Por Chris Casey. (Publicado el 25 de febrero de 2010)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/4109.
Para promover su propia divinidad, el emperador romano
Cómodo acuñó monedas con su imagen cubierto con la piel de león de Hércules en
un lado y el arco, maza y carcaj de Hércules en el otro. Para que nadie se
perdiera el mensaje, una inscripción en el reverso dedicaba la moneda “al
Hércules Augusto Romano”.
La historia tiene un reflejo en las monedas, ya sea en la
representación deliberada de las fantasías de los gobernantes o en el reflejo
sutil de los sentimientos que prevalecen
en el pueblo. Si el simbolismo, las inscripciones y el contenido en
metal tienen algún significado, ¿qué nos cuenta un examen de las acuñaciones de
los Estados Unidos?
Simbolismo
Los retratos son símbolos obvios. Hoy día, los anteriores
presidentes adornan casi todas las monedas de EEUU, pero esto fenómeno es
relativamente nuevo. Como ilustra la tabla adjunta, hasta 1909 no se incluyó
ningún presidente (fue Lincoln). Curiosamente, pasaron 23 años antes de que se
ungiera así a otro presidente. Desde entonces se aceleró la tendencia. En 1948,
todas las monedas mostraban a un antiguo presidente u otro estadista (Benjamin
Franklin). La moneda de dólar no existía entonces. Se introdujo en 1971 y fue
inmediatamente asignada al Presidente Eisenhower.
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Moneda
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Retrato
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Año
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Penique
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Lincoln
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1909
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Cuarto
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Washington
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1932
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Níquel
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Jefferson
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1938
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Dime
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Roosevelt
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1946
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Medio dólar
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Franklin
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1948
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Medio dólar
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Kennedy
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1964
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Dólar
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Eisenhower
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1971
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Antes de la tendencia imperial a glorificar a anteriores
jefes de estado, al anverso de las monedas mostraba la imagen de la libertad y
el aspecto de los americanos nativos. Esto contrastaba radicalmente con las
acuñaciones europeas que mostraban a príncipes y potentados. Las monedas de
EEUU estaban caracterizadas por la belleza (el águila doble de St. Gaudens) y
la austeridad (níquel del bisonte) y reflejaba las ideas de paz, orgullo y
aventura. La particularidad de las monedas de EEUU se ajustaba a la
personalidad de su pueblo y su libertad. La idolatría seguía siendo un concepto
extranjero.
Puede apreciarse una tendencia similar en los reversos de
las monedas. Históricamente, este espacio pertenecía a las imágenes de águilas.
El níquel y el penique, en 1938 y 1959 respectivamente, abandonaron estas
imágenes. Ahora cada una muestra un edificio: Monticello
en el níquel y el Lincoln Memorial en el penique.
Nunca hasta entonces se había mostrado un edificio en una moneda de EEUU. Estas
imágenes refuerzan el poder y la mitología de los presidentes de los anversos,
Jefferson y Lincoln.
Esta tendencia puede continuar y acelerarse en el futuro.
Inscripciones
Las inscripciones revelan la misma tendencia perniciosa. Con
un libre mercado de la acuñación, las inscripciones pueden existir para
distinguir al emisor y el valor (producto de la calidad y el peso total). Sin
embargo, el dinero emitido por el estado también equiere la denominación
(debido a que su valor se determina facialmente, o por cuenta, en lugar de por
el contenido metálico) y generalmente incluye una fecha de acuñación. Además de
estas inscripciones funcionales, las monedas de EEUU también han incluido
frecuentemente las siguiente spalabras:
- “Liberty”
(Libertad)
- “E
Pluribus Unum”
- “In God We Trust” (En Dios
confiamos)
Aunque estas
inscripciones ahora están en todas las monedas de EEUU, esto no ha ocurrido a
lo largo de la historia de EEUU. El siguiente gráfico muestra la frecuencia de
las inscripciones “Liberty” y “E Pluribus Unum”.
Después de aparecer originalmente en todas las monedas de
EEUU, la frecuencia de “Liberty” cayó de golpe en 1808. La inscripción apareció
en el 50%-70% de las acuñaciones de EEUU hasta 1914, en que su frecuencia llegó
al 80%. Unos pocos años más tarde su aparición llegó al 100% de las
acuñaciones, hasta el día de hoy.
¿Por qué aparentemente la“libertad” perdió el favor, o al menos su
abrumadora popularidad hasta 1913? La reducción en la frecuencia de aparición
puede haber reflejado un cambio en la interpretación primaria de su definición.
Inmediatamente después de la secesión de Inglaterra, “libertad” implicaba tanto
el sentido individual como el nacionalista. Esto es, “libertad” significaba la
libertad del individuo ante un gobierno opresor, así como la nueva libertad de
gobierno frente a Inglaterra. Sin embargo, para 1809, la “libertad” perdió la
urgencia inmediata de su significado nacionalista.
Si la libertad individual era entonces la definición
principal de la palabra, ¿por qué el resurgimiento de la inscripción en 1913,
justo cuando las libertades de los estadounidenses empezaron su constante
caída? El resurgimiento de términos ensalzando e inmoralizando la libertad lo
explica mejor Murray Rothbard en Anatomy
of the State:
“A lo largo de siglos los hombres
han ideado formas de controlar y limitar el ejercicio del poder del Estado, y
una vez tras otra, el Estado, utilizando a sus aliados intelectuales, ha sido
capaz de transformar estos conceptos en sellos intelectuales de legitimidad y
virtud para añadirlos a sus decretos y actos. Originalmente, en Europa
Occidental, el concepto de soberanía divina sostenía que los reyes sólo podían
gobernar de acuerdo con la ley divina: el rey transformó el concepto en un
sello de aprobación divina a cualquier acto del rey. (…) Pasó algo parecido con
doctrinas más concretas: los “derechos naturales” del individuo consagrados en
John Locke y la Bill of Rights, se convirtieron en un “derecho al trabajo”
estatista; el utilitarismo pasó de argumentos para la libertad a argumentos
contra la resistencia a las invasiones de la libertad por parte del Estado,
etc.”
Y la forma sigue al fondo. Igual que los controles y límites
se convierten en sellos, las palabras y frases se usurpan para justificar actos
del estado. Ejemplos notables en al historia estadounidense son los
calificativos “federalista” y “liberal”.
“E pluribus Unum” apareció originalmente en 1796. En 1897
saltó a un 43%, pero esta tendencia se invirtió cuando la inscripción cayó del
50% a sólo un 11% un año después. En 1839 ninguna acuñación de EEUU contenía la
inscripción y así hasta 1872.
¿Por qué esta repentina reducción de la frecuencia? Con las
discusiones de los aranceles avivando la teoría de la anulación y las llamadas
a la secesión, el lema “de muchos, uno” hubiera sido una expresión polémica. E
incluso después de que se acabara por la fuerza con la teoría de la anulación
en la Guerra de Secesión del Sur, las heridas eran demasiado recientes como
para que el gobierno federal acuñara el lema.(8)
En el tiempo del reinado del Presidente Theodore Roosevelt,
la supremacía del gobierno federal era indiscutible y muhco mneos ofensiva. Por
eso “E Pluribus Unum” aumentó en frecuencia del 30% en 1906 al 70% en 1909.
Para 1934, todas las monedas de EEUU contenían el lema.
En contraste con “Liberty” y “E Pluribus Unum”, la
frecuencia de aparición de la inscripción “In God We Trust” no muestra ninguna
volatilidad y sigue un aumento constante que refleja la degradación de la
libertad en el pueblo estadounidense. Aparece por primera vez en 1864 como
consecuencia de la Ley de Acuñación de ese año y su aparición llega al 100% de
todas las monedas de EEUU en 1938. Los presidentes Lincoln y Roosevelt ocuparon
el cargo durante esos años clave. Ellos supervisaron la expresión moderna del
derecho divino de los reyes.
Contenido metálico
Para evitar el desgaste, las monedas normalmente se componen
de una aleación en la que el metal precioso constituye aproximadamente el 90%
del peso total de la pieza. Cualquier disminución de este porcentaje representa
inflación monetaria (medida facialmente) o dicho de otra manera, un traslado de
riqueza al emisor (el estado) y a los primeros usuarios de las monedas
recientemente devaluadas.
Históricamente, siempre que un estado controla la oferta
monetaria, la devaluación de la moneda echa del sistema a las monedas no
devaluadas. Este fenómeno se conoce generalmente como la ley de Gresham: “la moneda
mala desplaza a la moneda buena”.
En realidad, la ley de Gresham es sencillamente una simple
aplicación del principio de arbitraje. Murray Rothbard expicaba sucintamente la
verdadera naturaleza de la ley de Gresham en The
Case for a 100 Percent Gold Dollar:
“El argumento habitual contra la
acuñación privada es que el negocio de la acuñación opera mediante una
misteriosa ley propia (la Ley de Gresham) en la que “la mala moneda desplaza a
la buena”, al contrario que en otras áreas de competencia donde el buen
producto desplaza al malo. Pero Mises ha demostrado brillantemente que esta formulación
de la Ley de Gresham es una interpretación errónea y que la Ley es una
subdivisión de los efectos habituales del control de precios por parte del
gobierno: en este caso, la fijación artificial del gobierno de un tipo de
intercambio entre dos o más monedas crea una escasez de la moneda infravalorada
y un exceso de la moneda sobrevalorada. La Ley de Gresham es por tanto una ley
de intervención gubernamental en lugar de una del libre mercado”.
Una comprensión de la ley de Gresham lleva al menos a dos
conclusiones. Primero, a evitar o minimizar la respuesta del mercado a la
devaluación, el estado debe devaluar (inflar) toda o casi toda la moneda.
Segundo, devaluar las monedas de mayor valor produce mayores ganancias al
estado.
Históricamente, los cuartos, medias, sencilla o dobles águilas
representaban los mayores valores de las acuñaciones de EEUU (equivalentes en términos
nominales a 2,50$, 5$, 10$ y 20$). Al devaluar esas monedas, pero no las
denominaciones más bajas (el centavo o penique hasta la moneda de dólar) se
crea una oportunidad de arbitraje ya que las águilas se intercambiarían por
denominaciones más bajas. Es decir, el valor metálico total de las águilas se
intercambiaría por el más alto valor metálico total de las monedas de
denominación más baja.
Al aparecer esos obstáculos, la Casa de Moneda de EEUU siguió
una táctica diferente: en abril de 1933, la Orden Ejecutiva del Presidente 6102
eliminó la clase entera de águilas. El lugar de sortear o resolver el problema,
el estado simplemente lo abolió. En consecuencia, la Casa de Moneda de EEUU
quedó libre para devaluar en masa las acuñaciones de valor más bajo.
Y así empezó. Como toda intervención efectiva del estado,
los inicios de la devaluación fueron al principio suaves y aparentemente
inocuos. Dada la masa relativamente grande del níquel pero su bajo valor
(facial), la devaluación inicial se dirigió contra esta moneda. El 1866, los níqueles
se devaluaron de un 90% de plata a una mezcla de 75% de cobre y 25% de níquel.
Todas las demás monedas mantuvieron su modelo habitual de un 90% de plata.
La devaluación en masa se produjo con la Ley de Acuñación de
1965, que eliminaba la plata de los dimes y cuartos de
dólar y disminuía el contenido de plata del medio dólar
del 90% al 40%. Desde entonces, todos los dimes y cuartos están compuestos por
un 75% de cobre y un 25% de níquel.
Consideremos este ejemplo del poco valor del nuevo contenido
metálico comparado con la denominación que aparece en al moneda: Después de
1965, tanto el níquel como el dime tenían la misma proporción relativa de
metales base. Como la masa del dime es exactamente la mitad de la del níquel, a
pesar e tener el doble de valor facial, el valor subyacente de sus metales base
no pueden exceder del 25% de su valor facial de 10 céntimos. De otra forma, se
desarrollaría una oportunidad de arbitraje que llevaría la desaparición de los níqueles.
Dicho en forma simple, las monedas de EEUU se han devaluado más de un 75%. Los
gobernantes de la antigüedad, que trataban de conseguir la devaluación recortando
las monedas, tendrían envidia.
Conclusión
La historia que cuentan la devaluación, la degradación del
simbolismo y los cambios en las inscripciones de las monedas de EEUU, es una
historia de declinar del prestigio, la prosperidad y la determinación. La
acuñación en EEUU ha mutado de ser un medio de intercambio bello y sólido a un cambio
barato del estado. En muchos aspectos, la historia es una repetición de la
decadencia del Imperio Romano. Los Estados Unidos de América simplemente son más
nuevos en el escenario. Las lecciones que ofrece la historia de la acuñación en
EEUU son de aplicación a toda moneda emitida por el estado.
El elocuente y genial comentario de Thomas Paine sobre la monarquía
es igualmente apropiado para el dinero emitido por el estado: “Es una forma (…)
en la que la palabra de Dios da testimonio en contra y la sangre lo atestiguará”
(la “sangre” en el caso de la moneda emitida por el estado se ha producido al
por mayor mediante el ciclo económico, la inflación y sus ramificaciones geopolíticas).
Una importante nota a pie de página de Anatomy
of the State afirma:
“El Estado siempre se asegura de
apropiarse y retener ciertos ‘puestos de mando’ cruciales de la economía y la
sociedad. (…) En la economía moderna, el dinero es el puesto de mando crítico”.
El dinero emitido por el estado, como “puesto de mando crítico”,
sirve para reforzar sutilmente la autoridad del estado, saquear insidiosamente
los ahorros y el poder de compra de las personas y manipular masivamente la
economía.
Ninguna moneda actual de EEUU lleva las ideas de paz,
orgullo y aventura (o libertad). Tal y como trata a sus súbditos, acuña su
moneda: el estado no da un cuarto a la libertad.
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Chris Casey vive en el área de Chicago.
El autor quiere agradecer a Douglas R. Casey por ofrecerle
la idea inicial de la significación de la transformación de las monedas de
EEUU.