Por Llewellyn H. Rockwell, Jr. (Publicado el 29 de enero de
2010)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí
http://mises.org/daily/4083.
Toda esta discusión sobre el desempleo es absurda. Piense en
ello. Vivimos en un mundo con multitud de imperfecciones, de cosas que tienen
que hacerse. Siempre ha sido así y siempre lo será. Eso significa que siempre
hay cosas que hacer y por tanto siempre hay trabajo. El problema del desempleo
es un problema de desconexión entre los que trabajarían y los que contratarían.
¿Cuál es la desconexión? Se limita a la asequibilidad. Ahora
las empresas no pueden permitirse contratar nuevos trabajadores. Les dejan ir.
Por tanto el desempleo es alto, está en dobles dígitos, aproximándose al 17% o
más. Entre la gente de color es del 25%. Entre la juventud es del 30% o más. Y
el problema continuará extendiéndose mientras haya barreras de contratación
entre empresarios y trabajadores.
Tampoco es que falte trabajo por hacer. Es demasiado caro
pagar por el trabajo a hacer. Así que pregúntese: ¿qué cosas impiden que se
hagan contratos?
Déjenme listar unas pocas barreras:
- El
alto salario mínimo que elimina a bastantes de los primeros peldaños de la
parte más baja de escala.
- El
alto impuesto al trabajo que roba recursos a empleados y empresarios.
- Las
leyes que amenazan a empresas con pleitos si se despide al empleado.
- Las
leyes que establecen miríadas de condiciones para contratar más allá de la
condición basada en el mercado que es la que importa: ¿puede hacer el
trabajo?
- El
subsidio de desempleo en forma de falso seguro, que paga a la gente por no
trabajar.
- Los
altos costes de empezar un negocio en forma de impuestos y obligaciones.
- Los
beneficios obligatorios que los empresarios deben proveer a cada nuevo
empleado bajo ciertas condiciones.
- El
impuesto en las retenciones que impide a empresarios y empleados llegar a
acuerdos entre sí.
- Las
restricciones de edad que consideran a cualquiera con menos de 16 años
como un inútil.
- Los
impuestos de la seguridad social y de la renta que juntos devoran casi la
mitad de las rentas de nuestros contratos.
- Las
leyes sindicales que permiten a los matones saquear una empresa y alejar a
trabajadores a los que les encantaría tener la oportunidad de ofrecer sus
servicios por menos.
Son unas pocas de las intervenciones. Pero si tuvieran que
eliminarse hoy, y bastaría con una acción del Congreso para hacerlo, la tasa de
desempleo desaparecería muy rápidamente. Todo el quisiera un empleo obtendría
uno.
Dependiendo de la credibilidad de la nueva política, las
empresas empezarían a contratar inmediatamente. Sería algo digno de contemplar:
Sin embargo, al nueva política tendría que ser algo seguro y no algo que se
anule en unos pocos meses. Nadie quiere invertir en empleados sólo para luego
deshacerse de ellos. Así que no podría haber fecha de expiración en la nueva
política de laissez-faire.
¿Qué se objeta a esta postura? Dudo seriamente que mucha
gente discuta que funcionaría para acabar con el desempleo. Pero mucha gente
diría, ¡oh!, no lo haría en absoluto. No son sólo empleos lo que queremos. ¡Son
empleos bien pagados!
Si ese es el caso, tienen que entender qué es lo que
afirman. La gente dice que es mejor que la gente esté desempleada que explotada
por bajos salarios. Sí es así, entonces se trata de su definición de explotación.
Si 10$ por hora es explotación, deberíamos crear aún más desempleo aumentando
el salario mínimo. Podríamos desemplear a todos menos unos pocos aumentando el
salario mínimo a 1.000$ la hora.
En un contrato laboral basado en el mercado no hay explotación.
La gente llega a un acuerdo basándose en sus propias percepciones de beneficio
mutuo. Una persona que cree que es mejor trabajar por 1$ la hora en lugar de
sentarse en casa sin hacer nada es libre de firmar el contrato. De hecho, una
persona que trabaja por un salario negativo (quien paga por unas prácticas, por
ejemplo) es asimismo libre de llegar a ese acuerdo.
Les propongo, por tanto, una definición de explotación que
proviene de las obras de William H. Hutt: violencia o amenaza de violencia implícita
en la negociación de cualquier cosa que afecte a la vida de un trabajador o
empresario. En ese sentido, el sistema actual es una explotación. A los
trabajadores se les roban los salarios. A los empresarios se les roban los
beneficios. A la gente pobre y la gente joven especialmente se les roban las
oportunidades.
Lean cualquier relato de la historia económica desde la Baja
Edad Media hasta el siglo XIX y traten de encontrar alguna evidencia de la
existencia de desempleo. No la encontrarán. ¿Por qué? Porque el desempleo
prolongado es un elemento del mundo moderno, creado por el estado
intervencionista. “Nosotros” tratamos de curarlo y “nosotros” acabamos haciendo
lo contrario.
Así que me resulta difícil tomarme en serio todos los planes
políticos de aumentar el nivel de intervención en nombre de curar el desempleo.
No hay desempleo voluntario en un mercado libre, porque siempre hay trabajo que
hacer en este mundo. Se trata sólo de llegar a un acuerdo.
Todo lo que hay entre la terrible realidad presente y el
desempleo del 0% es una clase de gestores sociales incapaz de reconocer su
error. ¿Cuánto tiene que subir más la tasa antes de que admitamos el error de
nuestras fórmulas?
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Llewellyn H. Rockwell, Jr es Presidente de la Junta
Directiva del Ludwig von Mises Institute en Auburn, Alabama, editor de LewRockwell.com, y autor
de The
Left, the Right, and the State.