Por Hans F. Sennholz. (Publicado el 8 de diciembre de 2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/3891.
[The Freeman. 1971]
Pocos libros han contribuido más al avance de la teoría
monetaria que La
teoría del dinero y del crédito, de Ludwig von Mises.
Y aún así, pocos libros serios han tenido tan poco impacto
en el pensamiento y la política contemporáneos que como este tratado. El mundo
continúa ignorándolo o rechazándolo mientras se aferra a nociones y prácticas
anticuadas. Por supuesto, es más agradable y popular para los gobiernos seguir
el consejo de estatistas e inflacionistas que hacer caso a los consejos de
economistas como el Profesor Ludwig von Mises.
Prácticamente todos los economistas contemporáneos se
adhieren a teorías holísticas que son completamente fútiles y estériles para
entender los fenómenos monetarios. Está el popular “análisis de ingresos y
gastos”, que dominó el pensamiento económico durante la década de 1930 con la
publicación de la Teoría general del empleo, el interés y el dinero, de
John Maynard Keynes.
De acuerdo con el análisis keynesiano, hay un nivel ideal de
gasto monetario al que la economía nacional logra pleno empleo bajo condiciones
de precios estables. En su búsqueda de este nivel ideal, el análisis de
ingresos y gastos permite trazar el flujo de los pagos en dinero en la
economía. Como el ingreso es cuantitativamente la mayor fuente de fondos
gastados, un análisis de su determinación y disposición resulta básico para la
aproximación. Además, los fondos a gastar pueden derivar de reservas existentes
de divisas y depósitos a la vista, a plazo y otros activos líquidos fácilmente
convertibles en dinero.
Y finalmente, cuando el nivel ideal de gasto total no se
haya alcanzado aún, se puede usar dinero de nueva creación, preferiblemente
depósitos a la vista creados mediante la expansión del crédito bancario, para
alcanzar el total deseado. En resumen, este es el papel principal de las
autoridades monetarias para asegurar un crecimiento de la base de reserva
monetaria suficiente para facilitar la expansión del crédito para el pleno
empleo.
Como teoría holística (desde el punto de vista de la
totalidad en lugar de las partes), no pretende preocuparse por las acciones
económicas individuales, sino sólo de las líneas maestras para gobiernos en
busca de crecimiento económico y pleno empleo. Pero incluso en este objetivo
limitado a fallado ostensiblemente siempre que se ha intentado. Pues continúa
entre nosotros el desempleo masivo después de más de 30 años de políticas
keynesianas.
Y por fin, están los “monetaristas” de la Escuela de
Chicago, cuyas teorías holísticas se parecen a las doctrinas keynesianas. La
famosa “ecuación de intercambio”, desarrollada por los Profesores Fisher,
Marshall y Pigou es su punto de partida (PT=MV o P=MVIT). Como no puede
esperarse, por diversas razones, que el nivel de precios permanezca estable, lo
que hace que el sistema de mercado muy inestable, reclaman que el gobierno tome
medidas para estabilizar el nivel y así resolver el ciclo económico.
Es verdad que los economistas de la Escuela de Chicago
rechazan las políticas fiscales compensatorias prescritas por los keynesianos
porque se dan cuenta de la futilidad de un ajuste fino continuo. Pero
recomiendan una estabilización a largo plazo mediante una continua expansión de
3% al 4% en la oferta monetaria. No tienen una teoría especial del ciclo
económico, sólo la receta para el gobierno de “mantenerse firme”. “¡Si hay una
recesión, emitir más dinero y si hay inflación, eliminar parte!”
Ambas escuelas de pensamiento, los analistas de ingresos y
gastos así como los monetaristas, se oponen irrevocablemente al patrón oro. Se
rechaza su disciplina a favor del poder gubernamental sobre el dinero.
La teoría subjetiva de von Mises hace de la elección y la
acción individual en centro de su investigación. Sobre la piedra angular puesta
por la teoría de Carl Menger sobre la naturaleza y origen del dinero, el
Profesor Mises, en su Teoría del dinero y el crédito construye una
estructura comprensible y completamente integrada. Con la ayuda de su notable
teoría de la regresión completó la teoría subjetiva del dinero, que había
frustrado a otros economistas antes de él.
El Profesor Mises demostró que la demanda individual de
dinero deriva del hecho de que es el bien más comercializable que puede
adquirir una persona. Es cierto, el dinero no es capaz de satisfacer
directamente las necesidades de nadie. Pero su posesión le permite adquirir
bienes de consumo o de producción en el futuro cercano o lejano. La gente
quiere mantener dinero almacenado para tener poder de intercambio en un futuro
incierto.
Algunos se conforman con cantidades relativamente pequeñas,
otros prefieren atesorar cantidades mayores. Y todos cambiamos frecuentemente
nuestras posesiones de acuerdo con nuestras cambiantes predicciones de las
condiciones de futuro. El dinero nunca está “inactivo”, tampoco está
precisamente “en circulación”: siempre está en posesión o bajo el control de
alguien.
La demanda de dinero está sujeta a las mismas
consideraciones que las de otros bienes y servicios. La gente emplea su trabajo
o renuncia al disfrute de bienes y servicios con el fin de adquirir dinero. Por
esto la demanda y la oferta individual determina en último término el poder
adquisitivo o de compra del dinero de la misma forma que se determinan los
tipos mutuos de intercambio de todos los demás bienes.
El Profesor Mises entendía la teoría cuantitativa del dinero
como meramente otro caso de la teoría general de la demanda y la oferta. Sin embargo,
rechaza la teoría cuantitativa del dinero como la presentaban normalmente los
“monetaristas” y otros economistas contemporáneos, como una aberración estéril
que procedía holísticamente y llevaba a ecuaciones y modelos vacíos.
La teoría del ciclo económico del Profesor Mises integra la
esfera del dinero y la de los bienes reales. Si las autoridades monetarias
expanden el crédito y por tanto rebajan el interés en el mercado de los
préstamos por debajo de tipo natural de interés, la producción económica se
distorsiona.
En un primer momento, genera sobreinversión en bienes de
capital y hace que sus precios aumenten, mientras que la producción de bienes
de consumo se deja de lado necesariamente. Pero a causa de la falta de capital
real el boom de la inversión está condenado a encallar. El boom hace que los
precios de los factores aumenten, lo que genera costes de negocio. Cuando
finalmente los márgenes de beneficio decaen, se desarrolla una recesión en la
industria de los bienes de capital. Durante la recesión se produce un nuevo
ajuste: se abandonan o corrigen las malas inversiones y las industrias de
bienes de consumo, largo tiempo abandonadas, atraen más recursosde acuerdo con
la situación real de ahorro y gasto público.
La teoría de Mises ha explicado numerosos booms y crisis
desde 1912, cuando se imprimió la primera edición de La teoría del dinero y
del crédito. Y continúa ofreciendo la única explicación de la rápida
sucesión de booms y recesiones que siguen asolando nuestro sistema.
La teoría subjetiva del Profesor Mises también apunta la
conveniencia de un dinero no gestionado por el gobierno. Ese dinero es el
ortodoxo patrón oro o moneda de oro, cuyo valor es independiente del gobierno.
Es verdad que no puede lograr el inalcanzable ideal de una moneda absolutamente
estable. No existe la estabilidad y la invariabilidad del poder adquisitivo.
Pero el patrón oro protege al sistema monetario de la
influencia de los gobiernos pues la cantidad de oro en existencia es
completamente independiente de los deseos y manipulaciones de los funcionario
del gobierno y políticos, partidos y grupos de presión. No hay “reglas del
juego”, no hay normas arbitrarias que la gente deba aprender a obedecer. Es una
institución social controlada por la inexorable ley de la economía.
Durante casi 60 años de inflación mundial y expansión del
crédito, depreciaciones y devaluaciones, booms febriles y crisis violentas, La
Teoría del dinero y del crédito de Ludwig von Mises ha sido una luz en la
oscuridad del pensamiento y la política monetaria. El mundo debería estar
agradecido de que se mantenga la luz mediante una nueva impresión de este
notable análisis.
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Hans F. Sennholz (1922-2007) fue el primer estudiante de
doctorado de Ludwig von Mises en los Estados Unidos. Enseñó economía en el
Grove City College, 1956-1992, contratado como jefe de departamento desde su
llegada. Después de jubilarse se convirtió en presidente de la Fundación para
la Educación Económica, 1992-1997. Fue investigador adjunto del Instituto Mises
y en octubre de 2004 ganó el Premio Gary G. Schlarbaum, por una vida en defensa
de la libertad.
Esta crítica apareció originalmente en The Freeman, 1971, Vol. 21,
pp. 253-256.