Por Robert P. Murphy. (Publicado el 19 de noviembre de 2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/3835.
Los economistas tenemos un reputación de ser secos y
aburridos. Por eso la escena
de Ben Stein en Ferris Bueller's Day Off funciona tan bien y por eso
este hombre es toda una novedad.
Dada nuestra lúgubre reputación, me alegra informar que las recientes defensas
de algunos economistas de la hipótesis de los mercados eficientes son para
echarse a reír. Fuera del Circo del Sol no podemos ver contorsiones como las de
estos economistas intentando defender su teoría ante su refutación o
trivialización.
Krugman lanza el ataque
La hipótesis de los mercados eficientes (EMH, por sus siglas
en inglés) aparece de muchas formas de distinta fuerza. Igual que con la
evolución, es difícil debatir el asunto porque la gente puede cambiar la
definición en medio de la discusión. En la evolución, ni siquiera un
evangelista de la televisión negaría que “los organismos evolucionan con el
tiempo”, mientras que por otro lado muchos biólogos reconocerían que Richard
Dawkins llega demasiado lejos cuando piensa que la teoría de la evolución
prueba por sí misma la no
existencia de Dios.
Lo mismo pasa en lo que refiere a la EMH. En su forma más
débil, simplemente significa que la información nueva tiende a incorporarse
rápidamente en los mercados de valores, significando que no puede haber ninguna
oportunidad evidente de arbitraje (pues alguien ya la habría explotado). Sin
embargo, los defensores más fanáticos de la EMH llegan casi a decir que las
burbujas financieras son literalmente imposibles.
La EMH se asocia a la Escuela económica de Chicago.
Comprensiblemente ha sido condenada después de la crisis financiera, especialmente
desde que los estatistas han hecho un gran trabajo echando la culpa a los
“mercados libres desregulados”. Krugman resume la opinión anti-EMH bastante
bien en
este popular artículo en la revista del New York Times. En respuesta
a Krugman y otros críticos neoclásicos, los defensores de la corriente
principal han abandonado su torre de marfil para repeler a los invasores.
Aunque los lectores austriacos simpaticen naturalmente con quien se pelee con
Paul Krugman, deberíamos tener cuidado al elegir nuestros aliados. En otro
lugar he
apuntado los importantes fallos (desde una perspectiva austriaca) en la
respuesta de John Cochrane a Krugman. En el resto de este artículo señalaré
algunas de las defensas más tontas ofrecidas por otros neoclásicos defensores
de la EMH.
Robert Lucas
En un largo y muy serio artículo, el premio Nobel Robert
Lucas defiende la corriente principal (y la EMH en particular) de las
oprobiosas acusaciones:
“Los macroeconomistas en
particular fueron caricaturizados como una generación perdida educada en el uso
de modelos matemáticos sin valor e incluso dañinos, una educación que les hacía
incapaces de proponer una política económica sensata. Pienso que esta
caricatura no tiene sentido y no tiene valñor al pensar acerca de las grandes
cuestiones: ¿Qué puede esperar razonablemente el público de especialistas en
estas áreas? y ¿les han servido bien en la crisis actual?”
“Una cosa que no vamos a tener,
ni ahora ni nunca, es una serie de modelos que predigan caídas repentinas en el
valor de los activos financieros, como las que siguieron a la quiebra de Lehman
Brothers en septiembre. No es nada nuevo. Se sabe desde hace más de 40 años y
es una de las principales implicaciones de la “hipótesis de los mercados
eficientes” (EMH) de Eugene Fama, que afirma que el precio de un activo
financiero refleja toda la información relevante y disponible para todos. Si un
economista tuviera un fórmula que pudiera predecir con seguridad las crisis,
por ejemplo, una semana antes, esa fórmula sería parte de la información
disponible para todos y los precios caerían una semana antes”.
Los argumentos de Lucas son los típicos de este debate.
Aporta una atractiva mezcla de afirmaciones y non sequitur para su
defensa. Primero, la propia EMH está bajo disputa, así que difícilmente
ayuda citar la EMH y sus implicaciones. (Es como si un cristiano citara la
Biblia a un ateo para probar la autoridad de la Escritura).
Ahora, ¿en qué sentido “se sabe desde hace más de 40 años”
que es imposible predecir caídas repentinas en valores de los activos? ¿No nos
advirtieron Mark Thornton y otros que
la burbuja inmobiliaria era demasiado buena para ser cierta varios años antes
de la crisis? ¿Qué mas podría hacer un austriaco cínico para refutar la EMH que
predecir que “el mercado” estaba completamente equivocado en lo que se refería
a precios de la vivienda, primas de riesgo, etc.? Los inversores que siguieron
las advertencias de Thornton y otros salieron de los mercados de valores, no
compraron casas para especular en 2005 y se las arreglaron para batir a otra
gente que se vio atrapada en la euforia del boom. Si eso no es “batir al
mercado”, ¿qué es?
Advirtamos que hay un defecto en el argumento de Lucas. Está
diciendo que si un economista pudiera predecir con seguridad una crisis en una
semana, todos los sabrían ahora y la crisis se produciría
inmediatamente. Aquí hay dos problemas. Primero, un economista puede prever con
precisión una crisis, pero de ello no se sigue que todos los demás sigan
automáticamente su ejemplo. En el mundo real, algunos economistas son alcistas
y otros bajistas en el mismo momento. Si no, ¿cómo se supone que se movería el
mercado?
El fan de la EMH probablemente diría: “¡Ajá! Eso prueba justamente
que la EMH tiene razón. No tenemos ninguna razón para sospechar que el mercado
subirá o bajará, porque el precio actual refleja todas las teorías e
informaciones disponibles”. Aun así, el mercado irá hacia arriba o
abajo, demostrando que al menos un pronosticador estaba equivocado. (Podría ser
que el otro simplemente haya tenido suerte, por lo que no podemos decir con
seguridad que su predicción fuera realmente correcta en general).
El segundo gran fallo en la pequeña y sencilla explicación
de Lucas es que asume que la fórmula para una crisis inminente debe ser muy
específica en el tiempo. ¿Pero qué pasa si alguien como Mark Thornton dice
“Esta situación es insostenible. Los precios de la vivienda no pueden seguir
aumentando a este ritmo”? Sigue siendo un predicción correcta. Es sin duda útil
para los inversores, especialmente si el pronosticador da un periodo amplio, dentro
del cual se producirá el cambio.
En esta situación en la que algunos pronosticadores hacen
predicciones cualitativas, la sencilla argumentación de Lucas se desbarata.
Estamos de vuelta en el mundo convencional, donde distintos pronosticadores
confían en diferentes teorías para hacer distintas recomendaciones. Los
inversores que escuchen las malas pierden dinero, mientras que los que sigan
las teorías más exactas lo ganan. Podemos “batir al mercado” si invertimos
basándonos en predicciones más apropiadas. ¿Es realmente tan raro ese concepto?
Lucas continúa su argumentación de que la EMH no es una mera
tautología, que las pruebas empíricas la apoyan:
“El Sr. Fama llegó a la EMH
mediante algunos ejemplos teóricos sencillos. Esta simplicidad fue criticada en
una reseña de The Economist, como si la EMH sólo se aplicara a esos
casos hipotéticos. Pero el Sr. Fama probó las predicciones de la EMH sobre el
comportamiento de los precios reales. Estas pruebas podrían haber resultado de
cualquier forma, pero resultaron muy favorablemente. Su trabajo empírico se
ejecutó desde el principio y cuidadosamente. Fue minuciosamente contestado por
un aluvión de críticas que sirvieron principalmente para confirmar la exactitud
de la hipótesis. A lo largo de años se han descubierto excepciones y
‘anomalías’ (incluso las desviaciones mínimas son interesantes si gestionamos
bastante dinero), pero a los efectos del análisis y la predicción
macroeconómica estas desviaciones son demasiado pequeñas como para tener
importancia” (énfasis añadido).
Espere un momento. Lucas acaba de debilitar
considerablemente su defensa. Antes dijo que batir al mercado era algo imposible,
más aún, una imposibilidad que se ha sabido durante 40 años. Aún así en su
explicación de las pruebas falsables, admite que hay desviaciones de la teoría.
Así que ahora tenemos al propio Lucas admitiendo que la EMH no funciona en
particulares microscópicos. Sigo manteniendo que falló espectacularmente en la
reciente burbuja inmobiliaria, así como en la anterior de las punto.com (de la
que avisaron muchos austriacos antes de que estallara). ¿Qué haría que Lucas
admitiera que la EMH no es verdadera?
Antes de continuar, citemos una perla más de Lucas:
“La reseña de The Economist
también citaba como ejemplo de del fracaso macroeconómico las simulaciones
“tranquilizadoras” que Frederic Mishkin, entonces gobernador de la Reserva
Federal, presentó en el verano de 2007. La acusación es que el modelo de
preedición FRB/US de la Fed no predijo los acontecimientos de septiembre de
2008. Aún así, las simulaciones no se presentaron para tranquilizar como si
no fuera a producirse una crisis, sino como un pronóstico de lo que podría
esperarse condicionado a que no se produjera una crisis. Hasta la quiebra
de Lehman Brothers la recesión era bastante típica de los modestos descensos
del periodo de posguerra. Había una recesión en marcha, precedida por la bajada
en la construcción de viviendas. El pronóstico del Sr. Mishkin era una
estimación razonable de lo que habría ocurrido si hubiera continuado el
declinar de la vivienda y fuera el único factor del decrecimiento económico.
También después de la quiebra de Lehman modelos muy similares al que usó el Sr.
Mishkin, combinados con nuevas información, produjeron lo que resultaron ser
estimaciones bastante precisas de las reducciones en el gasto privado que se
produjeron en los siguientes dos trimestres. Cuando Ben Bernanke, presidente
de la Fed, advirtió a Hank Paulson, entonces Secretario del Tesoro, acerca del
peligro que afrontaba Estados Unidos después de la quiebra de Lehman, sabía de
lo que estaba hablando.”
“El Sr. Mishkin reconoció la
posibilidad de una crisis financiera en 2007, por supuesto. También lo hizo el
Sr. Bernanke. Pero recomendar políticas monetarias preventivas a la escala de
las que se aplicaron posteriormente hubiera sido como girar repentinamente
fuera de la carretera por la posibilidad de que alguien virara bruscamente
hacia nuestro carril. Las única cosa realista y la mejor que puede hacerse en
este contexto es mantener los ojos abiertos y esperar lo mejor” (énfasis
añadido).
Dejemos aparte la divertida defensa de Mishkin y Bernanke por
parte de Lucas, que dice que son muy buenos prediciendo condiciones económicas,
excepto esos molestos desastres financieros. Más allá de esto, Lucas
simplemente está tratando de ocultar las cosas en el pasaje anterior: Casi
seguro que Ben Bernanke no expresó que tuviera ninguna noción de lo que
esperaba a la economía de EEUU. Véase esta increíble recopilación
de los constantes errores de Bernanke desde 2005 a 2007, donde en todas las
etapas fallaba en ver la tormenta que se avecinaba o predecía que el
problema acabaría pronto.
Vuelvo a preguntar al Sr. Lucas. ¿Qué tendría, en su
opinión, que haber dicho Bernanke para ser culpable de lo que le acusan
sus críticos? ¿Tendríamos que tener una grabación de Bernanke diciendo. “Estoy
seguro al 100% de que no habrá ninguna crisis financiera”? Parece que Lucas ha
puesto el listón realmente bajo para nuestro presidente de la Fed.
David K. Levine
En una carta
abierta a Paul Krugman, David Living utiliza la física como analogía para
defender a sus colegas de macroeconomía:
“El fracaso predictivo no es un
problema de la materia: es un problema de quienes están bajo la impresión de que
deberíamos ser capaces de predecir las crisis. ¿Se encuentra usted en este
grupo? ¿Se equivocan los físicos porque su teoría dice que no pueden predecir
dónde aterrizará un fotón lanzado a través de una hendidura suficientemente
estrecha? Los modelos económicos son como modelos de fotones a través de
hendiduras. Igual que esos modelos sólo predicen la distribución estadística de
los fotones, nuestros modelos sólo predicen la posibilidad de bajadas. Decir
que “la mayoría de los economistas fracasó en predecir la crisis” es
exactamente como decir que la mayoría de los físicos fracasó al predecir el
impacto del duodécimo protón que atravesó la hendidura”.
Quien esté familiarizado con la increíble precisión (y
confirmación experimental) de las predicciones de la física cuántica debería
advertir lo absurdo de la analogía de Levine. Es algo así como comparar una
prueba euclidea con un la exposición final de un abogado en un juicio criminal.
Una analogía más apropiada para Levine sería un grupo de físicos de partículas
invitándote a mirar su supercolisionador y después llamarte la semana que viene
para decirte que te han expuesto accidentalmente a una dosis letal de
rediación.
Jeremy Siegel
En un reciente
editorial del WSJ, Jeremy Siegel defiende el honor de la EMH. Como
cualquier fanático, se las arregla para transformar el vicio en virtud:
“La EMH, expuesta originalmente
por Eugene Fama en la Universidad de Chicago en los años 1960, afirma que los
precios de los valores reflejan toda la información conocida que afecte a su
valor. La hipótesis no afirma que el rpecio de mercado sea siempre correcto.
Por el contrario, implica que los precios en el mercado son mayoritariamente
erróneos, pero que en un momento concreto no es fácil decir si son muy altos o
muy bajos. El hecho de que los mejores y más brillantes de Wall Street hayan
cometido tantos errores demuestra lo difícil que es batir al mercado”
(énfasis añadido).
Hay que felicitar a Siegel por su golpe magistral. Durante
la burbuja, cuando los banqueros de inversiones ganaban bonus de varios
millones de dólares, el defensor de la EMH habría dicho: “Es una locura que un
inversor medio intente batir al mercado. Algunas de las mentes más brillantes
del mundo tienen enormes computadoras y un ejército de matemáticos a su
servicio, exprimiendo cualquier volumen de mal precio en el mercado. No intente
competir con esos expertos. Mejor ponga su dinero en un fondo indexado”.
Aún así, después de que muchos austriacos (y otros de
distintas escuelas de pensamiento) predijeron que el mercado explotaría y que
los inversores deberían tener efectivo, Siegel apunta a los monumentalmente
incompetentes banqueros de inversiones como prueba de la inteligencia del
“mercado”.
William Easterley
He dejado mi favorito para el final. Es conocido que la
Reina de Inglaterra se preguntó por qué ninguno de los economistas había visto
que venía la crisis. Aquí está lo que dijo
William Easterly como réplica:
“Los economistas hicieron algo
incluso mejor que predecir la crisis. Predijimos correctamente que no seríamos
capaces de predecirla. La parte más importante de la muy calumniada hipótesis
de los mercados eficientes (EMH) es que nadie puede batir al mercado de valores
sistemáticamente. Lo que implica que nadie puede predecir una crisis de los
mercados, porque si pudiera, obviamente batiría al mercado”.
¡Vamos, es divertidísimo!
Conclusión
La hipótesis de los mercados eficientes se expresa de formas
distintas. De hecho hay mucha literatura empírica, en la que Fama y otros
realizan pruebas falsables. Sin embargo, como espero haber demostrado con las
citas anteriores, en la práctica la hipótesis de los mercados eficientes es
realmente una tautología o una forma de ver el mundo.
No hay nada erróneo en usar marcos mentales a priori para
analizar la realidad económica: de hecho ésa es una de las características
definitorias de la praxeología de Mises.
Sin embargo, como demuestran las citas, muchos de los defensores de la EMH
piensan que están confirmando de forma independiente la EMH, cuando en realidad
sus lentes sencillamente fuerzan todas las evidencias de conformidad con sus
presupuestos.
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Robert
Murphy, investigador adjunto del Mises Institute y miembro de la facultad de la
Universidad Mises, gestiona el blog Free Advice y es autor de The
Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study
Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action
Study Guide y The
Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal.