Por el Dr. Gilbert G. Berdine. (Publicado el 23 de octubre
de 2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/story/3799.
El sistema sanitario de los EEUU parece a mucha gente roto y
sin posibilidad de reparación. Aunque hay debate acerca de si la intervención
de la sanidad y los seguros de sanidad ha sido beneficiosa o perjudicial, no lo
hay acerca de que haya sucedido esa intervención. De forma parecida, si uno
considera los efectos de las políticas redistributivas son beneficiosas o
perjudiciales, puede asegurarse que algo debe existir previamente para poderlo
redistribuir. Me gustaría imaginar cómo sería la sanidad en una isla idílica con
el fin de ves la mejor manera de arreglar el sistema sanitario de EEUU.
Imaginemos una isla idílica donde hay más comida y agua
disponible de las que necesitan los habitantes para su sustento. Imaginemos
asimismo que no hay contacto con el mundo exterior, así que la isla es un
sistema cerrado. Para simplificar, la fuente de alimento serán los peces y la
de agua, un lago sostenido por el agua de lluvia.
Las actividades iniciales de los habitantes se dividirían en
pescar, recoger agua y ocio. Alguna gente trabajaría por rachas y obtendría
suplementos que les servirían de sustento durante sus periodos de vacaciones.
Algunos otros sólo harían necesario el trabajo de pescar y recoger agua todos
los días para su sustento ese mismo día.
Seguro
Aunque los habitantes pueden proveer sus necesidades, hay
incertidumbres a afrontar. La pesca se vería afectada por el tiempo. Habría
variaciones estacionales.
Existe un incentivo para que la gente acumule existencias de
peces y agua para sustentarse durante los días o temporadas malos. Sin embargo,
una vez que esas existencias se acumularan la actividad de recogida volvería la
necesaria para el sustento.
Estos riesgos son iguales para todos, así que no hay razón
para repartirse el riesgo. El riesgo de un día lluvioso no es asegurable salvo
por autoaseguramiento.
Hay algunos peligros en la isla. Uno podría cortarse pies o
manos en rocas afiladas. Puede haber depredadores en la zona de pesca. Uno
podría torcerse un tobillo o romperse un hueso subiendo a un árbol o a una
montaña. Así que existe una necesidad de la gente para tener existencias
adicionales para sustentarse durante su enfermedad o lesión.
Estos riesgos, al contrario de los derivados del mal tiempo,
no son iguales. La mala suerte y los malos hábitos determinan quien enferma y
quién no. Por ahora, ignoraremos los malos hábitos y nos ocuparemos sólo de la
mala suerte.
La mordedura de un tiburón sería un evento poco común pero
que todos conocen. Todos entenderían la necesidad de ahorrar para sustentarse
durante la recuperación en caso de ser mordidos. Una posibilidad es que todos
se autoaseguren y mantengan sus propias existencias.
Sin embargo, alguien advertiría que las mordeduras de
tiburón son acontecimientos raros y que no todos necesitan tener sus propias
existencias para una mordedura de tiburón, sino que el grupo sólo necesita
tomar un poco de cada uno para tener un fondo común de existencias para
sustentar a una víctima de una mordedura de tiburón.
La prima de seguro solicitada a cada persona sería mucho
menor de lo que se necesita para sustentar una víctima de una mordedura de
tiburón. De hecho, la prima serían las existencias necesarias para sustentar la
recuperación de una mordedura de tiburón dividida por el número de personas y
multiplicada por la media de aparición de mordeduras de tiburón.
Sanidad
¿Cómo podría distribuirse la sanidad? Cada persona debería
renunciar al tiempo de ocio necesario para ocuparse de sus propios problemas
sanitarios. Sin embargo, como toda actividad humana, algunas personas están más
capacitadas que otras en tratar mordeduras de tiburón.
Es más eficiente para los más capacitados en tratar
mordeduras de tiburón ocuparse hacerlo con todos. Si las mordeduras de tiburón
son muy raras, una sola persona podría renunciar a tiempo de ocio para
tratarlas. Aunque injusto, esto sería sostenible.
Sin embargo es bastante posible que el tiempo requerido para
tratar mordeduras de tiburón excediera el tiempo de ocio disponible de los más
capacitados para tratarlas. En ese caso el “doctor” tendría que cambiar peces
por sus esfuerzos. El resto de los habitantes tendría que renunciar a parte de
su tiempo de ocio para capturar más peces para pagar al doctor.
Como hemos indicado antes, los habitantes podrían hacer un
fondo común sobre su riesgo de mordeduras de tiburón mediante primas que
pagarían el tratamiento del doctor. Supuestamente, el doctor añade valor y el
tiempo de recuperación de una mordedura de tiburón bajo sus cuidados sería más
corto (y requeriría menos peces) que en otro caso.
Problemas potenciales
Hasta ahora he ignorado los malos hábitos. Alguna gente es
mejor que otra en evitar a los tiburones. A lo largo del tiempo, todos se darán
cuenta de que algunas personas son mordidas más a menudo que otras. Quienes no
sean mordidos muy a menudo pueden no estar de acuerdo con compartir su riesgo
con el de personas que son mordidas tan pronto como se recuperan de su
mordedura previa.
Antes de llegar a un acuerdo, alguna gente puede no querer
asegurar a un individuo ya ha recibido una mordedura seria y puede que nunca se
recupere. Cualquier esfuerzo por obligar a la gente a aceptar a estos menos
afortunados puede ocasionar que los individuos con menos riesgo se retiren del
fondo todos a la vez.
No es posible simular una mordedura de tiburón. ¿Qué tal un
dolor de cabeza? ¿Suponemos que un individuo demanda el pago del fondo de
seguro por discapacidad debida a un dolor de cabeza? Si alguien trata de
asegurar los dolores de cabeza, podría ver una epidemia de éstos, especialmente
cuando haga mal tiempo. Algunas dolencias no pueden asegurarse sin destruir el
sistema de seguros.
Asegurado o no, hay límites a cuánta sanidad puede
demandarse. La actividad del doctor debe sostenerse con peces. Ya sea que el
doctor renuncie a tiempo de ocio para su actividad sanitaria o que otro
renuncie a tiempo de ocio para obtener peces para pagarle, alguien debe
sustentar al doctor.
No es posible que todos en la isla se conviertan en
doctores. En ese caso todos morirían de hambre.
La única forma de sustentar más doctores (o más de cualquier
otra actividad) es que la productividad pesquera sea lo suficientemente alta
como para sustentar a todos y seguir teniendo tiempo de ocio. El grupo en
conjunto debe valorar las otras actividades más o igual que el tiempo de ocio
adicional.
El problema de EEUU
Una queja habitual es que el sistema sanitario es demasiado
caro. ¿Qué ocurriría en la isla si los más capacitados para tratar mordeduras
de tiburón exigieran todo el pescado? O los habitantes de la isla se recuperarían
de las mordeduras sin ayuda o los siguientes más capacitados médicamente harían
una oferta más razonable.
Estados Unidos tiene un sistema donde el gobierno garantiza
el pago a algunas personas (Medicare). Cualquier proveedor de sanidad puede
elegir entre tiempo de ocio y tratar a más gente. Uno puede entender fácilmente
por qué los proveedores renunciarán al ocio para alguien cubierto por Blue
Cross, pero no renunciarán a hacerlo para alguien sin medios de pago. Por
tanto, el pago del gobierno determina cómo emplean su tiempo y trabajo los
proveedores de sanidad.
Otra queja habitual es acerca de las condiciones
preexistentes. En nuestra isla, antes de cualquier acuerdo de seguro, un hombre
con la desgracia de haber perdido su pierna por un mordisco no estaría en
posición de demandar nada. Si les pareciera bien a los otros habitantes, bien
podría proporcionársele peces por solidaridad.
Sus posibilidades de continuar recibiendo solidaridad dependerían
de si se las arregla para contribuir en algo útil, a pesar de su discapacidad.
Cualquier intento de reclamar que los
otros habitantes le aseguren movería a risa. Adviértase que la pierna la perdió
antes de asegurarse. Si la pierna la perdió después de asegurarse, la víctima
tendría derecho a su sustento.
Mi mayor preocupación acerca del sistema sanitario de EEUU
es si hemos llegado a un punto en el que no podemos capturar suficiente pescado
para sustentar al doctor (o no renunciamos a más ocio para capturar los peces
necesarios para hacerlo). El sistema Medicare parece haberse prestado contra
peces futuros.
No es suficiente con que haya gente disponible para hacer el
trabajo sanitario. Algún otro debe renunciar al ocio para generar riqueza real
(peces) para pagar a los proveedores de sanidad. El problema sanitario no puede
resolverse con dinero. El problema sólo puede resolverse con personas capaces de
y dispuestos a generar riqueza real con el fin de dar sustento a los
trabajadores de la sanidad.
El Profesor Hoppe puso encima de la mesa una propuesta sencilla para resolver la
sanidad. Sus cuatro sugerencias parecen draconianas, pero cuando se imagina
nuestra isla queda claro que los métodos de Hoppe son los únicos que funcionarían.
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Gilbert Berdine se licenció en química y ciencias de la vida
en el MIT y en medicina en Harvard. Después de siete años de medicina académica
en San Antonio y más de 20 años en la práctica médica como especialista en pulmón,
ha vuelto a la enseñanza en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad
de Texas Tech.