Por Frank Shostak. (Publicado el 3 de mayo de 2010)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4321.
Al acabar marzo el rendimiento de las notas del Tesoro (T-notes) a diez años cerró al 3,833% subiendo del 3,617% del mes anterior. Tengamos en cuenta que al final de marzo del año pasado el rendimiento fue de un 2,67%.
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Para evaluar hacia dónde se dirigen los rendimientos, tenemos que identificar los factores clave que dirigen los tipos de interés. Siguiendo los escritos de grandes maestros economistas como Carl menger y Ludwig von Mises, sugerimos que la fuerza que dirige la determinación de los tipos de interés es la preferencia temporal de los individuos. ¿De qué se trata?
La esencia de la determinación del tipo de interés
Como norma, la gente asigna una mayor valoración a los bienes presentes frente a los futuros. Esto significa que los bienes presentes se valoran con una prima sobre los futuros. Esto deriva del hecho de que un prestamista o un inversor renuncia a algunos beneficios en el presente. Por tanto la esencia del fenómeno del interés es el coste que soporta un prestamista o un inversor. Sobre esto Mises escribió:
Eso que se abandona se llama el precio pagado por la obtención del bien buscado. El valor del precio pagado se llama el coste. El coste es igual al valor asignado a la satisfacción que alguien debe abandonar con el fin de obtener el objetivo pretendido. (La acción humana).
De acuerdo con Carl Menger:
En la medida en que el mantenimiento de nuestras vidas depende de la satisfacción de nuestras necesidades, garantizar la satisfacción de las necesidades anteriores debe preceder necesariamente a la atención de las posteriores. E incluso cuando no nuestra vida sino meramente la continuación de nuestro bienestar (sobre todo nuestra salud) depende de obtener cierta cantidad de bienes, la obtención del bienestar en un periodo más cercano es, por lo general, un prerrequisito para el bienestar en un periodo posterior. (…) La experiencia nos enseña que un disfrute presente o en el futuro cercano normalmente parece más importante a los hombres que uno de igual intensidad en un momento más remoto del futuro. (Principios de economía política).
Igualmente, de acuerdo con Mises:
La satisfacción de un deseo en el futuro más cercano, si todo lo demás es igual, se prefiere a hacerlo en un futuro más distante. Los bienes presentes son más valiosos que los bienes futuros. (La acción humana).
Por ejemplo, un individuo que tenga sólo los recursos suficientes para mantenerse vivo es improbable que preste o invierta sus magros medios. El coste de prestar, o invertir, es probablemente para él muy alto: incluso podría costarle la vida si fuera a considerar prestar parte de sus medios. Así que bajo esa condición es improbable que preste o invierta aunque se le ofrezca un tipo de interés muy alto.
Una vez que su riqueza empiece a aumentar, el coste de prestar, o invertir, empieza a disminuir. Asignar parte de su riqueza al préstamo o la inversión va a socavar en menor medida nuestra vida y bienestar personal actuales. De esto podemos deducir que cualquier cosa que lleve a una expansión en la riqueza real de las personas da lugar a una bajada en el tipo de interés, es decir, una rebaja en la prima a los bines presentes frente a los futuros. En cambio, los factores que socavan la expansión de la riqueza real llevan a un tipo de interés más alto.
La preferencia temporal y la oferta y demanda de dinero determinan los tipos de interés
En la economía monetaria, las preferencia temporales de los individuos se aprecian mediante la oferta y demanda de dinero.
La disminución de las preferencias temporales, es decir, la rebaja de la prima de los bienes presentes frente a los futuros, a cuenta de la expansión de la riqueza real, se hará manifiesta en la mayor disposición a prestar e invertir dinero y así rebajar la demanda de dinero.
Esto significa que para una cantidad dada de dinero habrá un aumento en el exceso de oferta del dinero.
Para deshacerse del exceso, la gente empieza a comprar distintos activos y en este proceso aumentan los precios de éstos y rebajan sus rendimientos, si no varían otras circunstancias. Por tanto, el aumento de la cantidad de riqueza real se asociará con una rebaja en la estructura de tipos de interés.
Ocurrirá lo contrario con una bajada en la riqueza real. La gente estará menos dispuesta a prestar e invertir, aumentando así la demanda de dinero en relación con la situación previa.
Esto, si hay una oferta fija de dinero, reduce el exceso de dinero. En consecuencia, si todo sigue igual, esto rebaja la demanda de activos y por tanto rebaja sus precios y aumenta sus rendimientos.
¿Qué ocurrirá con los tipos de interés como consecuencia del aumento en la oferta monetaria? Un aumento en la oferta de dinero, si todo lo demás permanece igual, significa que aquellas personas cuya existencia de dinero haya aumentado serán ahora más ricas. Así, se pone en marcha una mayor disposición a invertir y prestar dinero.
El aumento en los préstamos y las inversiones significa la rebaja de la demanda de dinero por el prestamista y por el inversor. En consecuencia, un aumento en la oferta de dinero junto con una caída de la demanda aumenta el exceso de oferta monetaria, que a su vez hace más altos los precios de los activos y rebaja su rendimiento.
Mientras pasa el tiempo, el aumento en la inflación de precios empieza a socavar el bienestar de las personas y esto lleva a un aumento general en las preferencias temporales.
Esto rebaja la tendencia de los individuos a invertir y prestar, es decir, aumenta la demanda de dinero y trabaja para rebajar el grado de crecimiento del exceso de oferta monetaria, pone una presión alcista en los tipos de interés.
En una economía de mercado dentro del marco de un banco central, el factor clave que altera el ritmo de la expansión de la riqueza real es la política monetaria de dicho banco central. Es la política monetaria laxa la que altera las existencias de riqueza real y el poder adquisitivo del dinero.
Podemos concluir así que un aumento general en la inflación de precios es un factor que pone en marcha un aumento general de los tipos de interés, mientras que una caída general de la inflación de precios pone en marcha una caída general en los tipos de interés.
Además, un aumento en el ritmo de crecimiento de la oferta de dinero pone en marcha una caída temporal de los tipos de interés, mientras que una caída en el ritmo de crecimiento de la oferta de dinero pone en marcha un aumento temporal de los tipos de interés.
Advirtamos nuevamente que los cambios en el exceso de oferta monetaria reflejan la interacción entre cambios de oferta/demanda de dinero y los cambios en la demanda de dinero originados por cambios en las preferencias temporales de la gente.
Observemos asimismo que todos los factores que hemos explicado hasta ahora son los factores de demanda de activos como los bonos del Tesoro.
Se forma similar que los precios de bienes y servicios, el precio de un bono del Tesoro o su rendimiento lo establece la interacción entre demanda u oferta.
El factor clave tras la oferta de bonos del Tesoro es la diferencia entre los ingresos y los gastos del gobierno. Cuanto mayor sea la diferencia, es decir, el déficit, más va a pedir prestado el gobierno.
Sin embargo el gobierno no es una entidad que genere riqueza. Esto significa que el gobierno nunca devuelve la deuda por sí mismo. Siempre que la deuda antigua vence, el gobierno la refinancia.
La caída del ritmo de crecimiento del exceso de dinero presiona a los bonos de EEUU
Hemos visto que los cambios en el exceso de oferta monetaria reflejan la interacción entre la oferta y la demanda de dinero. Podemos resumirlo así:
Crecimiento del exceso de dinero = Crecimiento del dinero – Crecimiento de la actividad económica real – Crecimiento de precios de bienes y servicios
Observemos que un aumento de la riqueza real para una oferta de dinero dada lleva a una caída en el porcentaje de aumento de los precios. Esto a su vez, si todo permanece igual, lleva a un aumento en el crecimiento del exceso de dinero, que a su vez lleva a una bajada de los tipos de interés.
Después de aumentar un 28,4% en junio del año pasado, el porcentaje de crecimiento de nuestro exceso AMS ha bajado al 2,1% en marzo.
Suponemos que una caída en el porcentaje de crecimiento de exceso AMS, o liquidez, es un factor importante detrás de un aumento visible en el rendimiento del bono del Tesoro a diez años (ver gráfico).
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Perspectivas para los factores de demanda de títulos del Tesoro
Suponemos que la postura cuantitativamente más firme de la Fed unida a una brusca caída en los préstamos de los bancos comerciales y una probable caída en el préstamo generado de la nada va a deprimir la tendencia la crecimiento de nuestra medida monetaria del AMS.
Después de subir al 152,8% en diciembre de 2008, el porcentaje de crecimiento anual del balance de la Fed cerró al 16,3% en mazo. Esperamos que la tendencia a la baja de las tendencias de crecimiento de la Fed se mantenga intacta este año.
Igualmente, prevemos que la tendencia del crecimiento de los préstamos d ela banca comercial disminuirá este año. (Los préstamos año a año en el sector privado disminuyeron en torno a un 11% en marzo). Prevemos que el porcentaje anual de crecimiento del AMS caerá del 5,8% en marzo a un 0,3% en diciembre de este año.
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Esperamos que el porcentaje anual de crecimiento de la producción industrial llegue al 3,2 % en septiembre antes de una desaceleración visible que se prevé que ocurra. Prevemos que el porcentaje anual de crecimiento esté en el 1% en diciembre. Advirtamos que usamos la producción industrial como indicador de la actividad económica real. Como indicador de la inflación de precios empleamos aquí los cambios anuales en el índice de precios al consumo (IPC). (Todos sabemos los serios defectos del IPC y de los datos de producción industrial).
Después de cerrar al 2,1% en febrero, el porcentaje de crecimiento anual del IPC se prevé que aumente al 2,4% en agosto antes de situarse en el 2,2% en diciembre.
Basándonos en nuestra previsión de AMS, producción industrial e IPC, la tendencia a la baja en el crecimiento del exceso de oferta monetaria se prevé que continúe este año. Después de subir al 28,4% en junio del años pasado, el porcentaje anual de crecimiento del exceso de moneda se prevé que se sitúa en el -3% en diciembre.
Perspectivas de los factores de oferta
A causa de la extremadamente laxa política fiscal, el déficit presupuestario del gobierno federal de EEUU saltó de los 455.000 millones de dólares en el año natural 2008 a un déficit de 1.415.000 millones en 2009. Consideramos que es muy probable que se produzca un déficit similar, si no mayor, en el año natural 2010.
Advirtamos que como porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) nominal, el déficit saltó de un 3,2% en 2008 a casi un 10% en 2009. (También advirtamos que durante la Gran Depresión el déficit presupuestario de EEUU como porcentaje del PIB subió del 0,6% en 1931 al 5,4% en 1934). La deuda federal existente aumentó a 12,8 billones de dólares en marzo, frente a los 12,5 del mes anterior y los 11,1 en marzo del año pasado. Estimamos que para el final del año, es probable que la deuda federal sea de alrededor de 14,2 billones de dólares.
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De esto podemos concluir que una disminución en el crecimiento del exceso de moneda y el constante crecimiento de la deuda del gobierno federal es una receta que hará aumentar los intereses de la deuda pública.
Conclusiones
Después de cerrar al 2,2% en diciembre de 2008, los intereses de lo bonos del Tesoro a diez años han seguido una tendencia al alza. Suponemos que una fuerte tendencia a la baja en el crecimiento de la liquidez ha sido un factor importante en elevar los intereses. Otro factor que continúa ejerciendo una presión al alza en los intereses es la siempre creciente deuda del gobierno federal de EEUU, que llegó a los 12,5 billones de dólares en marzo. Hemos estimado que en diciembre es probable que la deuda se sitúe en torno a los 14 billones.
Una derivación siempre creciente de la riqueza real hacia los programas públicos no productivos aumenta el riesgo de debilitar aún más la capacidad de Estados Unidos de generar riqueza real. Esto aumenta a su vez el riesgo de que el gobierno de EEUU no sea capaz de pagar su deuda. Recordemos que el gobierno no genera riqueza: está completamente a merced de los generadores de riqueza del sector privado. Esto significa, por supuesto, que el gobierno de EEUU debe recortar drásticamente sus gastos para evitar un desastre económico serio.
Frank Shostak en investigador adjunto en el Instituto Mises y colaborador habitual en Mises.org.