La locura del dólar

Por Doug French. (Publicado el 14 de diciembre de 2009)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/3951.

 

Algunos analistas consideran que los resultados de los bancos estadounidenses serán brillantes el próximo año, cuando este mismo año el sector financiero parecía estar condenado. Quienes siguen al sector en Keefe, Bruyette & Woods creen que todo irá bien, al menos para los colosos bancarios. Como señal de que las cosas van bien, el gigante bancario de Charlotte, Bank of America (BofA), se las ha arreglado para emitir 20.000 millones de dólares en acciones para ayudar a devolver los 45.000 millones en fondos del Programa de Alivio de Activos en Peligro (TARP, por sus siglas en inglés) que el gobierno inyectó en dicho banco durante la crisis financiera de hace un año.

Sin embargo la analista bancaria Meredith Whitney ve el futuro de forma diferente. Dijo al equipo de Squawk Box en la CNBC que el rebote en los bancos no se ha producido por una mejora en los fundamentales, sino exclusivamente por las intervenciones gubernamentales y ahora “el gobierno se ha quedado sin munición”. Whitney considera que las condiciones económicas no han cambiado para bancos como el BofA y el gobierno les deja devolver el TARP sólo porque Washington necesita el dinero.

La preocupación principal de Withney es que los consumidores son el 70% de la economía y muchos “están siendo expulsados del sistema financiero” y que ésa será la tendencia que prevalecerá en 2010. Después de dos décadas en que cualquiera (incluyendo los muertos) era capaz de obtener una hipoteca y tener un puñado de tarjetas de crédito, el crédito se está secando. Los bancos acumulan reservas en lugar de prestar. La gente ahorra en lugar de gastar.

Eso es lo que va mal en Estados Unidos, dijo el Presidente del Union National Bank, Tom Dickson a su consejo: hay demasiado atesoramiento, demasiado dinero improductivo n latas de café y calcetines. Ese dinero necesita ser prestado para que circule en la economía, para que la gente pueda ser contratada y los proyectos completados. Eso es lo que hizo grande a este país, de acuerdo con Dickson.

Este resumen de las declaraciones del mítico Dickson podría haber procedido de cualquier comentarista keynesiano actual: Krugman, Galbraith o Reich. Pero el capitalismo amable y educado de Dickson procede de la pluma del demócrata del New Deal Robert Riskin, que escribió el guión de La locura del dólar y otras siete películas de Frank Capra.

Sin embargo, el consejo del ficticio Union Nacional cree que lo que presta Dickson es excesivo. Leyendo una lista de préstamos, se recitan nombres de prestatarios y cantidades de la contabilidad del banco entre carcajadas de desprecio de varios miembros del consejo.

El inconvencional Dickson (interpretado por Walter Huston) toma nota de sus críticas y responde que el banco no ha sufrido ningún crédito fallido en 25 años (obligando al espectador a un importante ejercicio de credulidad). Dickson incluso rechaza pedir garantías para sus préstamos. ¿Por qué pedir contra el valor de acciones y bonos, cosas de cambian constantemente de valor? Presto sobre algo más sólido, el carácter del prestatario, dice a su consejo. “No está interesado en los beneficios” y cree que si el banco sólo mostrara alguna fe al prestar a los clientes, estos prestatarios “sacarían a este país de su abatimiento”.

Incluso llegamos a ver al presidente del banco rechazar a una viuda que quiere pedir prestados 10.000$ con la garantía de su casa valorada en 50.000$ o 60.000$. Dickson dice que no querría estar en situación de tener que ejecutar la hipoteca si la viuda no puede pagar, así que la envía a otro competidor.

El personaje de Dickson (en contraste con sus miembros del consejo, que son todos estirados y pretenciosos) no actúa, camina o habla como un presidente de banco, sino que es sencillo como cualquier ciudadano medio. El personaje se inspiró en la admiración de Riskin por Amadeo Giannini, que fundó el Bank of Italy en San Francisco en 1904 para servir a los inmigrantes. Dos años más tarde, cuando se produjo el terremoto de San Francisco y otros sólo podían ver cómo sus sucursales estaban en ruinas y sus cajas inaccesibles, Giannini fue capaz de recuperar sus fondos y empezar a prestar en pocos días a quien quisiera reconstruir. “Se tomó muy en serio en los años siguientes que estos préstamos se devolvieran”, de acuerdo con Wikipedia.

El Bank of Italy de Giannini se convirtió en Bank of America en 1930 y Riskin admiraba al banco por tomar lo que él consideraba riesgos por un bien superior. El crítico de cine, historiador y biógrafo de Capra, Joseph McBride, escribió que la misión de Riskin en La locura del dólar era “hacer propaganda de las políticas progresistas de préstamos”, que estaban sosteniendo muchos negocios en Hollywood, incluyendo la empresa a la que pertenecía, Columbia Pictures, para evitar que quebraran durante los oscuros primeros días de la Depresión.

Mientras Dickson batalla contra su consejo por el control del Union National, su esposa (Kay Johnson) se siente ignorada así que sale con el cobista cajero principal del banco (Gavin Gordon), que le pide salir sólo para tener una coartada: se ha  puesto de acuerdo con delicuentes locales para robar el banco por la noche para pagar sus deudas de juego. Este robo y un asesinato ponen en marcha la máquina de los rumores (empezando por la telefonista tonta). ¡En pocas horas, la pérdida real de 100.000$ de la caja del banco se ha convertido en un rumor sobre un robo de 5 millones por parte del presidente del banco! Primero docenas, luego centenares y después lo que parecen ser miles de depositantes presa del pánico hacen cola para retirar su dinero. Todo esto mientras la policía interroga al tesorero jefe (Pat O’Brien) acerca de su participación en el robo, cuando en realidad es inocente, y los miembros del consejo se reúnen para tomar el control del banco.

El presidente confía en que su tesorero jefe sea inocente y en detener la corrida, hasta que descubre que su cajero jugador y donjuán ha estado con su esposa la noche anterior. En ese momento, el abatido Dickson está dispuesto a renunciar y vender el banco al consejo.

Justo cuando pensamos que todo está perdido en la locura de una masa tratando de obtener su dinero, Capra y Riskin crean un rápido final feliz para esta película de 1932: un puñado de clientes de Dickson camina entre las masas para llegar a la cola de caja para depositar dinero en el Union National al tiempo diciendo a la multitud el buen tipo que es el presidente. Después de ver esto, Dickson rompe el acuerdo para vender el banco y convence al consejo para que deposite su dinero en el Union National.

Al día siguiente, todo ha vuelto a la normalidad y el presidente del banco hace que su secretaria (la atractiva Constance Cummings) reserve una suite de luna de miel para su esposa y él. Luego dice a la secretaría que ella y el tesorero jefe deben tomarse el día libre y casarse o serán despedidos. ¡El keynesianismo de Capra tiene valores familiares!

A pesar del final feliz, La locura del dólar fue una película de terror para algunas audiencias. En 1931 cerca de 2.300 bancos quebraron y el año del estreno se produjeron más de 1.400 cierres a pesar de un nuevo torrente de programas gubernamentales para estabilizar la economía, programas como la Corporación Financiera para la Reconstrucción y la Ley Federal de Préstamos Bancarios Personales. La bienintencionada película sobre bancos de Capra sólo se pasó dos días en Baltimore, donde los ciudadanos tenían bastante experiencia real en corridas bancarias y no querían ver otra en la gran pantalla… con un presidente que aparecía como un héroe.

Frank Capra fue el más importante director de cine en la década de 1930, dando esperanza a los que iban al cine con sus historias de irrefrenable optimismo. “Envasando esperanza para los desesperados”, escribe el website Turner Classic Movies, “sus ‘fantasías de bondad’ fueron tan importantes para la moral nacional como la ‘charlas junto al fuego’ de FDR y merecieron justamente los tres Óscar al mejor director que le dieron”.

Fe y esperanza, de eso trata toda la banca fraccionada: la fe en que no todos pedirán su dinero a la vez y la esperanza en que los préstamos bancarios siempre se devuelvan. En las películas, el escritor y el guionista pueden hacer que todo funcione. En la vida real, el keynesianismo no funciona: el gobierno rescata a los banqueros y luego las depresiones duran largo tiempo.

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Douglas French es presidente del Mises Institute y autor de Early Speculative Bubbles & Increases in the Money Supply. Es doctor en economía de la Universidad de Nevada- Las Vegas, dirigido por Murray Rothbard, con el Profesor Hans-Hermann Hoppe en su comité de tesis.

Published Tue, Dec 15 2009 8:27 PM by euribe