Saumaise: Culmen de la primera teoría moderna del interés

Por Murray N. Rothbard. (Publicado el 3 de marzo de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4069.

[Este artículo está extraído de Historia del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam Smith]

 

En honor de dar la puntilla a la prohibición de la usura pertenece al clasicista y calvinista holandés del siglo XVII, Claude Saumaise, cuyo nombre latinizado fue Claudius Salmasius (1588-1653). En varias obras publicadas en Leyden, empezando con De usuris liber en 1630 y hasta 1645 Saumaise acabó con los embarazosos restos de los monumentales errores del pasado.  Su fuerte no fue tanto acuñar nuevos argumentos teóricos como su deseo de ser coherente. Brevemente, Saumaise apuntó mordazmente que el préstamo de dinero era un negocio como otro cualquiera y como cualquier otro negocio tenía derecho a cargar un precio de mercado. Sin embargo aportó el importante punto teórico de que, igual que en cualquier otra parte del mercado, si el número de usureros se multiplica, el precio del dinero, o interés,  bajará debido a la competencia. Así que si no nos gustan los tipos de interés alto, cuantos más usureros, mejor.

Saumaise tuvo también el coraje de apuntar que no había argumentos válidos contra la usura, ni en la ley divina ni en la natural. Los judíos sólo prohibían la usura contra otros judíos y esto era más un acto político y tribal que una expresión de una teoría moral acerca de una transacción económica. Respecto a Jesús, éste nunca enseñó nada en absoluto acerca del orden civil o las transacciones económicas. Esto deja como única ley eclesiástica contra la usura la del Papa y ¿por qué tendría que obedecer al Papa un calvinista? Saumaise asimismo asestó varios golpes merecidos a las evasiones que aparecían en las distintas justificaciones escolásticas, los “títulos extrínsecos”, que justificaban el interés. Admitámoslo, dijo en efecto Saumaise: lo que los canonistas y escolásticos “quitaban con una mano, lo devolvían con la otra”. El census es realmente usura; el cambio de divisa es realmente usura; el lucrum cesans es realmente usura. Todo es usura y dejemos que todo sea lícito. Además, la usura siempre se cobra como compensación por algo, esencialmente la falta de uso del dinero y el riesgo de pérdida en un préstamo.

Asimismo Saumaise tuvo el valor de defender lo más duro, el préstamo de dinero a los pobres, y justificarlo. Vender el uso del dinero un negocio como cualquier otro. Si es lícito hacer dinero con cosas que se compran con dinero, ¿por qué no con el propio dinero? Como dice Noonan parafraseando a Saumaise: “Al vendedor de pan no se le pide que pregunta si se lo vende a un rico o a un pobre. ¿Por qué tendría el prestamista que hace runa distinción? Y “no hay fraude o robo en cobrar el precio de mercado más alto por otros bienes, ¿por qué está mal que el usurero cobre los mayores intereses que pueda obtener?”[1]

Empíricamente, Saumaise también analizó el caso de los usureros públicos en Ámsterdam (el gran centro económico y financiero del siglo XVII, que reemplazó a Amberes en el siglo anterior), demostrando que el tipo habitual el 16% en pequeños préstamos a los pobres derivaba de los costes de los usureros al pedir prestado su propio dinero, mantener inactivo algún dinero, alquilar una gran oficina, absorber algunas pérdidas en préstamos, pagar algunas licencias, contratar empleados y pagar a un subastador. Deduciendo todos estos gastos, el tipo de interés neto medio de los prestamistas es de sólo un 8%, apenas suficiente para mantenerles en el negocio.

Al concluir que la usura es un negocio como cualquier otro, Saumaise, es su típico estilo ingenioso y brillante declaraba “prefiero ser llamado usurero que ser un sastre”. Nuestros ejemplos de su estilo ya demuestran lo apropiado de la conclusión del gran economista austriaco Böhm-Bawerk acerca de Saumaise: sus obras

“son piezas escritas extremadamente eficaces, verdaderas gemas se chispeante polémica. Debo reconocer que el material que emplea fue en gran parte suministrado por sus predecesores (…) Pero la forma feliz en que Suamaise emplea este material y las muchas salidas ingeniosas con las que lo enriquece ponen su polémica muy por encima de algo que haya habido antes”.[2]

En consecuencia, los ensayos de Saumaise tuvieron gran influencia en toda Holanda y el resto de Europa. Como dijo Böhm-Bawerk, las opiniones de Saumaise sobre la usura fueron el culmen de la teoría del interés y así permanecieron durante más de 100 años.

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Murray N. Rothbard (1926-1995) fue decano de la Escuela Austriaca. Fue economista, historiador de la economía y filósofo político libertario.

Este artículo está extraído de Historia del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam Smith.



[1] John T. Noonan Jr. The Scholastic Analysis of Usury (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1957), p. 371.

[2] Eugen von Böhm-Bawerk, Capital and Interest, Vol. I: History and Critique of Interest Theories (1921, South Holland, Ill.: Libertarian Press, 1959), p. 24.

Published Wed, Mar 3 2010 6:42 PM by euribe