Denunciando la satisfacción del consumidor

Por Zach Bibeault. (Publicado el 27 de abril de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4246.

 

Los sentimientos anticapitalistas han resurgido repentinamente tras la crisis financiera de 2008 y la consiguiente depresión en que nos encontramos ahora. Estos acontecimientos también han dado lugar a incontables intentos de “resolver” problemas económicos, siempre en forma de intervención del gobierno.

Podemos encontrar un ejemplo reciente de esto en la denuncia de la Fiscal General de Minnesota, Lori Swanson, contra tres empresas de Internet del sector de préstamos de anticipo (Eastside Lenders de Delaware, Global Payday Loan de Utah y Jelly Roll Financial de Virginia) por operar supuestamente sin el registro público necesario y violar el límite legal de tipos de interés en el estado de Minnesota. Swanson declaró públicamente que esas compañías están “atrapando a estos ciudadanos en una espiral de deuda”.

Añadió que “mucha gente está financieramente en la cuerda floja y buscando ayuda, pero los prestamistas de anticipos de Internet que evaden a propósito las leyes estatales pueden hacer que una situación financiera difícil se haga aún peor”. El Better Business Bureau, en un aviso a los consumidores, añadió, “Los momentos desesperados llevan a la gente a Internet para solicitar préstamos de anticipo y muchos caen más profundamente en la deuda después de implicarse con un prestamista que no tiene ningún respeto por la ley”.

Es divertido que Swanson, de acuerdo con Businessweek.com, comentara que no sabía cómo se podrían ver afectados los consumidores por esta legislación. Aún así, si lo supiera, no apoyaría ni podría apoyarlo sin llevar una pesada carga sobre sus hombros, sabiendo que estaba ayudando a contribuir a la misma miseria contra la que supuestamente estaba intentando luchar con su demanda. También podría ser problemático para ella el hecho de que estas empresas al borde de la ley hubieran ayudado masivamente a ciudadanos de clase baja y media.

Para ver que el caso es éste, debemos analizar dos cosas:

  1. los efectos en el libre mercado de violar las regulaciones gubernamentales en forma de limitación de tipos de interés y requisitos de registro y
  2. los dos medios mediante los cuales las empresas pueden ganar clientes.

Los efectos de violar las regulaciones

Una empresa sólo puede existir en el mercado libre satisfaciendo los deseos del consumidor. Los consumidores entregan voluntariamente dinero a las empresas porque el intercambio les beneficia: los consumidores han demostrado por preferencia que esta acción es la mejor posible que podrían haber tomado en esa situación particular. Por tanto, cuando hay, en este caso, un puñado de compañías de préstamos de anticipo que ignoran las regulaciones del estado, hay un aumento neto de la satisfacción del consumidor que prueba objetiva y apodícticamente la existencia de estas firmas.

Los muy lamentados “escandalosos” tipos de interés que cargan las empresas, así como las cuotas cobradas cuando una persona no devuelve el dinero, reflejan los riesgos masivos que toman estas empresas, riesgos que aparecen en la forma de dar más a los consumidores que los prestamistas de anticipos regulados. Si las empresas no estuvieran tomando riesgos sustanciales en el libre mercado, estarían cargando menos a los consumidores que no devolvieran los préstamos a tiempo.

Si estas empresas de anticipos acabaran obedeciendo las disposiciones legales sobre tipos de interés con el fin de eludir la demanda, tomarían menos riesgos (y por tanto ofrecerían menos) a los prestatarios, quienes en este caso casi siempre necesitan el dinero para fines a atender inmediatamente. Como estarán prestando menos, se dañará a más gente de la clase baja y media, pues están pidiendo préstamos a empresas de anticipo para cosas como pagar alquileres, comprar alimentos, alimentar a sus hijos, etc. Probablemente nunca oiremos acerca de los pobres que no podían pagar su alquiler mensual o alimentar a sus hijos hambrientos porque no pudieron obtener un préstamo. Es un ejemplo perfecto de los efectos “que no se ven” de la intervención gubernamental, que explicaron tan brillantemente Frederic Bastiat y Hanry Hazlitt.

Swanson afirma que las empresas están atrapando a los ciudadanos en la deuda. Aún así, las empresas no se han ido a la quiebra: esto demuestra objetiva y apodícticamente que se ha ayudado a más consumidores por la existencia de las empresas. Si todas o la mayoría de las personas que pidieron prestado a las empresas no pudieron devolverlo, la empresa no podía haber permanecido en el negocio, sin que importe lo grande que sea la cuota de penalización que pueda cargar.

La realidad es que cierto número de los prestatarios acabaron realizando, en retrospectiva, especulaciones incorrectas respecto de su capacidad de devolver el préstamo. Es posible que muchos de ellos, pidieran el dinero prestado con el conocimiento evidente de que el riego de no poder pagar podía ser enorme. ¿Por qué se supone que este hecho es culpa de las compañías de préstamo? Las empresas de préstamo nunca forzaron a nadie a pedirles dinero prestado.

Los dos medios de ganar clientes

Las empresas pueden usar dos medios para obtener cuota de mercado: pueden usar (empleando la terminología de Oppenheimer) los medios económicos, con los que ganan cuota de mercado y el voto en dólares del consumidor atendiendo de la forma más cómoda y eficaz los deseos más urgentes de los consumidores, o los medios económicos, con los que piden que el estado regule el comercio de forma que les permita obtener una ganancias monopolísticas a costa de los consumidores. De hecho, esto es precisamente lo que obtienen las otras empresas que obedecen al límite del tipo de interés y las leyes de registro, pues obtienen unas ganancias monopolísticas por el precio de obedecer un regulación estatal (de la misma forma que hoy las compañías de seguros sanitarios están en buena parte aceptando la reforma sanitaria porque aunque tendrán, en general, que tomar riesgos más grandes en forma de consumidores con condiciones preexistentes, también tendrán una base de consumidores objetivamente cautivos gracias a las obligaciones de seguro):

Las empresas que eluden las leyes de tipos de interés y de registro quitan dinero y ganancias monopolísticas a las empresas que obedecen el dictado del estado. Estas últimas son las verdaderas culpables de la corrupción.

El último punto a considerar en esto es que la existencia de límites en los tipos de interés y leyes de registro hace menos atractiva la realización de negocios en el sector de préstamos de anticipo al ser menos rentable para los empresarios. A quienes les angustia tanto la existencia de tipos de interés “usurarios” y penalizaciones “exorbitantes” deberían ser los primeros en reclamar la eliminación de las regulaciones de tipos de interés y penalizaciones.

Esta eliminación haría así a los negocios más atractivos desde la perspectiva empresarial, llevando a más empresas al negocio y rebajando así los tipos de interés y las penalizaciones. Las empresas se harían más competitivas y el aumento de empresas de préstamos de anticipo rebajaría la utilidad marginal neta a los consumidores que cada una de estas empresas podría ofrecerle. De este análisis podemos deducir que la única solución, en términos de reformas legales, para resolver este problema es la eliminación total de las regulaciones de cualquier tipo en este sector.

El riesgo es inherente en cualquier movimiento en el mercado. Como escribía Mises en La acción humana, “No existe la inversión no especulativa. (…) En una economía cambiante, la acción siempre implica especulación. Las inversiones pueden ser buenas o malas, pero son siempre especulativas”.

En el caso de los impagos en los préstamos obtenidos de las compañías de préstamos de anticipo, su especulación fue errónea, pero se realizó por una elección que era objetivamente la mejor que podía hacerse en ese momento en el tiempo. La especulación errónea del prestatario no puede achacarse al prestamista más de lo que, por ejemplo pueda achacárselo y una gran empresa de Wall Street que toma un préstamo a quien se lo otorga. El riesgo de mercado inherente no hace que el mercado sea algo que necesite regularse y sujetarse. Por el contrario, el riego inherente define el mercado.

 

 

Zach Bibeault es vicepresidente de Young Americans for Liberty en la Universidad de Minnesota. Tiene un grupo musical llamado OBQM y un escribe en el blog Praxeological Paradise.

Published Thu, Apr 29 2010 6:46 PM by euribe