Inversión en valores aplicada , al estilo austriaco

Por C.J. Maloney. (Publicado el 4 de enero de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/3991.

[Applied Value Investing, por Joseph Calandro Jr. (McGraw-Hill) Nueva York, 2009]

 

Ser un profesional de la inversión con una abierta admiración por la Escuela Austriaca me ha llevado a menudo a ser preguntado si aplico mis creencias “macro” a mi metodología de inversión. Mi respuesta ha sido siempre un rotundo no. Una de las razones es que estar aquejado de una perspectiva austriaca puede hacer a un futuro inversor en un pusilánime: si fuera verdaderamente un defensor acérrimo de la inversión austriaca, mis únicos activos serían una escopeta y una bolsa de oro. Y, más importante para un ratón de biblioteca, nunca me ha llegado ningún escrito que intente aunar el pensamiento austriaco con una perspectiva de inversión… hasta ahora.

Jospeh Calandro Jr., que entre muchos otros empleos es gestor de grandes riesgos de seguros, escritor y profesor del programa de MBA de la Universidad de Connecticut[1], acaba de publicar Applied Value Investing [Inversión en valores aplicada]. Su libro es un intento de “adoptar la postura moderna de Graham y Dodd y aplicarla en una serie de formas únicas y prácticas” (p. xii). Siendo, pro supuesto Graham y Dodd, los dos caballeros que escribieron el libro de 1934 sobre inversión en mercados de valores Security Analysis. Lamenta que muchas guías de cómo invertir “dan buenos consejos sobre qué hacer, pero no dicen cómo hacerlo” (p. xix).

El Sr. Calandro trata de remediar esa carencia y ha escrito un libro que destaca del resto. Para todos esos universitarios que alguna vez me han preguntado si aplico mis creencias “macro” a mi metodología de inversión, les sugiero encarecidamente que recojan lo que Calandro tiene que ofrecer. Está bien escrito y merece la pena.

En 230 sencillísimas páginas, la mayoría del libro se dedica a usar la metodología de Graham-Dodd para analizar una serie de inversiones en acciones a gran escala, entre ellas la adquisición de Sears en 2004 por Edward Lampert y las de Warren Buffet de GEICO y Gen Re. Es la visión para las inversiones de Warren Buffet la que más admira Calandro, por encima de cualquier otra. Calandro comparte la fe del hombre en la utilidad de la visión de Graham-Dodd (que dice que es posible ganar al mercado en el largo plazo) frente a la “teoría de los mercados eficientes” (EMT, por sus siglas en inglés, que dice que no se puede).

Calandro cita la ocurrencia del gran inversor: “Desde un punto de vista egoísta, los grahamitas deberían probablemente financiar cátedras que aseguren la enseñanza perpetua de la EMT” (p. 112). Buffet ha ganado notoriedad al personificar el hecho de que sí, Virginia, puedes vencer al mercado en el largo plazo. Buffet destaca en tomar ventaja de quienes niegan que pueda existir alguien como él.

Son las pequeñas cosas que marcan la vida y esa divertida cita de Buffet destaca el que, para mí, es el sorprendente placer de este libro de inversión: no parece un libro de inversión. El estilo de Calandro es sencillo, informativo y (al contrario que demasiados libros de este tipo) no se lee como si lo hubiera escrito una computadora.

Por ejemplo, en el capítulo sobre la adquisición de Sears, Calandro se toma unos momentos para dar un breve trasfondo de la historia de la compañía, humanizándola e incluyendo circunstancias personales entre los cálculos de valor de los activos netos. Como lector, se agradece la humanización, mientras que como profesional valoras los detalles. Respecto a su estilo, Calandro toca música de masas.

Humanizar la economía es algo habitual para los austriacos y este libro, al estar influenciado por ellos, está vivo y respira. De entre los siete capítulos, es el quinto, “Macroanalysis, Opportunity Screening, and Value Investing” [“Microanálisis, búsqueda de oprtunidades e inversión en valores”], donde el libro hace, en mi opinión, la mayor contribución a su género: toma la perspectiva “macro” como primer paso.

Calandro sostiene que “podría ser más fácil ‘comprar durante los periodos de pesimismo y precios bajos’ si se entiende las razones macroeconómicas que subyacen al pesimismo” (p. 110). Y toma lo que se llama erróneamente “la macro” y la explica usando la opinión austriaca, que es decididamente (y erróneamente llamada) “micro”. Como toda la economía empieza con el individuo, esta postura tiene sentido, evita la confusión y ahorra tiempo para los videojuegos.

Calandro lamenta que “el campo de la economía de la corriente principal hoy está, en muchos sentidos, extremadamente en problemas” (p. 227), que es una forma educada de decir que todos los doctores campeones de matemáticas que han infestado la profesión no tienen la más mínima idea de lo que están hablando. Para ayudar a los inversores a salir de la ciénaga, Calandro toma ideas de fuentes diversas, de Robert Shiller a Charles Mackay, Calandro lleva al lector por las distintas etapas del ciclo económico austriaco, que divide en ocho partes, utilizando la teoría del mercado reflexivo, la teoría austriaca del ciclo económico, las ideas de Graham y Dodd y una mezcolanza de elementos técnicos y de comportamiento (p. 138).

Las clases universitarias de Calandro deben ser un placer: su estilo explicatorio pretende, no demostrar el hombre brillante que sin duda es, sino explicar. Evita presumir y, Dios mío, baja a un nivel al que el lector puede llegar a entender de dónde procede Calandro, en lugar de preguntarse qué tiene que ver con algo toda esa matemática. En un momento dado, me llevó de vuelta a mis días de estudiante de MBA estudiando el boom del NASDAQ mediante el uso del “dar precio a los hits” para justificar la locura. ¿Cuántos tomos sobre inversión han leído que se ocupen de esto?

Calandro no sólo se esfuerza por enseñar un método para evitar las falsas ilusiones, sino también para intentar obtener ganancias de las depuraciones que se ocasionan cuando explota la burbuja. “Fundamentalmente, la buenas inversiones se liquidan a menudo junto con las no rentables”, creando así oportunidades que “lo que apliquen Graham y Dodd en particular pueden aprovechar” (p. 120).

Y este libro les enseñará cómo.

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C.J. Maloney vive y trabaja en Nueva York. Tiene un blog sobre Libertad y Poder en la web History News Network. Su primer libro (sobre Arthurdale, West Virginia, durante el New Deal) se publicará en febrero de 2011 por John Wiley & Sons.



[1] Escribe en el prólogo que es un “adicto al trabajo” y mi único pensamiento fue “¿Ah, sí?”

Published Tue, Jan 5 2010 12:09 AM by euribe