Machacando a BP (por hacer exactamente lo que el gobierno le lleva a hacer)

Machacando a BP (por hacer exactamente lo que el gobierno le lleva a hacer)

 

Por Matthew J. Novak. (Publicado el 23 de junio de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4488.

 

Ha habido tremendas críticas en los medios en relación con la respuesta de BP al explosión y hundimiento del pozo Deepwater Horizon y el consecuente derrame de millones de barriles de crudo en el Golfo de México.

Una encuesta de ABC News / Washington Post muestra que un 81% de los encuestados dieron una opinión negativa sobre la respuesta de BD al derrame. La misma encuesta muestra que casi dos tercios de los que contestaron están a favor de procesar penalmente a BP y otras compañías implicadas en el derrame.

Aunque no soy quién para justificar dolo o culpa, no tengo intención de añadir mi voz al coro que machaca a BP. Después de todo, es una de las muchas compañías que proveen combustible para nuestros coches, generan electricidad para nuestras viviendas y no ayudan en muchos aspectos de nuestra vida actual. Sin compañías como BP, no podría escribir este pequeño artículo y esperar enviarlo a un editor que lo leerá en unas pocas horas y me dirá si está interesado.

En su lugar, quiero explicar que mientras que BP está siendo machacada por su esfuerzo por contener el derrame en el Golfo de México (en medio de gritos del gobierno de ¡HAGA ALGO!”), es tan difícil ocuparse del derrame precisamente por la intervención del gobierno en el mercado.

La intervención del gobierno: Un gran contribuidor al desastre

Después de oír por primera vez acerca del problema que BP como compañía afronta ahora, me picó la curiosidad acerca de las posiciones de las plataformas petrolíferas en el Golfo de México. No soy un experto, pero perforar encima de cinco mil pies de agua suena duro. Así que busqué algo que me mostrara dónde estaban ubicadas las plataformas y encontré el siguiente mapa, que me parece útil para la explicación.

Figure 1

Veo que el número total estimado de plataformas es de alrededor de 4.000, con unos 100 pozos operando a la vez. Una de las cosas que me interesan de este mapa es que no muestra pozos en la parte este del Golfo de México. Esto resulta deberse a una moratoria de perforación iniciada por el Presidente Bush en 1990. En 1998, el Presidente Clinton extendió la moratoria hasta 2012. Así que una intervención del gobierno ha hecho que las operaciones de perforación se limitaran al oeste de la frontera en Alabama y Mississippi, con una concentración de pozos lejos de la costa de Louisiana.

Otra cosa interesante que advertí es que hay muchas plataformas a una ran distancia de la costa, particularmente de la costa de Louisiana. Preguntándome por qué es así, hice alguna investigación y encontré una explicación particularmente convincente.

Incentivando el riesgo

En 1995, el Presidente Bill Clinton firmó la ley Deepwater Royalty Relief Act (DWRRA), que “pretendía estimular el desarrollo del gas natural y el petróleo en el Golfo de México en aguas de al menos 200 metros de profundidad ofreciendo incentivos fiscales en las ventas cualificadas de gas natural y petróleo”. Esta ley ha expirado entretanto, pero sigue habiendo incentivos continuos para perforar en aguas profundas.

Por ejemplo, un informe del Departamento de Energía (DOE, por sus siglas en inglés) escrito en 2005 dice que después de que expiraran en 2000 las condiciones de la DWRRA,

la MMS adoptó un programa que fija incentivos fiscales sobre la base de un arrendamiento. Bajo en método revisado, los arrendamientos ubicados en la misma profundidad pueden tener distintos grados de excepción de tasas fiscales si varían las condiciones económicas. Por ejemplo, si es más caro acceder a un campo de gas natural, puede recibirse potencialmente más ayuda fiscal que uno a la misma profundidad con costes de acceso más bajos.

En otras palabras, el gobierno aprobó específicamente leyes que daban a las petroleras incentivos para perforar lejos de la costa, es decir, en aguas más profundas donde el riesgo es presumiblemente mayor. Además del mayor riesgo de accidentes, el coste de resolver cualquier problema es necesariamente mayor a cinco mil pies que, por ejemplo a 25º pies de agua.

¿De cuánto era el incentivo para perforar en aguas más profundas? El mismo informe del DOE contiene la siguiente tabla:

Figure 2

Parece que habría sido una tontería que una compañía realizara tanto esfuerzo por perforar a poca profundidad, en regiones más accesibles y cercanas a la costa, cuando por ley había un incentivo el quíntuple mayor en aguas más profundas. ¿Quién podría echar la culpa a una compañía por tratar de conseguir el máximo volumen exento, que garantizaría miles de millones de dólares en ventas libres de impuestos de petróleo y gas natural?

Para ver cómo afectó esto a la cantidad de petróleo obtenida en aguas profundas, examinemos una segunda tabla del mismo informe del DOE.

Figure 3

Como se ve en esta tabla, la producción de crudo en aguas profundas aumentó significativamente después de la aprobación de la DWRRA en 1995. En 2003 se había producido un aumento de más del 250% en el porcentaje de petróleo total producido en las regiones de aguas profundas del golfo, con cerca de un 70% de toda la perforación.

Parece que la DWRRA se aprobara precisamente con la intención de animar a la perforación en aguas profundas y hubiera cumplido sus objetivos. Desgraciadamente, cumplir este objetivo llevó necesariamente a riesgos mayores y consecuencias no pretendidas.

Consecuencias no pretendidas

Los problemas causados por el actual derrame de petróleo en el Golfo de México tendrán sin duda un tremendo impacto en los residentes de los estados costeros, los pescadores, las playas y la vida salvaje y no menos en la BP como compañía. Hay quienes piensan que BP puede acabar en quiebra. Entretanto, parece que la compañía está haciendo bastante para cumplir con sus promesas y arreglar el problema y ocuparse de los daños.

Dejando esto y echando una mirada desde una perspectiva de libre mercado, está claro que los incentivos implantados por el estado (sin duda a instancias de los cabilderos de las compañías petrolíferas) llevaron a perforar en aguas profundas, generando un mayor riesgo. Lo incentivos estimularon la perforación en aguas que previamente se habían considerado económicamente poco atractivas por esas mismas compañías.

Adicionalmente, se impuso legalmente un límite de responsabilidad de 75 millones de dólares para las petroleras. Es un uso increíble de los medios políticos para llegar a acuerdos favorables a uno mismo en la economía.[1] De hecho, es la misma definición de corporativismo. Primero, los miembros de una compañía trabajan para que se aprueben leyes que recompensen a las compañías por tomar riesgos previamente considerados indignos de tiempo, energía y gastos de capital. Luego, esos mismos miembros de la compañía trabajan para conseguir que se aprueben otras leyes para limitar la responsabilidad cuando las cosas vayan mal.

El derrame de petróleo es algo que en ingeniería y ciencia llamamos un evento empírico, en el que hay un porcentaje muy pequeño de ocurrencia. En otras palabras, el Congreso y las grandes petroleras conspiraron para recompensar un comportamiento arriesgado y perdieron la apuesta. Cómicamente, ahora vemos al Congreso (que animó a arriesgarse) gritar “¡falta!” Reclaman que se aumente retroactivamente el límite de daños previamente fijado hasta otra cifra arbitraria considerada más apropiada para los pecados de BP: actualmente, 20.000 millones de dólares, aunque esto puede cambiar en un futuro cercano.

Conclusión

Predeciblemente, en respuesta a todo esto, ha habido reclamaciones de más y más estrecha regulación del sector. El Presidente Obama dijo recientemente que le interesaba descubrir quién merece ser castigado por el delito del derrame. (¿Tal vez pueda echar la culpa al Congreso?). También predeciblemente, apenas se menciona el papel de la intervención del gobierno en el asunto en ninguno de los tradicionales medios públicos. Por el contrario, está la habitual demonización del “capitalismo salvaje” y los gritos de fracaso del mercado libre. Apenas se menciona que la seguridad en las plataformas de perforación ha estado bajo la supervisión de los reguladores públicos dentro del Servicio de Gestión de Minerales de EEUU y que la Deepwater Horizon se consideraba un modelo de seguridad en el sector hace un año.

En un mercado libre, en el que BP tendría toda la responsabilidad por los daños causados por sus operaciones, no podría haber tanto lío para ocuparse de lo que ocurre en el golfo. Además, las aseguradoras privadas de BP no habrían permitido un registro de inspecciones sobre la seguridad tan lamentable para una operación complicada y difícil. Perforar lejos, en aguas oceánicas, podría hacerse de alguna forma, pero con las compañías afrontando todos los riesgos (e indudablemente no viéndose recompensadas por realizar acciones económicamente insensatas) habría habido mucha menos actividad en aguas profundas.

Mucha gente presiona para que BP haga realidad su lema corporativo de moverse “Más allá del petróleo” hacia fuentes de energía alternativas. El desastre medioambiental del golfo sin duda pondrá más presión sobre la compañía. Aun así, ¿cómo podríamos saber si esa dirección es viable sin libertad en los mercados? La verdadera libertad pondría los costes al nivel que sea verdaderamente indicativo de los riesgos y recompensas que implica cada actividad.

Por ahora, la inmensa mayoría de lo que hacemos en nuestra vida es de una forma u otra dependiente del petróleo. Teniendo esto en cuenta, sólo podemos esperar que el daño se arregle pronto y que los pueblos costeros puedan dirigirse hacia días mejores.

 

 

El Dr. Matthew J. Novak es ingeniero investigador de óptica en la Universidad de Arizona, Facultad de Óptica.



[1] Ver Albert Nock, Our Enemy, the State (Auburn: Ludwig von Mises Institute, 2009 [1935]).

Published Thu, Jun 24 2010 6:06 PM by euribe

Comments

# Defensa de la antirregulación

Thursday, August 05, 2010 10:05 AM by Mises Daily en español

Por Eric Perkerson. (Publicado el 4 de agosto de 2010) Traducido del inglés. El artículo