Por Dan O’Connor. (Publicado el 16 de octubre de 2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/story/3766.
Uno de los pocos lugares en el mundo todavía no plagado de
intervenciones gubernamentales es Internet. Aunque algunos gobiernos en ciertas
partes del mundo se han infiltrado en las actividades de Internet en diversa
medida, sigue siendo lo más parecido a una economía libre pura que podemos
identificar en el mundo moderno.
En Internet se manifiestan los aspectos hermosos de la
naturaleza humana y vemos individuos y compañías maximizando su talento y
recursos en busca de beneficio, placer, altruismo y simple progreso personal.
Dado que el gobierno no inhibe las actividades de Internet ni favorece ni apoya
a determinados actores o individuos, quizá seamos testigos de la cosa más
cercana a un mercado libre que el hombre haya podido ver nunca.
Aunque muchos consideran a los Estados Unidos del siglo XIX
lo más cercano a un mercado libre, en realidad los congresistas constantemente
actuaban a favor de ciertos individuos, llegando en algunos casos a darles
ventajas monopolísticas. Paradójicamente, al final del siglo el gobierno
intervino intentado acabar con los monopolios.
Así que aquí tenemos una red global que conecta gente de
todas partes del mundo, permitiéndoles intercambiar lo que quieran con otros.
Es lo esencial del libre mercado: el intercambio voluntario. No hay uso de
fuerza o coacción en Internet. Ninguna autoridad superior controla o dicta
efectivamente la manera en que gastamos nuestro tiempo en línea o las
actividades en las que participamos. Aunque algunos obstáculos legales impiden
a la gente acceder a ciertos sitios y materiales, dada la falta de regulación o
de capacidad de obligar por parte de una autoridad superior, los usuarios son
fácilmente capaces de eludir estas restricciones y conseguir lo que quieren.
A medida que evoluciona, empezamos a ver el infinito
potencial que existe en Internet y los beneficios imposibles de cuantificar que
ofrece a la sociedad. Aunque Internet representa actualmente a la libertad,
tanto desde una perspectiva civil como social, la analizaré desde
una perspectiva económica.
Podría decirse que la raza humana ha visto más progreso e
innovación en el uso de Internet en los últimos 20 años que mediante el uso de
cualquier innovación conocida en la historia de la humanidad. A medida que nos
remontamos a los últimos 20 años vemos miles de asombrosas historias de éxitos.
Vemos empresarios con distintos tipos de conocimientos económicos y clases
haciendo uso de todas sus habilidades, ideas y pasiones. Leemos acerca de
historias de éxitos como Facebook y Google, donde gente muy joven
ha sido capaz de generar una riqueza enorme ofreciendo una nueva herramienta
barata, cómoda y valiosa para que la disfruten todos en todo el globo. Esa es
la belleza de un sistema libre de intervención gubernamental.
De hecho es una mercado tan libre que el gobierno ni
siquiera puede controlar eficazmente la propiedad intelectual y la protección
del derecho de copia. ¿Y cuál es al consecuencia? Vemos empresarios de otros
países imitando programas de éxito en línea con poco perjuicio a los
originales. De hecho, empresarios chinos han creado programas muy similares a Google
y Facebook. El resultado es que todas estas compañías han sido capaces
de generar beneficios mientras sus usuarios siguen disfrutando d elos programas
sin coste.
A su vez, lo competidores chinos aumentan la competencia
tanto a Google como a Facebook, creándoles incentivos para
mejorar sus propios productos y continuar innovando. El ejemplo recuerda mucho
a los capitalistas estadounidenses imitando la tecnología europea en el siglo
XIX o a los empresarios japoneses emulando la tecnología occidental durante su
proceso de desarrollo.
¿Promueven realmente las leyes de protección de patentes
mayor y más veloz innovación? Algunas compañías e individuos son capaces de
evitar en línea estas rigideces impuestas por el gobierno. Y el éxito de este
mercado menos inhibido demuestra lo innecesario de las leyes de protección de
patentes.
Si se eliminaran completamente de Internet las leyes de
protección de patentes, los impuestos y las leyes de monedas de curso legal,
veríamos entonces un mercado puramente libre. Aunque no previsible dado el
actual sistema político mundial, podemos continuar disfrutando de las ventajas
de esta aspecto relativamente libre de la sociedad moderna.
Los avances técnicos benefician a la sociedad por muchas
razones obvias. En un mercado sin interferencias, la innovación reduce los
costes de las empresas y por tanto los precios para los consumidores. Por
ejemplo, en el pasado algunas familias gastaban varios cientos de dólares cada
pocos años sólo para actualizar su enciclopedia, aunque todo el contenido de
estas enciclopedias estaba disponible públicamente: las editoras de
enciclopedias simplemente compilaban la información en un formato más conciso.
Aunque estas compañías ofrecían un producto muy valioso a la
sociedad, ahora hay una necesidad decreciente de enciclopedias físicas debido
al incremento de información disponible en Internet. Esperemos que la
administración Obama no intente “rescatar” a la Britannica dentro de poco.
Hemos empezado a ver tantas cosas ofrecidas en Internet no
solamente tan baratas, sino incluso gratis. Información que solía costar a
individuos y compañías facturas exorbitantes pueden encontrarse ahora
gratuitamente en Internet, permitiendo así a individuos y compañías gastar ese dinero
en otras cosas, mejorando sus operativas.
Antes de que Internet despegara en los 1990, las empresas en
todos los Estados Unidos gastaban miles de millones de dólares cada año en
información. Ahora las compañías ahorran millones de dólares al año en búsqueda,
datos e inventarios, que ahora pueden gastarse en otras áreas del negocio, como
en remunerar a empleados con mayores bonus o comprando nuevas instalaciones y
equipamiento avanzado. La economía en general está operando más eficientemente,
ya que los costes y gastos generales han disminuido.
A menudo el beneficio más olvidado de la tecnología para la
sociedad son los menores precios. Durante la Revolución Industrial y después en
los Estados Unidos hemos sido testigos un montón de reducciones de precios en
la mayoría de los sectores. A medida que bajaban los precios y disminuía el
coste de la vida, se animaba a individuos y emprendedores a identificar otros
nichos en el mercado e introducir nuevas tecnologías.
Por desgracia, a buena parte de la sociedad moderna le
cuesta apreciar el beneficio de los disminuciones de precios, mientras
los bancos centrales del mundo continúan imprimiendo dinero, que lleva a aumentos
en los precios.
En estos tiempos, podemos comprar prácticamente cualquier
tipo de producto vía Internet y acceder a casi cualquier información que
deseemos. Cuando consideramos el gran número de personas y empresas en la
sociedad que obtienen ganancias simplemente ofreciendo información, sólo
podemos imaginar los enormes costes que pueden ahorrarse como consecuencia de
información más accesible y barata (a menudo gratis) ahora disponible para toda
la sociedad en línea. Lo que es aún más alentador es que vemos a los
proveedores de esta información hacerlo por razones distintas del beneficio, un
reflejo de la búsqueda humana de la pasión y su sentido innato de la compasión.
Por desgracia, como pasa siempre, Internet y su infinito
valor para la sociedad está amenazada por una fuerza ubicua: el gobierno. Como
hemos visto a través de la historia, cuando las empresas se ven amenazadas por
la competencia hacen todo lo posible para evitar o aplastar la competencia, a
menudo con el uso de la fuerza del gobierno.
En los 1930, los sindicatos utilizaron varios medios para
hacer lobby en Washington en un intento por conseguir una ley de salario
mínimo, que acabaron logrando aprobar. Las pequeñas compañías que no podían
permitirse pagara esos salarios aumentados cerraron muy pronto.
Sin duda hay varios actores en Washington que ahora están
haciendo lobby para regular Internet. En abril de 2009, AP empezó a publicar un
vasto ataque a Google (podría decirse que es la compañía de más éxito y con las
tecnología más ampliamente disfrutadas en los últimos 10 años). Como cada vez
más compañías que ofrecían información veían que sus ganancias desaparecían
como consecuencia de una información mejor y más cómoda ofrecida por
competidores en Internet, podemos estar seguros de que un número cada vez mayor
de empresas se congregarán en Washington para proponer una mayor regulación.
Esperemos que nuestro gobierno sea suficientemente firme
para defender la Constitución tal y como está escrita al ocuparse de este tipo
de dilema. La primera enmienda, la libertad de prensa, fue la más fuertemente
destacada por Thomas Jefferson. Él dijo: “Donde la prensa es libre y todo el
mundo capaz de leer, todo está a salvo”.
Internet es un modelo del libre mercado. Representa todos
los aspectos del capitalismo que no podemos ver en nuestro mundo actual offline
debido al alto nivel de intervencionismo gubernamental que prevalece en nuestra
sociedad. En línea, vemos extenderse la competencia, bajas barreras de entrada,
rápidos avances tecnológicos, precios que bajan y un florecimiento de la
creatividad.
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Dan O’Connor trabaja en un think tank sobre libre mercado en
Hong Kong. Ha vivido en Asia desde 2004.