Por Frank Shostak. (Publicado el 10 de febrero de 2010)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/4089.
El PIB real aumentó a un ritmo anual del 5,7% en el cuarto
trimestre (Q4) después de subir un 2,2% en el Q3, el ritmo más alto en más de
seis años. Está por encima de la previsión de los economistas de Wall Street de
un 4,6% en el Q4. El ritmo anual de crecimiento del PIB real aumentó a un 0,1%
en el Q4 desde un -2,6% en el Q3. El ritmo anual de crecimiento del PIB en
moneda constante, es decir, el PIB nominal aumento en un 0,8% en el Q4 desde un
-2,1% en el trimestre anterior.
El rebote en la velocidad de crecimiento tanto del PIB real
como del nominal se debe a la expansión monetaria masiva de la FED. Sin embargo
una caída brusca en la velocidad de crecimiento de la oferta monetaria agregada
supone una amenaza a la velocidad de crecimiento del PIB en los próximos
trimestres.
![Figure 1]()
![Figure 2]()
La mayoría de los economistas, incluyendo la economista jefe
de la Casa Blanca Christina Romer, alabaron los datos del PIB en el Q4 como “la
noticia más positiva en economía hasta la fecha”.
Pero el crecimiento económico presentado en términos de PIB
sólo describe el gasto monetario. El PIB se diseña siguiendo la línea de
pensamiento keynesiana, que sostiene que el gasto es igual al ingreso, por lo
que más gasto lleva a una renta nacional mayor y a su vez a un mayor
crecimiento económico. Siguiendo esa lógica una postura económica más
restrictiva de la Fed llevaría a un crecimiento económico menor mientras que los
aumentos en las inyecciones monetarias producirían un crecimiento económico
mayor. (En el marco del PIB, la expansión monetaria lleva a un aumento en la
renta real de la economía y por tanto a un ritmo más alto de crecimiento del
PIB).
En realidad se produce exactamente lo contrario: imprimir
más dinero debilita la capacidad de los generadores de la riqueza para hacer
crecer la economía, mientras que una disminución en el ritmo de crecimiento de
la oferta monetaria fortalece esa misma capacidad.
Una vez que el banco central acelera el ritmo de expansión
monetaria con el fin de levantar la economía ante una recesión, impide la
desaparición de varias actividades erróneas. También da lugar a nuevas
actividades erróneas. En resultado de ese supuesto crecimiento económico no es
más que el fortalecimiento de los consumidores ricos y una presión renovada
sobre los generadores de riqueza. Todo esto socava el proceso de generación de
riqueza y debilita el verdadero crecimiento económico.
Los ahorros reales financian la actividad económica
Independientemente de si una actividad es productiva o no,
éste debe financiarse. En cualquier momento dado, el número y tamaño de las
actividades que pueden realizarse viene determinado por la cantidad disponible
de ahorros reales.
De esto podemos inferir que el ritmo general de aumento en
el total de actividades productivas o no viene fijado por el ritmo de expansión
del volumen del ahorros reales. Esta inferencia va en dirección contraria al
marco del PIB, en el que el ritmo de inyección monetaria establece el
crecimiento económico.
Después de todo, los individuos, ya sea en actividades
productivas o no, debe tener acceso a ahorros reales con el fin de mantener sus
vidas y comodidades. El dinero no puede sostener a los individuos, sólo puede
desempeñar el papel de medio de intercambio.
Mientras que los productores de riqueza puedan generar
suficiente riqueza real para apoyar actividades productivas o no productivas,
las políticas de dinero fácil parecerán ser efectivas.
Con el tiempo, puede aparecer una situación en que, como
consecuencia de unas persistentes políticas fiscales y monetarias laxas, no
queden suficientes generadores de riqueza. En consecuencia, los ahorros reales
generados no son suficientes para soportar un aumento de la actividad
económica.
Una vez que ocurre esto, la ilusión de las políticas
fiscales y monetarias laxas se rompe: el crecimiento económico real queda bajo
presión. Incluso en términos de PIB, sería difícil mostrar un crecimiento
económico. (La única forma, en este caso, de que pudiera crecer el PIB sería
mediante el uso de deflaciones de precios que llevaran a error).
Por norma, la inyección monetaria de la Fed “funciona”
mediante la expansión del crédito de los bancos comerciales, el aumento de
reservas de los bancos comerciales a cuenta de la inyección de la Fed se
amplifica por los medios de expansión crediticia.
Actualmente los bancos encuentran más atractivo sentarse
encima de grandes montones de reservas en dinero en lugar de prestarlas. En
enero de 2010, las reservas bancarias extraordinarias eran de 1,063 billones de
dólares, frente a los 793.000 millones en enero de 2009 y 1.400 millones en
enero de 2008.
Los bancos siguen en el proceso de tratar de ajustar sus
balances. Tampoco pueden encontrar muchos prestatarios viables, es decir,
generadores de riqueza. Todo esto alimenta la probabilidad de que el proceso de
creación de riqueza esté en problemas.
Advirtamos que si el ritmo de generación de riqueza
estuviera aumentando, los bancos se habrían mostrado muy activos en asegurarse
una porción creciente de la riqueza real en expansión. Los últimos datos
indican que los bancos siguen muy apretados. De año a año, en enero los
préstamos de los bancos comerciales han disminuido un 8,8% y en diciembre bajaron
un 7,9%. Fue la novena bajada mensual consecutiva.
![Figure 4]()
Si la oferta de ahorros reales está menguando, el intento
del gobierno de potenciar la tasa de crecimiento del PIB aumentando los gastos
también va a fracasar. Después de todo, las actividades del gobierno también
requieren ahorros reales. Si el gobierno persiste en su postura agresiva, sólo
hará las cosas mucho peores: privará de financiación a las actividades
creadoras de riqueza.
El aumento de los desembolsos del gobierno mientras
disminuye el total de los ahorros reales podría dañar seriamente el proceso de
formación de riqueza real. Los comentaristas que son de la opinión de que un
aumento en el gasto del gobierno puede arreglar las cosas están diciendo que de
la nada puede crearse algo.
No existe una política de estímulo que pueda hacer crecer la
economía. Ni la Fed ni el gobierno pueden hacer crecer la economía. Todo lo que
pueden hacer esas políticas de estímulo es redistribuir los ahorros reales de
actividades productoras de riqueza a actividades no productoras. Estas
políticas animan al consumo no soportado por una producción útil.
Los últimos datos muestran que en el Q4 los desembolsos del gobierno en relación con
el PIB ascendieron al 0,25. Fíjense que la relación está en un camino
explosivo. También el déficit del gobierno como porcentaje del PIB se ha
incrementado más en diciembre. El movimiento medio en 12 meses de este
porcentaje asciende al 10,3% frente al 10,1% en noviembre y el 4,7% en
diciembre de 2008.
![Figure 6]()
Conclusión
El PIB real de EEUU aumentó en un porcentaje anual del 5,7%
en el Q4, el ritmo más rápido en más de seis años. El ritmo anual de
crecimiento ascendió al 0,1% en el Q4 frente al -2,6% en el Q3. Sugerimos que
el presente rebote en la velocidad de crecimiento del PIB real se debe a la
pasada inyección masiva de dinero de la Fed. Una caída brusca en la velocidad
actual del crecimiento de la oferta monetaria agregada supondría una amenaza en
términos de PIB los próximos trimestres.
Sugerimos que los que importa para un verdadero crecimiento
económico es el volumen de los ahorros reales. Existe la probabilidad creciente
de que este volumen pueda estar en problemas. Un factor importante que apoya
esta conclusión es la caída continua de los préstamos bancarios.
Un intento mayor del gobierno federal por “ayudar” a la
economía con un estímulo fiscal probablemente sólo debilite más el volumen de
ahorros reales. Esto haría mucho más difícil que la economía lleve a cabo una
recuperación sólida.
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Frank Shostak en investigador adjunto en el Instituto Mises
y colaborador habitual en Mises.org.