Por Ludwig von Mises. (Publicado el 16 de diciembre de 2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/3958.
[Extraído del capítulo 17 de La
acción humana]
Los títulos sobre una cantidad definida de dinero, pagable y
redimible a la vista, contra un deudor cuya solvencia y disposición a pagar no
haya la menor duda, ofrecen al individuo todos los servicios que puede ofrecer
el dinero, siempre que todas las partes con las que se pueda transaccionar
estén perfectamente familiarizadas con estas cualidades esenciales de los
títulos afectados: vencimiento diario y solvencia indudable y disposición al
pago por parte del deudor.
Podemos llamar a esos títulos sustitutos del dinero,
pues pueden reemplazar totalmente al dinero en las existencias líquidas de un
individuo o una empresa. Las características técnicas y legales de los
sustitutos del dinero no conciernen a la cataláctica. Un sustituto del dinero
puede formalizarse bien un billete o en un depósito a la vista con un banco que
acepte cheques (“dinero de la chequera” o dinero en depósito), siempre que el
banco esté listo para intercambiar el billete o el depósito en el día libre de
cargas por dinero real.
Las monedas simbólicas también son sustitutos del dinero,
siempre que el propietario esté en situación de intercambiarlas cuando lo
necesite por dinero libre de gastos y sin demoras. Para conseguir esto no hace
falta que el gobierno se vea obligado por ley a redimirlas. Lo que importa es
el hecho de que esas monedas puedan realmente convertirse libres de gastos y
sin demoras. Si la cantidad total de monedas simbólicas emitidas se mantiene en
límites razonables, no hacen falta provisiones especiales por parte del
gobierno para mantener su valor de intercambio a la par con su valor facial. La
demanda pública de cambio da a todos la oportunidad de intercambiarlas
fácilmente por dinero. Lo principal es que todo poseedor de un sustituto del
dinero esté completamente seguro de que puede, en cualquier momento y libre de
gastos, intercambiarlo por dinero.
Si el deudor (el gobierno o un banco) mantiene una reserva de
dinero adecuada a la cantidad completa de sustitutos del dinero, llamamos al
sustituto del dinero un certificado monetario. El certificado monetario
individual es (no necesariamente en un sentido legal, sino siempre en sentido
cataláctico) una representación de una cantidad de dinero equivalente mantenida
en reserva.
La emisión de certificados monetarios no aumenta la
cantidad de cosas disponibles de satisfacer la demanda de dinero en caja. Los
cambios en la cantidad de certificados monetarios, por tanto, no alteran la
oferta de dinero y la relación de dinero. No juegan ningún papel en la
determinación del poder de compra del dinero.
Si la reserva monetaria del deudor contra los sustitutos del
dinero emitidos es inferior a la cantidad total de esos sustitutos, llamamos a
la cantidad que excede a la reserva medios fiduciarios. Como norma, no
es posible asegurar si un sustituto del dinero concreto es un certificado
monetario o un medio fiduciario. Normalmente una parte de los sustitutos del
dinero está cubierta por una reserva de dinero. Por tanto una parte de la
cantidad total de sustitutos del dinero emitidos son certificados monetarios,
el resto son medios fiduciarios. Pero este hecho sólo pueden advertirlo los que
estén familiarizados con los balances bancarios. El billete individual,
depósito o moneda simbólica no indica su carácter calatáctico.
La emisión de certificados monetarios no aumenta los fondos
que el banco puede emplear al desarrollar su actividad de préstamo. Un
banco que no emita medios fiduciarios sólo puede otorgar crédito en especie,
es decir, sólo puede prestar sus propios fondos y la cantidad de dinero que le
hayan confiado sus clientes. La emisión de medios fiduciarios aumenta los
fondos disponibles para prestar en el banco más allá de estos límites. Ahora no
sólo puede dar crédito en especie, sino también crédito de circulación,
es decir, crédito otorgado por la emisión de medios fiduciarios.
Mientras que la cantidad de certificados monetarios es
indiferente, la cantidad de medios fiduciarios no lo es. Los medios fiduciarios
afectan a los fenómenos del mercado de la misma forma que el dinero. Los
cambios en su cantidad influyen en la determinación de los precios y del poder
de compra del dinero y (temporalmente) también del tipo de interés.
Los primeros economistas aplicaron una terminología
diferente. Muchos estaban dispuestos a llamar simplemente dinero a los
sustitutos del dinero, pues son adecuados para ofrecer los servicios que ofrece
el dinero. Sin embargo esta terminología no es conveniente. El primer propósito
de una terminología científica es facilitar el análisis de los problemas
encontrados. La tarea de la teoría cataláctica del dinero (diferenciada de la
teoría legal y de las disciplinas técnicas de gestión y contabilidad bancaria)
es el estudio de los problemas de la determinación de precios y tipos de
interés. Esta tarea requiere una distinción clara entre certificados monetarios
y medios fiduciarios.
El término expansión del crédito se ha
malinterpretado a menudo. Es importante advertir que el crédito en especie no
puede expandirse. El único generador de expansión del crédito es el crédito de
circulación. Pero el otorgamiento de crédito de circulación no siempre
significa expansión del crédito. Si la cantidad de medios fiduciarios
previamente emitidos ha consumado todos sus efectos en el mercado (si los
precios, salarios y tipos de interés se han ajustado a la oferta total de
dinero real más los medios fiduciarios –oferta de dinero en sentido
amplio–) otorgar crédito de circulación sin una mayor cantidad
de medios fiduciarios no es una expansión del crédito. La expansión del crédito
sólo se produce si el crédito se otorga mediante una cantidad adicional de
medios fiduciarios, no si los bancos vuelven a prestar medios fiduciarios
devueltos por los antiguos deudores.
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Ludwig von Mises es reconocido como el líder de la Escuela
Austriaca de pensamiento económico, prodigioso autor de teorías económicas y un
escritor prolífico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teoría económica,
historia, epistemología, gobierno y filosofía política. Sus contribuciones a la
teoría económica incluyen importantes aclaraciones a la teoría cuantitativa del
dinero, la teoría del ciclo económico, la integración de la teoría monetaria
con la teoría económica general y la demostración de que el socialismo debe
fracasar porque no puede resolver el problema del cálculo económico. Mises fue
el primer estudioso en reconocer que la economía es parte de una ciencia
superior sobre la acción humana, ciencia a la que llamó “praxeología”.
Este artículo está extraído del capítulo 17 de La
acción humana.