La falacia de la (super)neutralidad del dinero
Por Thorsten Polleit. (Publicado el 5 de noviembre de 2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/3809.
Sobre la neutralidad y la superneutralidad del dinero
La macroeconomía de la corriente principal actual
normalmente se centra en las consecuencias agregadas de las medidas políticas,
como el efecto en la producción y los precios de un aumento en la existencia de
dinero… Un presupuesto esencial es que el dinero es neutral.
Se dice que el dinero es neutral si un aumento en las
existencias monetarias lleva a un aumento proporcional y permanente en los
precios y no afecta a la actividad económica real (como la producción, la
inversión y el empleo). Así que un aumento en el porcentaje de crecimiento
constante de la existencia de dinero se supone que lleva a un aumento idéntico
en el porcentaje de crecimiento constante de los precios.
La hipótesis de la neutralidad del dinero se asume
principalmente para el largo plazo, mientras que para plazos cortos y
medios, la idea es que un aumento en las existencias del dinero sí puede
afectar a la actividad económica. Esto es en buena parte atribuible a los
efectos sorpresa (y los costes de transacción).
Por ejemplo, un aumento inesperado en las existencias de
dinero produce cambios en los precios relativos y por tanto afecta al
consumo y la inversión. Sin embargo, en último término los agentes del mercado
ajustan sus disposiciones (salarios, contratos, etc.) a precios más altos y la
actividad económica recupera su nivel original. Por tanto, nuevo dinero aumenta
los precios, pero no incrementa la producción.
La hipótesis de la neutralidad del dinero no excluye que los
cambios en los porcentajes de crecimiento monetario pueden tener efectos
permanentes en el nivel de actividad económica. De hecho, un aumento en
el porcentaje de crecimiento de las existencias monetarias (de, por ejemplo, un
4% anual a un 5% anual) puede considerarse que tiene potencial para empujar la
producción a nivel más alto permanentemente.
Se dice que el dinero es superneutral si los cambios en el
porcentaje de crecimiento de la oferta de dinero no producen ningún efecto en
la producción. En otras palabras, la hipótesis de la superneutralidad del
dinero diría que la actividad económica es independiente del crecimiento
monetario.
Desde el punto de vista de la Escuela Austriaca de Economía,
la hipótesis de la superneutralidad del dinero debe rechazarse con rotundidad,
en primer lugar, pro razones metodológicas. Para demostrarlo, debemos empezar
revisando brevemente la naturaleza del dinero.
Qué es realmente el dinero
El dinero es medio de intercambio universalmente aceptado.
Y cómo apuntaba Ludwig von Mises (1881-1973), la función de intercambio es la
única función del dinero. Todas las demás funciones (unidad de cuenta,
almacenamiento de valor, medio de pago diferido) son meramente subfunciones de
la función de intercambio.
Más aún, el dinero es un bien como cualquier otro. Está
sujeto a la ley de la disminución de la utilidad marginal. Esto, a su
vez, implica que un aumento en las existencias de dinero se verá necesariamente
acompañado por una caída en el valor de intercambio del dinero frente a otros
bienes y servicios.
Con este telón de fondo resulta evidente que un aumento o
disminución de la oferta de dinero no genera un beneficio social: simplemente
disminuye o aumenta el valor de intercambio de la unidad monetaria. Y un cambio
en la oferta monetaria también implica efectos redistributivos, por tanto un
cambio en las existencias monetarias no es, y nunca puede ser, neutral.
Una inyección de dinero nuevo permite al primer receptor
comprara cosas a precios básicamente no modificados, mientras que quienes
reciben dinero nuevo más tarde sólo pueden comprara a precios mayores. Así que
los primeros receptores del dinero nuevo se benefician a costa de los
posteriores (“Efecto Cantillon”).
Además, una inyección de dinero nuevo necesariamente causa
un cambio en los precios relativos y esto, a su vez, afecta a la
producción de bienes de consumo e inversión. Cualquier cambio en la oferta
monetaria (sea de dinero en libre mercado o de dinero controlado por el estado)
tendrá la implicación indicada anteriormente.
Sin embargo, en un régimen de oferta monetaria controlada
por el estado, los cambios en la oferta monetaria son definitivamente dañinos.
Ese cambio en la oferta monetaria es una violación de los principios
subyacentes al libre mercado, que aseguran transacción de intercambio de
beneficio mutuo.
Como han apuntado los economistas austriacos, la producción
estatal de dinero, en la que éste se crea de la nada por bancos comerciales
extendiendo crédito circulante, lleva a malas inversiones, ciclos de
negocio y una distribución de ingresos no ajustada al mercado.
No es menos importante que los estragos económicos y
políticos que causan las debacles monetarias abren la puerta a mayores
intervenciones gubernamentales en el sistema de libre mercado. Éstas minan cada
vez más los derechos de propiedad, llegando a destruirlos, y con ellos, la
libertad.
Por fin, la eliminar cualquier duda, Mises demostró que el
dinero no puede ser neutral por razones lógicas. De acuerdo con un análisis
praxeológico, el axioma de la acción humana es una verdad irrefutable.
De hecho es un juicio sintético a priori en términos kantianos.
La ley de la disminución de la utilidad marginal está
implícita lógicamente en el axioma de la acción humana y por tanto es una
verdad irrefutable. El dinero es un bien económico y está sujeto a la ley de la
disminución de la utilidad marginal. Por tanto, un aumento en la oferta
monetaria debe también necesariamente llevar a una disminución de su poder de
compra y causar cambios en otras variables económicas. Un cambio en la existencia
de dinero no puede ser neutral por razones lógicas.
Dinero y PIB real en Estados Unidos
La hipótesis de la superneutralidad del dinero, desde el
punto de vista de la economía de la corriente principal, sugiere que las
ganancias en la producción no estarían relacionadas con cambios en la oferta
monetaria en el largo plazo. Y realmente esto es lo que sugiere una mirada a
los datos.
Los gráficos en el lado izquierdo (a) muestran la relación
entre los porcentajes de crecimiento real del PIB y de crecimiento monetario
anuales en los Estados Unidos desde el primer trimestre de 1960 al segundo
semestre de 2009. Los gráficos en el lado derecho (b) muestran las relaciones
entre el crecimiento del PIB real anual y los cambios trimestrales en los
porcentajes de crecimiento de la oferta de dinero anual (también conocidos como
porcentajes de aceleración del crecimiento monetario).

Los cambios anuales en el M1 muestran en general, una relación ligeramente
negativa con el crecimiento del PIB real (como sugiere la pendiente negativa de
la línea de regresión).
En el periodo que revisamos, un crecimiento anual del M1 (de, digamos, el 4% al
5%) lleva a una caída de un 0,3% en el crecimiento anual del PIB. Una aceleración
del crecimiento anual del M1 (digamos de un 5% anual a un 6% anual) realmente
no tiene, de media, ninguna influencia en el crecimiento del PIB real.
La relación entre crecimiento anual del M2 y del PIB real
muestra una relación positiva, aunque muy pequeña. Un aumento en el porcentaje
de crecimiento anual del M2 de un 1% (de nuevo, pongamos de un 5% anual a un 6%
anual) supone un aumento de PIB real anual de un 0,11% de media.
De hecho, puede decirse que expandir el M2 básicamente
refleja parte de la inflación de los precios de los activos financieros, porque
el M2 básicamente muestra mucho mejor que el M1 la expansión de crédito
circulante de los bancos comerciales. La relación entre una aceleración
del crecimiento anual del M2 y el crecimiento anual del PIB real es negativa de
media.
Aunque uno sin duda no debería entusiasmarse al ver estos
sencillos ejemplos empíricos (después de todo, es la praxeología la que
establece lógicamente la veracidad de una teoría económica), estos ejemplos
reflejan importantes lecciones de la teoría monetaria austriaca.
Primero, en el pasado el aumento en la oferta monetaria, no
fue, en general, acompañado por un aumento en la producción total, así que el
incesante incremento en la oferta monetaria no hizo más rica a la sociedad.
Segundo, los cambios en la existencia de dinero se asociaron
a veces a considerables movimientos en la producción. Sin embargo, como los
movimientos de ganancias en la producción se veía más o menos compensados con
las pérdidas (como se deduce de la primera conclusión), esta relación
testimonia la conclusión austriaca de de que los aumentos en la oferta
monetaria a través del crédito circulante son la causa predominante del
ciclo de negocio.
Tercero, el incremento continuo en las existencias de dinero
(reflejado en los porcentajes de crecimiento positivos de las existencias de
dinero en el tiempo) muestra claramente la naturaleza inflacionaria de sistema
de dinero fiduciario: los efectos de la inflación incluyen la degradación de la
moneda y ganancias de redistribución en una manera disconforme con el mercado.
La necesidad de desmitificar
Mises era un defensor del libre mercado del dinero. Ese dinero,
sostenía Mises, sería completamente compatible con los principios del orden social
libre y minimizaría los efectos económicamente perturbadores en comparación con
la producción estatal del dinero (basada en crédito circulante).
Quizá sea más importante que Mises apreció que el libre
mercado del dinero era asimismo una protección contra la destrucción del
orden del libre mercado por intervención gubernamental, provocada regularmente
por debacles monetarias. Inevitablemente causadas por los monopolios estatales
de oferta del dinero.
Contra este telón de fondo han de desmitificarse las
nociones de neutralidad y superneutralidad del dinero. Hay que reconocer que
ambas hipótesis apoyan la defensa contra una política monetaria abiertamente
inflacionista: reconocen que más dinero no genera más producción.
Sin embargo, las hipótesis de la neutralidad y la
superneutralidad del dinero se basan en una interpretación simplificada de la
teoría cuantitativa. En consecuencia, ignoran los efectos inflacionistas que se
producen inevitablemente cuando el estado inyecta nuevo dinero en el sistema.
Y como se pasan por alto esos efectos inflacionistas (y sus
consecuencias económicas y políticas), se pierde de vista el papel económicamente
destructivo que juegan los bancos centrales: incrementar la oferta monetaria
creando crédito circulante.
Y finalmente, necesita advertirse que las hipótesis de la
superneutralidad del dinero es una expresión del modo empirista-positivista de
modelar la economía igual que las ciencias naturales. Mises advertía
“Las ciencias de la acción humana
difieren radicalmente de las ciencias naturales. Todos los autores que quieren
construir un sistema epistemológico de las ciencias de la acción humana de
acuerdo con los patrones de las ciencias naturales yerran lamentablemente”.
Así que el método de las
ciencias naturales es inapropiado para el estudio de la economía, que es un
campo de la praxeología. El espíritu metodológico que conlleva la hipótesis de
la superneutralidad del dinero promueve, por tanto, teorías falsas, que, a su
vez, impulsan políticas dañinas.
---------------------------------------------
Thorsten Polleit es Profesor Honorario de la Escuela de
Finanzas y Dirección de Frankfurt.