La solución mágica de Krugman a los males presupuestarios

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 13 de noviembre de 2009)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/3832.

                         

Quienes me lean desde hace tiempo saben que sólo Bill Anderson me supera en mis constantes críticas a Paul Krugman. De hecho hace muy poco yo defendía el patrón oro de las burlas de Krugman.

Dado este contexto, estoy muy sorprendido de confesar que Krugman me ha convencido de las virtudes de la devaluación de la moneda. Mientras leía su post sobre el trágico destino de Ecuador, apliqué los razonamientos de Krugman a mi vida personal y de repente todo quedó claro. En un instante, todos mis problemas financieros domésticos se resolvieron.

Por favor, permítanme compartir el cuento de Krugman (y mi propia salvación personal) de forma ustedes también se liberen del yugo de los acreedores y la escasez.

Krugman explica el problema del patrón oro (y del dólar de EEUU)

En un post de finales de octubre de su blog titulado "Fixed Rates and Protectionism, 2009 Edition" [“Tipos fijos y proteccionismo, edición 2009”], Krugman explicaba que las terribles guerras comerciales del principio de los anos 1930 fueron culpa del patrón oro (lo han adivinado ustedes). Por ejemplo, Herbert Hoover no tuvo elección sino sancionar como ley el Arancel Smoot-Hawley, porque rechazó obstinadamente dejar que el dólar de EEUU se depreciara frente al oro. Dejaré que lo explique Krugman:

“Barry Eichengreen y Doug Irwin tienen un nuevo estudio que desafía la visión convencional del proteccionismo en los años 1930. No fue la ignorancia económica, o al menos no en microeconomía: fue el intento de escapar de los “grilletes del oro de los tipos de intercambio. Los países más proteccionistas fueron aquellos que trataron de mantener su relación con el oro”.

Afortunadamente en nuestros tempos ningún gobierno se compromete locamente a pagar una cierta cantidad de un producto a cambio de los papeles que imprime y a los que les da la fuerza de moneda de curso legal. Hace mucho que dejamos atrás ese resto de “ignorancia económica”. (¡Uf!)

Desgraciadamente igual que se mata una superstición acerca del “dinero sólido”, aparece otra para reemplazarla. Por ejemplo, aparentemente un puñado de naciones en desarrollo con historiales de divisas volátiles trata de inspirar fe ligando su propia moneda al dólar de EEUU.

De hecho, algunos países con muy malos historiales inflacionistas han ido tan lejos como para reemplazar literalmente sus propias divisas por el dólar de EEUU. Krugman ha vista las terribles planificaciones de primera mano:

“Estoy escribiendo desde Quito, Ecuador. Ecuador está dolarizado, no tiene divisa propia, sólo dólares de EEUU. Y esto deja al país con un muy limitado espacio para maniobrar durante la crisis actual. Y aquí está lo que pasó:

En enero de 2009, Ecuador anunció una serie de rígidas restricciones a la importación en 630 líneas arancelarias, afectando al 8,7% de su ‘universo arancelario’ y un 23% del volumen de las importaciones. Las cargas aumentaron en 369 líneas arancelarias y se aumentaron restricciones de cuotas en 271 más durante un año. Esto abarca productos que van de la comida procesada y los zapatos a automóviles, teléfonos móviles y gafas de sol, así como muchos otros bienes que pueden fabricarse en Ecuador.

Ecuador insistió en que las medidas que proponía eran para equilibrar su actual y creciente déficit por cuenta corriente. El artículo XVIII del GATT permite a los países en desarrollo imponer controles temporales de importación para ‘prevenir la inmediata amenaza o detener una disminución importante de sus reservas monetarias, o, en el caso de de [un miembro] con reservas monetarias muy bajas, para lograr un nivel razonable de aumento en sus reservas’.

¿Podemos decir realmente que Ecuador se equivoca al hacer esto, dada su falta de otras herramientas políticas? Como mínimo, tenemos que decir que es una segunda mejor línea de defensa y la OMC ha llegado a un compromiso permitiendo a Ecuador mantener en vigor las medidas, al menos por ahora. (…)

En todo caso, no hay un moraleja profunda es este caso, excepto decir que los problemas que afrontaron las naciones con el patrón oro en los años 1930 se reproducen hoy en países ligados al euro o al dólar”.

Ahora tengo que admitir que al principio actuó mi Kurgmanfobia refleja y pensé que el argumento anterior era estúpido. En primer lugar, la verdadera razón por la que un país liga su divisa al dólar (o mejor aún, al oro) es para dar garantías a los inversores, tanto interiores como exteriores.

Nadie quiere abrir una fábrica en un país lejano si hay una gran posibilidad de que un golpe militar eche abajo la divisa y recorte su valor de propiedad a la mitad de la noche a la mañana. Pero acumulando reservas en una divisa extranjera que se supone que es mucho más fiable, los gobiernos (o los bancos centrales) de países volátiles pueden disipar ese temor.

Como toda la razón para ligarse a una divisa es dar garantías a los inversores, el análisis de Krugman ignora el inconveniente de su propuesta. Que es que los inversores vana ser mucho más cautelosos en exponer su riqueza a un gobierno extranjero que ya les ha perjudicado una vez rompiendo su compromiso.

Sin embargo, hay algo aún más extraño que sucede en el caso de Ecuador. Todo lo que he dicho hasta ahora sería aplicable a un país que tenga su propia divisa, pero se comprometen a cambiar a un tipo fijo una divisa extranjera como el dólar.

Después de una serie de déficits comerciales, habría una presión en aumento sobre la divisa local para devaluarla, lo que en último término promovería ataques especulativos contra las reservas del país de la divisa extranjera (como el dólar). En este caso, Krugman simplemente estaría diciendo que si un país imprime demasiada moneda, sus intentos de ligar artificialmente esa divisa por encima de los tipos de cambio del mercado llevaría al desastre.

Aún así este análisis simple no parece aplicable a Ecuador. Allí, como sugiere el propio Krugman en su post, la gente literalmente usa el dólar como su moneda. En otras palabras, la gente de Ecuador no “liga su divisa al dólar”, sino que se pasea con dólares de EEUU en sus bolsillos. (He confirmado este hecho tanto con un economista trotamundos y cosmopolita y la infalible Wikipedia, así que espero que sea verdad).

En este caso el análisis de Krugman parece especialmente insensato. Decir que Ecuador tiene déficit comercial y por tanto tiene pocas “reservas extranjeras” de dólares (cuando su divisa oficial) tiene tanto sentido como decir que el Gobernador Schwarzenegger declare una emergencia fiscal porque su gobierno tiene pocas reservas en dólares y por tanto necesita evitar que los californianos gasten su dinero en bienes hechos en Nevada u Oregón.

Espero que incluso Paul Krugman reconozca esto como una absurda interferencia con el comercio, cuando la solución real para el gobierno de California sería equilibrar su presupuesto. (Ja, ja, es una pequeña broma. Por supuesto, Krugman nunca diría eso).

Empiecen conmigo

Como mencioné al principio del artículo, acabé de entenderlo y vi la clarividencia del análisis de Krugman, pero sólo después de aplicar sus principios a mi propia vida. Verán, hasta ahora ha vivido con el ajetreo cotidiano; cuando el presupuesto familiar era muy ajustado, pensaba que mis únicas opciones eran ganar más o gastar menos. Pero al pensar en el análisis de Ecuador de Krugman y aplicarlo a California he visto la luz.

El problema real con mis finanzas caseras no era que estuviéramos ganando poco o gastando mucho. No, el problema real era que nuestro supersticioso banco decidió ligar su unidad de cuenta rígidamente al dólar en 1:1.

Así, por ejemplo, si yo había depositado antes 2.000$ en mi cuenta corriente, iría por ahí firmando cheques contra ella. Pero si escribía un cheque de, por ejemplo, 500 unidades de moneda, mi banco lo pagaría inmediatamente ¡al tipo 1:1! Así que sólo tendría 1.500 activos en dólares en mis existencias de reservas, lo que afectaría seriamente a mis compras de shushi.

Entonces he enviado una copia del post del blog de Krugman a los gestores de mi banco local. Les he informado (por si estos bobos no lo supieran ya), que el Doctor Krugman no sólo enseña en Princeton, sino que además es un Premio Nobel, por Dios. Siguiendo su consejo, quiero devaluar mi cuenta corriente, así que cuando firme un cheque de 500 unidades, el banco sólo transferirá 250$ a la persona cuyos bienes estoy comprando.

Este paso resuelve tantos problemas que no puedo creer que no lo haya pensado antes. Inmediatamente, mi crisis presupuestaria doméstica se resolvió, porque ahora tenía el doble de reservas efectivas que antes. ¡Pagar mi hipoteca ya no es un problema!

Pero esto no solo me afecta a mí. Con la moneda de mi banco devaluada, puedo gastar más libremente en el comercio local, favoreciendo así los negocios en mi comunidad. Antes de eliminar la absurda relación 1:1 con el dólar, mi mujer y yo tendríamos que haber recortado drásticamente nuestro consumo. Ya no es una preocupación, gracias a la magia del análisis monetario moderno.

¡Gracias, Doctor Krugman! Con que los gobiernos y los banqueros centrales hubieran hecho caso a sus inteligentes palabras, la recesión mundial habría acabado inmediatamente.

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Robert Murphy, investigador adjunto del Mises Institute y miembro de la facultad de la Universidad Mises, gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide y The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal.

Published Fri, Nov 13 2009 11:27 PM by euribe