadounidenses como europeos están sufriendo como consecuencia de lo que están haciendo sus respectivos gobiernos. Está entrando acero más barato, luego EEUU impone aranceles. Suben los costes para todos. Cada usuario de acero paga más. La producción baja. Los ingresos bajan. Es el primer impacto. El segundo impacto viene de la reacción de Europa. Se pierden ventas y bajan los ingresos. Nadie gana en este juego. Ambas poblaciones experimentan una reducción en el ingreso real. La gente trabaja, pero no obtiene los resultados que debería.
¿Cuál podría ser la mejor solución? Dejemos que se contraigan las empresas de acero. Si se contraen, pierden capital y mano de obra, que es precisamente lo que necesitan. Ese capital y mano de obra e trasladarán a otros lugares de la economía y cuanto más pronto y rápidamente lo hagan, más empresas de otros tipos pueden expandirse por todas partes. Una vez se expanden, crean nuevos empleos en todas partes. La onda acabará llegando a mucha de esa gente que perdió sus empleos con la contracción del acero. El ajuste se produce. Ocurre exactamente lo mismo cuando parece competencia nacional en cualquier producto.
La mejor política para la UE sería dejar que los estadounidenses hagan estupideces, pero no tomar represalias contra su propia población negándoles el acceso a bienes alternativos más baratos y mejores. Necesitamos laissez faire, no porque cree el mejor de todos los mundos posibles, sino porque cualquier cosa que hagamos para tratar de mejorarlo sólo empeorará las cosas.
AEN: ¿Cree usted que la Organización Mundial de Comercio ha sido buena para el comercio mundial?
SHENOY: ¡No la necesitamos! A lo largo de todo el siglo XIX, el comercio floreció en todo el mundo sin ella. Hubo algunas cañoneras abriendo mercados, pero ninguna organización del gobierno.
AEN: ¿Qué hay acerca de la afirmación de que el mundo industrial se desarrolló tras muros de altos aranceles?
SHENOY: Tajantemente, no es el caso. Gran Bretaña tuvo una política de libre comercio unilateral de 1846 a 1931.Incluso sus propias colonias (blancas) restringieron sus importaciones de Gran Bretaña, pero ésta tenía mercado abiertos. Esto ocurría al mismo tiempo que la población se doblaba y la renta per capita aumentaba casi dos veces y media. Alemania, el Imperio Austrohúngaro y EEUU tenían libre comercio interior. Hong Kong es otro ejemplo de libre comercio unilateral. ¿Cómo podría arreglárselas Hong Kong sin él?
En el caso de la China de hoy, el país se está desarrollando por la inversión de Hong Kong y Taiwán, no por ningún arancel que mantenga el gobierno. En China tenemos una enorme fuerza laboral más terrenos, cosa que no hay en Hong Kong o Taiwán. Cooperar les interesa a todos. Y por cierto: China es ahora el mayor comprador de lana australiana de primera calidad.
Este tipo de acuerdos tiene fascinantes repercusiones culturales. Corea del Sur es la mayor importadora de carne australiana. ¡Durante el Campeonato Mundial de Fútbol, los ganaderos de Queensland y el Territorio del Norte animaban a Corea del Sur para que ganara! El comercio une al mundo. Y también, curiosamente: Gran Bretaña ha tenido un déficit comercial desde el final del siglo XVII. También ha sido el mayor exportador en el siglo XIX: la mitad del total mundial. Australia ha sido importadora (neta) de capital desde la década de 1860. Canadá, Nueva Zelanda y Sudáfrica, también importan capital. Todos están desarrollados y continúan desarrollándose.
AEN: La impresión que dio el fracaso de las conversaciones sobre comercio en Cancún en 2003 fue de que el mundo en desarrollo estaba a favor del libre comercio.
SHENOY: Es algo reciente. Los países más pobres se han dado cuenta de que tienen, actualmente una ventaja comparativa en ciertas áreas en relación con otros países. Tienen la ventaja de tener disponibles servicios de trabajo a bajo precio y un mercado de mano de obra y medioambiental desregulado. Necesitan atraer inversión extranjera y ahora entienden que es crucial para su futuro. También entienden su dependencia de las exportaciones. Así que en general les interesa generar un entorno de libre comercio, incluso aunque el mundo desarrollado esté cada vez más interesado en “proteger”, es decir, en subvencionar, a sus anticuadas industrias contra el impacto de los cambios globales en el paisaje económico.
Estos países han tardado mucho en llegar a esta conclusión porque creían el sinsentido que les decían los economistas occidentales, que afirmaban que el control de la población, la ayuda externa y las subvenciones industriales eran las vías hacia el desarrollo. Lo que necesita el mundo en desarrollo es entender las ventajas de una postura unilateral de libre comercio. Deberían acabar por su cuenta con todos los aranceles y restricciones a las importaciones. Dejar que los gobiernos occidentales dañen a sus propios pueblos. No tiene sentido unirse a ellos en implantar políticas proteccionistas dañinas para sí mismos.
AEN: ¿Por qué no puede EEUU entender que la postura unilateral es la correcta?
SHENOY: El comercio de EEUU es una gran porción del comercio mundial porque su economía es tan grande. Pero el comercio mundial suma sólo un 26% de la economía doméstica de EEUU. Lo que significa esto es que EEUU puede hacer algunas cosas bastante terribles a las economías de todo el mundo sin afectar sustancialmente en mucho a la suya. A medida que el comercio exterior se haga más importante para la economía doméstica de EEUU, como ocurrirá, esto ya no será verdad. Las políticas “proteccionistas” (los subsidios) se harán cada vez más costosas.
Alfred Marshall fue uno de los pocos economistas que se dieron cuenta de que había dos formas de aumentar los ingresos reales de la gente. Puedes aumentar sus ingresos dinerarios. O puedes aumentar las cantidades de los bienes que compran. John Stuart Mill dijo lo mismo. El libre comercio reduce el precio de las cosas que compramos, también aumenta el rango de bienes disponibles. Aumenta nuestro ingreso real. Este es el gran beneficio que pueden esperar obtener los estadounidenses al conciliarse con la realidad de que la especialización y la división del trabajo son mundiales.
AEN: Habla como si esto fuera inevitable, como si el gobierno no pudiera hacer nada para evitarlo.
SHENOY: Necesitamos librarnos de la suposición de que los funcionarios del gobierno son omnipotentes u omniscientes y por tanto pueden cambiar la historia a su gusto. A largo plazo, muchas cosas están fuera de su control y las tendencias en el comercio mundial están entre esas cosas. Finalmente, cuando hablamos acerca del gobierno, hablamos de un grupo de matones, saqueadores y expoliadores ignorantes. Pueden causar muchos problemas pero no pueden invertir motu propio las tendencias económicas globales a largo plazo ni siquiera desviarlas muy lejos en un sentido u otro.
AEN: ¿Podría esta tendencia hacia la globalización de la fabricación y el aumento de la dependencia de EEUU del mundo hacer también que EEUU sea un país internacionalmente más pacífico?
SHENOY: Sólo podemos esperarlo. Lo que realmente necesita EEUU es una mayor presencia de fuentes alternativas de información acerca del mundo. Por lo que he visto aquí, casi todo el mundo cree lo que dice el gobierno. Si el gobierno dice que EEUU tiene que ir a la guerra, la población estadounidense dice ¡vamos! Es un problema serio. Como dice Hayek, nuestro mayor problema es la domesticación de las grandes empresas y especialmente la mayor de todas, el gobierno.
AEN: ¿Cómo valora el antiamericanismo en el extranjero?
SHENOY: Mucho deriva de la interferencia ignorante de EEUU en el exterior. El gobierno de EEUU es enormemente poderoso y debe responder a un electorado que literalmente no sabe nada acerca del mundo exterior excepto lo que le dice el gobierno. Así que en cierto sentido, el mundo entero simplemente se sienta a esperar nerviosamente a ver qué es lo próximo que va a hacer este gigante ignorante.
Todo el mundo sabe que en lo que se refiere a los funcionarios de EEUU hablando de asuntos internacionales, 9 de cada 10 veces son perfectamente ignorantes. Así que todo el mundo se pregunta: ¿qué hacer con un tipo ignorante con montones de dinero y poder? ¿Qué hacer? Crea un gran problema. A la opinión pública estadounidense tampoco le interesa, porque compresiblemente a la gente le interesan sólo las cosas que le afectan directamente.
No creo que el mundo guarde rencor a la prosperidad de EEUU. Muchos países en el mundo son prósperos, pero no vemos protestas mundiales contra Japón o Canadá, por ejemplo.
Realmente necesitamos insistir en lo que decía Mises una y otra vez, que se refiere a la interdependencia de todos con todos en un orden de mercado. El orden del mercado es realmente un proyecto de comunidad global y un proceso en marcha. Ningún individuo “heroico” puede siquiera fabricar un lápiz.
AEN: ¿Qué pasa con el mundo islámico?
SHENOY: Durante esta última guerra con Iraq. Los importadores de frutos secos y nueces en Egipto estuvieron terriblemente preocupados. Es la comida tradicional durante el ramadán. ¡Les preocupaba que no pudieran obtener sus suministros que venían de EEUU! Así que aquí hay una ventana hacia la solución: el comercio se desarrolla y crece entre dos países con culturas radicalmente diferentes. No hay aquí ningún problema. La gente tiene una buena razón para llevarse bien y cooperar.
AEN: ¿Qué hay de las actitudes anticapitalistas entre los fundamentalistas?
SHENOY: Está el problema del sentimiento antioccidental entre los mullahs del Islam, los clérigos semieducados que divulgan el odio antioccidental. Pero para la mayoría de la gente, hay cosa más importantes de las que preocuparse.
Ahora, promover una ideología liberal en los intelectuales del mundo islámico va a ser muy difícil, sin embargo, los intelectuales islámicos tienen que encontrar una forma de conectarse con la historia del Islam, que fue una vez la principal civilización mundial. Fueron los musulmanes los que salvaron los textos en griego y latín durante la edad media europea. Esto llevó en su momento al Renacimiento. Los mercaderes italianos aprendieron del Islam sus métodos mercantiles. Hay una historia comercial y una historia de tolerancia que necesita reanudarse.
En Occidente, el mundo intelectual adoptó ideas liberales en el mismo periodo cuando estaba aumentando la prosperidad. En el Islam, los intelectuales tienen que batallar en dos frentes: el desafortunado “cierre” de su propia tradición intelectual y el anticapitalismo aprendido en las academias occidentales. Podría comparar esto con el Este, donde algunas sectas budistas se están adaptando para ser más relevantes en un mundo de prosperidad. En cualquier caso, el cambio en el mundo musulmán tendrá que producirse internamente. No puede producirse externamente e indudablemente no puede imponerse por conquistadores militares.
AEN: ¿Qué proyectos tiene en mente para el futuro?
SHENOY: Estoy trabajando en la biografía de Hayek que empecé hace mucho tiempo. Me alegro de haberla dejado por un tiempo. Entretanto su pensamiento ha madurado en mi cabeza. Me gustaría seguir escribiendo sobre historia económica británica en 1914 mostrando el crecimiento entremezclado del derecho común, el orden de mercado y la estructura de capital. Me gustaría escribir más sobre el desarrollo económico japonés y concentrar algunos esfuerzos en ver el papel de los mercados negros en la antigua Unión Soviética.
Me encanta estar trabajando ahora en el Instituto Mises. Tengo claro que la Escuela Austriaca ha crecido enormemente en los últimos 10 años. Sólo espero que pueda mantener el ritmo. Pero seguro que si no nos apoyamos mutuamente, caeremos por separado.
Shuda Shenoy fue profesora de historia económica en la Universidad de Newcastle, Australia. Desempeñó puestos de visitante en la Universidad del Estado de California en Hayward; la Universidad de Ohio en Athens; la Universidad George Mason en Athens y el Instituto Mises.