La cuestión del jamón polaco

Por Walter Block. (Publicado el 22 de enero de 2010).

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4054.

[The Libertarian Forum, Junio/Julio 1972]

                         

Algunos defensores del libre mercado, como la YAF, los clubes conservadores, la Birch Society y otros grupos de derecha se han estado oponiendo activamente a la importación de jamones polacos. Vamos a probar que cualesquiera principios en que pudieran basarse esas acciones, no son los principios del sistema de laissez-faire del libre mercado, que sostiene como supremos los derechos de comercio, propiedad y asociación voluntaria.

La oposición a la importación de jamones polacos se ha defendido basándose en que es inmoral comerciar con ladrones o receptadores de mercancías robadas, una descripción que se ajusta bien al gobierno polaco.

Sin embargo es una descripción que también se ajusta bien al gobierno de EEUU, con su enorme sistema de impuestos, su monstruoso déficit presupuestario y su astronómica deuda pública.

Pero aún más destructivo del sistema de propiedad privada es lo siguiente:

  • Es el gobierno de EEUU y no el polaco el que destruye propiedades más de 10.000 millas más allá de sus costas en nombre de la defensa.
  • Es el gobierno de EEUU y no el polaco el que amenaza con la destrucción de todo el mundo con un poder nuclear capaz de hacerlo hasta 1.000 veces más.
  • Es el gobierno de EEUU y no el polaco el que fue el primer y único país que destruyó vidas humanas (el derecho de propiedad privada más importante) a una escala no igualada antes y después al lanzar una bomba nuclear en el centro de una población civil y, para hacer las cosas peores, después de que el gobierno japonés se hubiera ofrecido a rendirse.

Por tanto si hay alguien con quien no debería comerciarse es con el gobierno de EEUU.

Actuar así, por muy noble que suene, no es un requerimiento de ningún principio libertario. El libertario consecuente no está más obligado a rechazar comerciar con el gobierno de EEUU de lo que estaría a dar su dinero a un pistolero que amenazara su vida con ese propósito. (“Comercio” incluye en este caso cosas como el uso de los monopolios gubernamentales forzosos en carreteras, correos, tribunales, la TVA; incluye comerciar con monopolios de los “clientes” del gobierno en campos como electricidad, gas y escuelas públicas; incluye comerciar con quienes tienen una licencia estatal con el fin de comerciar, como doctores, abogados, fontaneros, peluqueros y taxistas; incluye comerciar con quien trate con sindicatos coercitivos y restrictivos apoyados por el estado; incluye, quizá lo que más se parezca al pistolero, el pago de impuestos).

Una renuncia consistente a tratar con ladrones gubernamentales implicaría un suicidio, pues los gobiernos controlan todo lo que hay sobre la tierra. Esto es un anatema para el libertarismo, que apoya la vida, no la muerte, como ideal.

Un ciudadano de EEUU que comercia con el gobierno de EEUU pero no con el polaco no puede defenderse alegando que “Fue el gobierno de EEUU y no el polaco el que se apropió de la propiedad del ciudadano de EEUU y en consecuencia es el ciudadano de EUU el que comercia sólo con el gobierno de EEUU en un intento de recuperar su propiedad robada. Como el comercio con Polonia no produce esto, es por tanto ilegítimo”.

Hay dos puntos débiles en este alegato. Primero, lo esencial de este argumento no defiende tanto el comercio con el estado como la recuperación de la propiedad robada por el estado. No se insta a comerciar con el ladrón como castigo justificado. Siempre se puede comerciar con él.

Segundo, de acuerdo con este argumento, el ciudadano de EEUU sólo puede comerciar con gobiernos que se hayan apropiado de su propiedad; no puede comerciar con gobiernos (como el polaco) que no lo hayan hecho. De acuerdo con ello, no podría viajar a Canadá, un país que sistemáticamente se apropia de los bienes de sus ciudadanos pero no de los ciudadanos de EEUU. Por ejemplo, un ciudadano que viva en Maryland no podría siquiera viajar a Nevada, porque el estado de Nevada, como el polaco no se ha apropiado de ninguno de sus bienes.

La respuesta al enigma del jamón polaco es ésta: los libertarios deben entender que todos nos encontramos con estados caciques, algunos más agresivos que otros. La respuesta no es limitarse a los estados comunistas al hacer oposición. Todos nacen de la agresión y la no voluntariedad.

La manera de traer las bondades del laissez-faire al pueblo polaco es primero asegurárnosla. Los enemigos de la libre empresa y los derechos de propiedad privada aquí en Estados Unidos se ven enormemente beneficiados cuando quienes defienden el libre mercado están demasiado ocupados acerca del “tigre a las puertas” para preocuparse por la ausencia de libertad aquí mismo.

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Walter Block es investigador eminente Harold E. Wirth, catedrático de economía en la Universidad de Loyola, investigador senior del Instituto Mises y columnista habitual para LewRockwell.com.

Este artículo apareció originalmente en The Libertarian Forum, Junio/Julio de 1972, p. 5.

Published Sun, Jan 24 2010 1:51 PM by euribe