August 2008 - Posts
Mises.org - Artículo Diario por Jeffrey Tucker - Publicado el 8/28/2008
[Este artículo se publicó originalmente en InsideCatholic.com]
Los asesores en el tema de impuestos de Barack Obama recientemente publicaron un escrito en el Wall Street Journal acerca de los planes de su candidato en esta materia. El artículo fue diseñado para matar dos pájaros de un solo disparo, informar que su candidato tiene la idea de recortar impuestos y que su opositor republicano tiene la de aumentarlos secretamente. Bien escrito y bien argumentado – aunque realmente no se puede confiar en lo que uno lea acerca de que van a hacer, o no, los candidatos una vez ocupen el cargo.
En cualquier caso, estábamos discutiendo el artículo con una persona cuya política está, sin duda alguna, a la izquierda del centro. Y ella me dijo algo del siguiente tenor:
No estoy muy seguro de entender todo esto que hablan de los impuestos. El gobierno nos cobra impuestos a fin de obtener dinero para hacer lo que quiere hacer. Pero parece que lo que hacen – ya sea para ir a la guerra o para financiar nuevos proyectos - nunca se discute en términos de cuánto dinero tienen o no tienen. Quiero decir, Bush recortó los impuestos, ¿verdad? Y la reducción en los ingresos lo debería haber restringido. Pero sigue gastando en todo lo que se le antoja. Los recortes en los impuestos no parecen reducir su poder en lo más mínimo. ¿A qué se debe esto?
Es una buena pregunta. ¿Porqué hablar de política impositiva no parece tener relación con la política en general? Ya sea que se trate del rescate de dueños de hipotecas sin respaldo suficiente (las subprime), o de un gran banco de inversión, o de ir a la guerra, el hecho de que existan, o no, los recursos para hacer estas maravillas, rara vez entra en la ecuación. ¿Porqué los recortes fiscales no ponen freno al gobierno? ¿Y por qué los políticos no sienten la necesidad de aumentar los impuestos cuando gastan más?
Podríamos decir que la respuesta es sencilla: simplemente se endeudan y aumentan el déficit fiscal anual. Y hoy la deuda asciende a cifras que ya no tienen significado real, porque son demasiado grandes, aún para examinarlas. ¿Qué tan significativo es realmente que la deuda sea de $ 5 o $ 10 billones (trillones americanos)? Daría lo mismo que fuera una cantidad infinita, por lo que a nosotros respecta. De todas maneras la clase política actúa como si los recursos fueran infinitos.
Con relación a la deuda sólo quedan interrogantes. Usted y yo tenemos que pagar nuestras deudas. No podemos adquirir una deuda infinita sin meternos en problemas y sin perder nuestra capacidad crediticia. En el sector privado, los instrumentos de deuda se valoran bajo la perspectiva de que las deudas se pagarán. La probabilidad de que se cubran se refleja en la prima por el riesgo de incumplimiento en el pago. Pero la deuda del gobierno de los EE.UU. no funciona de esa manera. Los bonos del Tesoro de los EE.UU. son la inversión más segura que existe. Se valoran como si no hubiera riesgo en el pago.
Si no es a través de impuestos, o a través de una deuda infinita, ¿cómo es que el gobierno de los EE.UU. obtiene el dinero que requiere, a pesar de cualquier limitación?
La respuesta se reduce a un solo concepto: el régimen monetario. Un tema que vemos con ojos desorbitados pero que es el elemento central del porqué el gobierno parece estar completamente fuera de control. No es difícil de entender si pensamos cómo se comportaría un bandido en posesión de una máquina para falsificar billetes. ¿Veríamos austeridad fiscal? Por supuesto que no. De una persona con una imprenta, con la que puede crear todo el dinero que necesite o quiera, solo podríamos esperar un derroche ilimitado. Esto es precisamente lo que hace la Reserva Federal. No sólo actúa como garante de la liquidez del sistema bancario, sino que también funciona como garante de todo el sistema financiero del gobierno.
En vista de esto, es apenas extraño que exista una desconexión entre la política fiscal y la política del gasto. El político no se preocupa más que lo que el falsificador se preocupa por el pago de sus facturas. Saben que el dinero va a estar ahí cuando lo necesiten. Esto no sólo es mala política en general, sino que es además una tentación pecaminosa para la clase política. Es demasiado pedir a una persona cualquiera que sea disciplinada económicamente si tiene la capacidad de crear, de la nada, todo el dinero que requiera.
¿Cuál es el aspecto negativo de este tipo de régimen? Las facturas son pagadas, en última instancia, por usted y por mí en forma de incrementos en el precio de bienes y servicios. Para aterrizar el concepto, imagínese que el valor del dinero es como la limonada: mientras más agua le añada a una cantidad fija de jugo de limón, más débil se vuelve. Tendemos a pensar que la inflación es el alza en el precio de las cosas, pero en realidad la inflación no es más que una disminución del poder adquisitivo de la moneda en sí misma.
Hay otras consecuencias, también. La forma como la Reserva Federal crea dinero implica la manipulación de las tasas de interés. Pero la tasa de interés de mercado sirve para un propósito. Cuando sube, premia al ahorrador y desalienta al prestatario. Cuando baja, el consumo y la gastos de inversión reciben un subsidio. Cuando la Reserva Federal alimenta el deseo popular por tasas de interés bajas, está inyectando dinero recién creado al sistema en forma tal que causa burbujas de inversión. Estas burbujas pueden ser síntoma de un problema mayor, a saber, del ciclo económico.
Quienes son aficionados a estudiar la historia sabrán que el actual sistema monetario tiene características realmente sin precedentes en la historia de Estados Unidos. El dólar está respaldado solamente por una promesa del Estado. No hay oro o plata o cualquier otra cosa que respalde ese documento. El papel en su billetera tampoco es convertible a otra unidad monetaria sino, a más papel.
"No es difícil de entender si pensamos en cómo se comportaría un bandido en posesión de una máquina para falsificar billetes"
El sistema existente tiene ahora unos 35 años, y comenzó después que Richard Nixon se negó a cambiar a los extranjeros sus dólares por oro. Ese fue el final del patrón oro. Con esa acción, se inauguró la nueva era del papel moneda - y desde entonces, la tasa de inflación, las fuertes oscilaciones en la actividad empresarial, y el crecimiento del gobierno, han estado completamente fuera de control. Fue una decisión desastrosa, culminación no tan sorprendente de un largo proceso de destrucción monetaria que se inició poco antes de la Primera Guerra Mundial, cuando se creó la Reserva Federal.
¿Cómo podría funcionar el dinero en un mundo perfecto? Tenemos que mirar atrás, a épocas anteriores y ver que los bancos centrales no eran necesarios. La banca, como cualquier otra empresa, como cualquier institución del mercado, puede manejarse igual que la industria del calzado o la del café. El dinero no tiene por qué ser de papel, que puede ser reproducido indefinidamente. Puede volver a ser el oro y la plata, que tienen un suministro fijo. Cuando el gobierno quiera gastar dinero, no tendrá más remedio que convencer a la gente que entregue más dinero. La ciudadanía, bajo estas condiciones, tiende a prestar más atención a lo que sus líderes están planeando.
Con dinero contante y sonante, y sin ningún banco central, el debate sobre el futuro de nuestro país tendrá un nuevo significado. Los políticos tendrán límites - lo mismo que cualquier persona. Tendremos un mundo más pacífico, sin duda, con mucha menos injerencia política dentro y fuera del país. En realidad deberíamos empezar a tomar en serio los asuntos públicos.
Jeffrey Tucker es el editor de Mises.org. Enviarle un email. Comentar sobre el blog.
Este artículo originalmente se publicó en InsideCatholic.com.
Publicado originalmente en The Free Market, Febrero 1988 Volumen VI, Número 2.
por Hans-Hermann Hoppe
En comparación con la vida en los países occidentales, donde el sector socialista es importante, la vida bajo el socialismo total es miserable.
El nivel de vida es tan deplorable que, en 1961, el gobierno socialista de Alemania Oriental construyó un sistema de muros, con alambres de púas, cercas electrificadas, campos minados, dispositivos de disparo automático, torres de vigilancia, perros de control, y vigilantes, de casi 900 millas de largo, para impedir a la gente la huida del socialismo.
La evidencia empírica muestra que el socialismo es un fracaso evidente. Y la causa de la falla del socialismo es tan clara como el cristal: no hay casi propiedad privada de los medios de producción, y casi todos los factores de producción son propiedad en común precisamente en la misma forma que americanos son propietarios del Servicio Postal.
¿Por qué, entonces, gente aparentemente seria todavía defiende el socialismo? ¿Y por qué hay todavía miles de científicos sociales que quieren poner más y más factores de producción bajo control social en lugar de control privado?
Por un lado, por supuesto, algunos socialistas podrían ser simplemente maléficos. Puede que no tengan nada contra la miseria, sobre todo si es la miseria de otros, y están encargados de administrarla, mientras indudablemente viven muy bien.
Pero estoy interesado en los que abogan por el socialismo porque es supuestamente más "productivo" que el capitalismo. Afirman que la evidencia que demuestra lo contrario, como en Alemania del Este, no viene al caso, o tal vez es simplemente accidental.
Pero, ¿cómo puede alguien negar que la experiencia de Alemania Oriental o de Rusia constituye un elemento de prueba decisivo contra el socialismo? ¿Cómo puede la gente esgrimir con éxito la absurda opinión de que la evidencia contra el socialismo es simplemente fortuita?
La respuesta está en el empirismo una filosofía con visos respetables,. El empirismo sirve de escudo al socialismo en la refutación que conlleva su propio fracaso, y da al socialismo la credibilidad que aún pueda tener.
Es por eso que la crítica misesiana al socialismo ataca tanto al socialismo como al empirismo. Explica que existe una conexión necesaria entre el socialismo y los bajos niveles de vida; la experiencia de Rusia no es un accidente, y el intento empirista de hacer que parezca un accidente se basa en el error intelectual.
El empirismo se basa en dos premisas fundamentales: en primer lugar, uno no puede saber nada acerca de la realidad con certeza, a priori y, en segundo lugar, una experiencia nunca puede demostrar concluyentemente si existe o no una relación entre dos o más eventos.
Usando estas dos hipótesis como punto de partida, es fácil descartar las refutaciones empíricas del socialismo
El socialista empirista no niega los hechos. Aunque, (a regañadientes) admite que los niveles de vida son deplorables en Rusia y Europa oriental. Sin embargo, afirma que esta experiencia no constituye prueba en contra del socialismo.
En lugar de ello, dice, las condiciones de miseria son el resultado de algún descuido o de circunstancias fuera de control a las que se pondrá atención en el futuro, después de lo cual, todos verán que el socialismo significa mejores condiciones de vida.
Con el empirismo, aún las notorias diferencias entre Alemania del Este y del Oeste pueden, por lo tanto, ser explicadas en su totalidad. El empirista dice, por ejemplo, que la República Federal de Alemania obtuvo la ayuda del Plan Marshall, mientras que Alemania del Este tenía que pagar reparaciones a la Unión Soviética, o que Alemania del Este que abarca las provincias rurales menos desarrolladas de Alemania, o que no pudieron desmontar a tiempo el espíritu de servidumbre en Alemania Oriental, y así sucesivamente.
Ni siquiera el experimento más perfectamente controlado puede cambiar este predicamento, porque es imposible controlar cada variable que pueda concebiblemente influir en la variable que queremos explicar. Ni siquiera sabemos todas las variables que componen el universo, lo cual deja siempre todas las preguntas abiertas al descubrimiento de nuevas experiencias.
De acuerdo con el empirismo, no hay manera de que podamos descartar ningún evento como posible causa de otra cosa. Incluso las cosas más absurdas, siempre que hayan tenido lugar anteriormente en el tiempo, pueden ser causas posibles. Por lo tanto el número de excusas no tiene fin.
El socialista empirista puede rechazar cualquier cargo formulado contra el socialismo, siempre y cuando se base sólo en evidencia empírica. Puede afirmar que, dado que no podemos saber cuales serán los resultados de las políticas socialistas en el futuro, tenemos que ensayarlas y dejar que la experiencia hable por sí misma. Y no importa que tan malos puedan ser los resultados, el empirista-socialista siempre puede rescatarse a sí mismo inculpando una variable cualquiera, que sea más o menos plausible, pero descuidada hasta el momento. Hace una nueva revisión de la hipótesis, y se supone que será sometida a prueba indefinidamente.
El empirista dice que la experiencia le puede decir si un determinado esquema de política socialista no alcanzó el objetivo de producir más riqueza. Pero nunca le podrá decir si otro esquema, ligeramente modificado, producirá mejores resultados. Tampoco le dirá la experiencia que es absolutamente imposible, mejorar la producción de bienes y servicios, o elevar los niveles de vida, a través de cualquier política socialista.
Ahora vemos que tan dogmática es en realidad la filosofía empirista. A pesar de su supuesta apertura y apelación a la experiencia, el empirismo es una herramienta intelectual que inmuniza a uno completamente de las críticas y de la experiencia. Es el medio intelectualmente perfecto de la deshonestidad, para escudar al socialismo de la verdad evidente de su propio fracaso.
La economía misesiana demuestra que el socialismo falla porque viola las leyes irrefutables de la economía, entre ellas la ley de intercambio, la ley de utilidad marginal decreciente, la ley ricardiana de asociación, la ley de controles de precios, y la teoría cuantitativa del dinero, la cual puede deducirse del axioma de la acción por medio de la lógica aplicada. Y así podemos saber, de antemano y con certeza cuales serán las consecuencias dondequiera se aplique el socialismo.
Si queremos atacar el socialismo, tenemos también que atacar el empirismo que es un error intelectual absurdo. Y si queremos derrotar al socialismo, tenemos que preparar un caso misesiano con argumentos basados en la lógica de la acción humana y en las leyes irrefutables de la economía.
El profesor Hans-Hermann Hoppe enseña Economía en la Universidad de Nevada, Las Vegas, y es miembro senior en el Instituto Ludwig von Mises.
Publicado originalmente en The Free Market, Febrero 1988 Volumen VI, Número 2.
TRADUCCIÓN DE RODRIGO DIAZ
Mi visión de la política es que se mueve en una línea recta en vez de moverse en un círculo. La línea recta se extiende desde el extremo derecho donde (históricamente) encontramos la monarquía, las dictaduras absolutas, y otras formas de gobierno autoritario. En el extremo derecho, la ley y el orden significan la ley del gobernante y el orden que sirve a los intereses del gobernante el cual, por lo general equivale al zumbido de los trabajadores, la sumisión de los estudiantes, la lealtad de los mayoress, ya sea intimidados o totalmente adoctrinados y entrenados en esa lealtad. Tanto Joseph Stalin como Adolf Hitler presidieron regímenes de derecha, políticamente, a pesar de las trampas socialistas con que ambos adornaron sus regímenes...
La extrema izquierda, mientras más alejada esté de la derecha, representa, lógicamente, la tendencia opuesta y, de hecho, así ha sido a todo lo largo de la historia. La izquierda es el lado de la política y de la economía que se opone a la concentración del poder y de la riqueza y, por el contrario, aboga y trabaja por distribuir el poder en el máximo número de manos.“
Karl Hess, querida América
¿Es el Libertarismo de izquierda o de derecha?
A menudo evitamos esta pregunta con un rotundo "No!" Dada la forma en que estos términos se utilizan hoy en día, la respuesta es comprensible. Sin embargo, es insatisfactoria si se analiza históricamente.
De hecho, el libertarismo está sembrado directamente en la izquierda, como voy a intentar demostrar aquí.
Los términos al parecer se utilizaron por primera vez en la Asamblea Legislativa Francesa después de la revolución de 1789. En ese contexto los que se sentaron en la parte derecha de la asamblea eran firmes partidarios de la destronada monarquía y de la aristocracia - el Antiguo Régimen - (y, por tanto, conservadores), mientras que aquellos que se sentaron a la izquierda se oponían a su reincorporación (y, por tanto, eran los radicales). Debería deducirse de esto que los libertarios, o liberales clásicos, se sentarían a la izquierda.
De hecho, es allí donde se sentaron. Frédéric Bastiat, el radical escritor y activista del laissez-faire, fue miembro de la asamblea (1848-1850) y se sentó en el lado izquierdo junto con Pierre-Joseph Proudhon, el "mutualista", cuyo adagio "La libertad es la madre, no la hija, del orden " adorna el membrete de la Libertad, el periódico del libertario y anarquista individualista americano Benjamin Tucker.
(Proudhon es también famoso por decir, "La propiedad es robo", pero la totalidad del contexto de su obra deja en claro que quería decir propiedad en ausencia del dueño como consecuencia de privilegio estatal, porque además también escribió en su Teoría de la Propiedad, "¿Dónde encontraremos una potencia capaz de contrarrestar este formidable poder del Estado? No hay otra, salvo la propiedad... El derecho absoluto del estado está en conflicto con el derecho absoluto del dueño de la propiedad. La propiedad es la mayor fuerza revolucionaria que existe")..
Desde el principio los libertarios eran vistos, y se veían a sí mismos, como de izquierda. Obviamente, "la izquierda" podía estar constituida por personas que coincidían en pocos temas – bastaba que se opusieran el régimen establecido (o al restablecimiento del antiguo régimen). La izquierda francesa en la primera mitad del siglo 19 incluía individualistas y colectivistas, libre mercadistas del laissez-faire y socialistas estatales que querían el control de los medios de producción por el estado. Uno podría decir que la izquierda tenía alas de izquierda y de derecha, con los laissez-fairistas de izquierda-izquierda y los socialistas estatales de derecha-izquierda.
Pero no importa como se mire, el libertarismo era de izquierda.
Izquierda, derecha y el estado .
Izquierda y derecha no se refiere simplemente a cual parte de la asamblea se sentaban o cual su actitud hacia el régimen. Esa actitud era la manifestación de una opinión más profunda sobre el gobierno. La izquierda históricamente ha entendido que el estado es el más poderoso motor de explotación, a pesar de que las diversas facciones estaban en desacuerdo sobre la naturaleza exacta de la explotación y/o qué hacer sobre la materia. Marx no tenía el monopolio de estas ideas. Por el contrario, a principios del siglo 19 se las arrebató (y luego las degradó), a los burgueses liberales radicales Charles Comte y Charles Dunoyer, quienes formularon por primera vez la teoría de la lucha de clases. En la versión liberal las dos clases (o castas) surgieron en el momento que el gobierno se dedicó a saquear: los saqueadores y saqueados. Los saqueadores eran aquellos que utilizan el estado para vivir del trabajo de los demás. Los saqueados fueron aquellos a quienes les fueron robados los frutos de su labor - toda la clase trabajadora, que incluye a quienes estaban en el mercado produciendo e intercambiando pacíficamente y quienes en sí mismos no estaban saqueando a los demás. For more, see my article “Libertarian Class Analysis,” Freedom Daily, June 2006.) (Marx cambió, para lo peor, la tesis Comte-Dunoyer al mover a empleadores de la clase industrial, sin vínculos con el estado, de la clase trabajadora a la clase explotadora. Esto en relación con su teoría laboral del valor, que dividió a los grupos de izquierda, un tema interesante que está más allá del alcance de este escrito. Para más información, véase mi artículo "Análisis de la clase Libertaria," Freedom Daily, de junio de 2006).
Por lo tanto, la izquierda se identificó con la liberación de los trabajadores (en sentido amplio). Hoy no asociamos a los libertarios con esta idea, pero fue en esa época el meollo de la visión libertaria. Puede verse en Bastiat, Richard Cobden, John Bright, Thomas Hodgskin, Herbert Spencer, Lysander Spooner, Tucker, y el resto de los liberales iniciales quienes nunca dejaron de hacer énfasis en el papel del trabajo en la producción.
Cabe señalar aquí que la palabra "socialismo" también ha sufrido cambios de esos días para acá. Tucker, quien con orgullo aceptaba la designación del "hombre coherente de Manchester" (El Manchesterianismo denota la filosofía del laissez-faire de los libre mercadistas Ingleses Cobden y Bright), se llamaba a sí mismo un socialista. El "capitalismo" era identificado con privilegios para los dueños del capital, en detrimento de los trabajadores, y, por tanto, se le despreciaba como un sistema de explotación. Intervenciones tales como impuestos, regulaciones, subsidios, aranceles, licencias, y la política de tierras, restringieron la competencia y, no sólo limitaron la demanda de mano de obra, sino también las oportunidades de empleo por cuenta propia. Tales medidas redujeron el poder de negociación del trabajo y deprimieron los salarios, lo cual para los libertarios de izquierda constituyó un saqueo patrocinado por el estado. Su solución fue un profundo laissez faire, que liberara la competencia y maximizara el poder de negociación de los los trabajadores. (Los sindicatos fueron vistos como una forma de a ayudarse a sí mismos de los trabajadores, por lo menos hasta que se pudiera acomodar el laissez faire. Más tarde, los sindicatos conectados con el gran gobierno llegaron a ser sospechosos de formar parte de un esfuerzo para co-optar el movimiento obrero y con calma y de forma segura atraerlos al establecimiento).
Libertarios también mostraron sus colores de izquierda al oponerse al imperialismo, a la guerra, y a las violaciones de las libertades civiles, tales como el servicio militar obligatorio y la detención arbitraria. (Véase, por ejemplo, los escritos de Bastiat, Cobden y Bright.) De hecho, no simplemente condenaban la guerra como equivocada, sino que también la identificaban como un método clave mediante el cual la clase dominante se aprovechaba de las clases trabajadoras domésticas (no para mencionar las víctimas extranjeras) para su propia riqueza y glorificación. El Libertarismo y el movimiento contra la guerra caminaron de la mano desde el principio.
Libertarismo moderno
El libertarismo no se percibe hoy como lo que fue en los años 1800 - incluso, y por desgracia, por la mayoría de los libertarios - como resultado de varios factores que causaron el declive del movimiento inicial. Algunos movimientos, no siempre dedicados a la libertad individual, entraron a la carga, y dejaron que el libertarismo se viera como una estrafalaria rama del conservatismo. Murray Rothbard discute tal declive en su clásico ensayo "Izquierda y Derecha: Las Perspectivas para la Libertad," que debe ser leído por toda persona interesada en este tema. (Véase también, en internet, la conferencia de Roderick Long, "Rothbard 'Izquierda y Derecha': Cuarenta años más tarde," en la página web del Instituto Ludwig von Mises).
Rothbard escribe,.
De este modo, con el liberalismo abandonado desde adentro, ya no había un Partido de la Esperanza en el mundo occidental, ni un movimiento de "izquierda" para llevar a cabo la lucha contra el Estado ni contra los restos inquebrantables del orden anterior. En este espacio, en este vacío creado por el agotamiento del liberalismo radical, se acomodó un nuevo movimiento: el socialismo. Los libertarios de hoy están acostumbrados a pensar que el socialismo es el polo opuesto del credo libertario. Pero esto es un grave error, responsable de una severa desorientación ideológica de los libertarios del mundo actual. Como hemos visto, el conservatismo fue el polo opuesto a la libertad y el socialismo, mientras que se colocaba a la "izquierda" del conservatismo, fue esencialmente un movimiento confuso que optó por la vía del medio. Fue, y sigue siendo, de la vía del medio, ya que trata de lograr fines liberales mediante el uso de medios conservadores.
En otras palabras, el socialismo estatal (en oposición al socialismo de libre mercado de Tucker) prometió prosperidad e industrialización (fines liberales) a través del control gubernamental de los medios de producción (medios conservadores). Es lo que ahora conocemos como la Vieja Izquierda, porque la Nueva Izquierda, o al menos algunos aspectos de ella, son más escépticos de la industrialización a gran escala.
Lo que he presentado aquí debería confirmar la buena fe "izquierdista” de los primeros libertarios. Sinembargo, estas distinciones tuvieron vigencia hasta principios del siglo XX. Por ejemplo, HL Mencken y Albert Jay Nock, que fueron libertarios individualistas desde todo punto de vista, fueron considerados como hombres de izquierda en la década de 1920. Pero en la siguiente década, tanto ellos como sus aliados fueron percibidos como de derecha. Con demasiada frecuencia los libertarios se han colocado allá y han abrazado sus “alianzas” conservadoras.
La razón de esto proviene parcialmente de la tentación de creer que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Cuando los socialistas estatistas atacaron el ("capitalismo") de mercado, como parte de su crítica a América, el ala derecha, los conservadores, defendieron retóricamente la libertad económica (aunque por lo general haciendo caso omiso de la características corporativistas del capitalismo con el fin de no alienar a sus aliados de negocios). La retórica hizo que parecieran ser camaradas de armas con los libertarios, y muchos de ellos los aceptaron como tales. Se trata de un lamentable error, porque a partir de entonces el libertarismo pareció como que estuviera en defensa, no realmente de la libertad económica, sino de la alianza existente entre el estado y las corporaciones. El libertarismo entonces, se trasladó a la derecha, y los libertarios (con algunas excepciones) estuvieron contentos al pensar de sí mismos de tal manera.
Como consecuencia de ello, el movimiento dio la impresión de que el mercado libre era equivalente al capitalismo de Estado imperante. Pero la verdad es que, los libertarios protestan contra los impuestos, la regulación, e incluso contra los subsidios a los negocios, pero con demasiada frecuencia defienden acciones particulares de empresas privadas (empresas petroleras, por ejemplo), olvidando que las empresas de hoy son el producto de muchos años de corporativismo. (Este lapso de memoria es lo que escritor del "mercado libre anti-capitalista" Kevin Carson llama libertarismo vulgar.) El ejemplo clásico es Ayn Rand en su muy ridiculizado ensayo, "Las Minorías Perseguidas de America: las Grandes Empresas." (Pero es claro que en la Rebelión de Atlas entiende lo que es el corporativismo.) La impresión se ve reforzada por la desproporcionada cantidad de esfuerzo que hace en denunciar el “bienestar estatal para los pobres” y el relativamente escaso tiempo que dedica a oponerse al “bienestar estatal para las empresas”.
Huelga decir que todo esto ha robado al movimiento su vitalidad y, por ende, su potencial de reclutamiento.
Mucho más podría decirse sobre este tema. Una búsqueda rápida en Internet produce a su vez un gran número de documentos, sobre las raíces de izquierda del libertarismo, de escritores libertarios modernos, además de Carson y Long. Baste decir aquí que si el movimiento quiere volver a ser inspiración para las víctimas del poder gubernamental, tendrá que recuperar esas raíces.
Sheldon Richman es miembro senior de The Future of Freedom Foundation, autor de Ciudadanos atados: Ha llegado la hora de derogar el Estado Bienestar, y editor de la revista The Freeman The Freeman.
Visite su blog Free Association “Free Association”
Este artículo apareció originalmente en la edición de 2007 Junio de Freedon Daily Freedom Daily
Conferencia de Jesús Huerta de Soto en San Pablo CEU
No hay nada más práctico que una buena teoría. Por eso, me propongo explicar en términos teóricos qué es el socialismo y por qué es un error intelectual, una imposibilidad científica. Mostraré por que se desmoronó, por lo menos el socialismo real, y por qué el socialismo que sigue existiendo en forma de intervencionismo económico en los países occidentales, es el principal culpable de las tensiones y conflictos que padecemos. Vivimos en un mundo esencialmente socialista, a pesar de la caída del Muro de Berlín, y seguimos soportando los efectos que, según la teoría, son propios de la intervención del Estado sobre la vida social.
Definir el socialismo exige entender previamente el concepto de "función empresarial". Los teóricos de la economía definen la función empresarial como una capacidad innata del ser humano. No nos estamos refiriendo al empresario típico que saca adelante un negocio. Nos estamos refiriendo a esa innata capacidad que tiene todo ser humano para descubrir, crear, darse cuenta de las oportunidades de ganancia que surgen en su entorno y actuar en consecuencia para aprovecharse de las mismas. De hecho, etimológicamente, la palabra empresario evoca al descubridor, a quien se da cuenta de algo y lo aprehende. Es la bombilla que se enciende.
La función empresarial es la primera capacidad del ser humano. Es lo que por naturaleza más nos distingue de los animales, esa capacidad de crear y descubrir cosas. En este sentido general, el ser humano, más que homo-sapiens es homo-empresario. ¿Quien es pues, empresario? Pues la Madre Teresa de Calcuta, por ejemplo. No estoy hablando sólo de Henry Ford o de Bill Gates, que sin duda alguna son grandes empresarios en el ámbito comercial y económico. Un empresario es toda persona con una visión creativa, revolucionaria. La misión de la Madre Teresa era ayudar a los más necesitados, y buscaba medios para lograrlo de forma creativa y aunando voluntarios. Por eso, Teresa de Calcuta fue un ejemplo paradigmático de empresario. Por tanto, entendamos la función empresarial como la más íntima característica de nuestra naturaleza como seres humanos, que explica el surgimiento de la sociedad como una red complicadísima de interacciones. Son relaciones de intercambio de unos con otros y las entablamos porque de alguna manera nos damos cuenta de que salimos ganando. Y todas ellas están impulsadas por nuestro espíritu empresarial.
Todo acto empresarial produce una secuencia de tres planos. El primero consiste en la creación de información: cuando un empresario descubre o crea una idea nueva, genera en su mente una información que antes no existía. Y esa información, por una vía o por otra, se transmite en oleadas sucesivas, dando lugar al segundo plano. Aquí veo un recurso barato que se utiliza mal, y allí descubro una necesidad urgente de ese mismo recurso. Compro barato, vendo caro. Transmito la información. Finalmente, agentes económicos que actúan de manera descoordinada, aprenden, descubren que deben guardar un recurso porque alguien lo necesita. Y esos son los tres planos que completan la secuencia: creación de información, transmisión de información y, lo más importante, efecto de coordinación o ajuste. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, disciplinamos nuestro comportamiento en función de necesidades ajenas, de personas a las que ni siquiera llegamos a conocer, y eso lo hacemos motu proprio porque siguiendo nuestro propio interés empresarial nos damos cuenta de que así salimos ganando. Es importante presentar esto de entrada porque, por contraste, vamos a ver ahora qué es el socialismo.
El socialismo se debe definir como "todo sistema de agresión institucional y sistemática en contra del libre ejercicio de la función empresarial". Consiste en imponer por la fuerza, utilizando todos los medios coactivos del Estado. Podrá presentar determinados objetivos como buenos, pero tendrá que imponerlos irrumpiendo por la fuerza en ese proceso de cooperación social protagonizado por los empresarios. Por tanto, y esta es su primera característica, actúa mediante coacción Esto es muy importante, porque los socialistas siempre quieren ocultar su cara coactiva, que es la esencia más característica de su sistema. La coacción consiste en utilizar la violencia para obligar a alguien a hacer algo. Por un lado está la coacción del criminal que asalta en la calle; por otro, la coacción del Estado, que es la que caracteriza al socialismo. Porque si se trata de una coacción asistemática, el mercado tiene sus mecanismos, en la medida de lo posible, para definir el derecho de propiedad y defenderse de la criminalidad. Pero si la coacción es sistemática y procede institucionalmente de un Estado que tiene todos los medios del poder, la posibilidad de defendernos de los mismos o evitarlos es muy reducida. Es entonces cuando el socialismo manifiesta su realidad esencial con toda su crudeza.
No estoy definiendo el socialismo en términos de si existe propiedad pública o privada de los medios de producción. Eso es un arcaísmo. La esencia del socialismo es la coacción, la coacción institucional procedente del Estado, a través de la cual se pretende que un órgano director se encargue de las tareas necesarias para coordinar la sociedad. La responsabilidad pasa de los seres humanos de a pie, protagonistas de su función empresarial, que tratan de buscar los fines y crear lo que más les conviene para alcanzarlos, a un órgano director que "desde arriba" pretende imponer por la fuerza su particular visión del mundo o sus particulares objetivos. Además, en esta definición del socialismo es irrelevante si ese órgano director ha sido o no elegido democráticamente. El teorema de la imposibilidad del socialismo se mantiene integro, sin ninguna modificación, con independencia de que sea o no democrático el origen del órgano director que quiere imponer por la fuerza la coordinación de la sociedad.
Definido el socialismo de esta manera, pasemos a explicar por qué es un error intelectual. Lo es porque es imposible que el órgano director encargado de ejercer la coacción para coordinar la sociedad se haga con la información que necesita para dar un contenido coordinador a sus mandatos. Ése es el problema del socialismo, es su gran paradoja. Necesita información, conocimiento, datos para que su impacto coactivo -la organización de la sociedad- tenga éxito. Pero nunca puede llegar a hacerse con esa información. Los teóricos de la Escuela Austríaca de Economía, Mises y Hayek, elaboraron cuatro argumentos básicos durante el debate que mantuvieron en el siglo XX contra los teóricos de la economía neoclásica, que nunca fueron capaces de entender el problema que planteaba el socialismo. ¿Y por qué no fueron capaces de entenderlo? Por esta razón: creían que la economía funcionaba como se explica en los libros de texto de primer curso, pero lo que se explica en los libros de texto de primer curso de economía con respecto al funcionamiento de la economía de mercado es radicalmente erróneo y falso. Esos libros de texto basan sus explicaciones del mercado en términos matemáticos y de ajuste perfecto. Es decir, el mercado sería una especie de computadora que ajusta de manera automática y perfecta los deseos de los consumidores y la acción de los productores, de tal manera que el modelo ideal es el de competencia perfecta, descrito por el sistema de ecuaciones simultaneas de Walras.
Siendo yo estudiante, en mi primera clase de economía, el profesor comenzó con una frase sorprendente: "Supongamos que toda la información está dada". Y luego comenzó a llenar la pizarra de funciones, curvas y fórmulas. Ese es el supuesto que utilizan los neoclásicos: que toda la información está dada y no cambia. Pero ese supuesto es radicalmente irreal. Va contra la característica más típica del mercado: la información no está nunca dada.
El conocimiento sobre los datos surge continuamente como resultado de la actividad creativa de los empresarios: nuevos fines, nuevos medios. Luego no podemos construir una teoría económica bajo ese supuesto sin que sea errónea. Los economistas neoclásicos pensaron que el socialismo era posible porque supusieron que todos los datos necesarios para elaborar el sistema de ecuaciones y encontrar la solución estaban "dados". No fueron capaces de apreciar lo que sucedía en el mundo que tenían que investigar científicamente, no pudieron ver lo que de verdad sucedía.
Solo la Escuela Austríaca siguió un paradigma distinto. Nunca supuso que la información estaba dada, consideró que el proceso económico era impulsado por empresarios que continuamente cambian y descubren nueva información. Solamente ella fue capaz de darse cuenta de que el socialismo era un error intelectual. Desarrolló su argumento empleando cuatro asertos, dos que podemos considerar "estáticos" y otros dos que podemos considerar dinámicos.
En primer lugar —afirma-, es imposible que el órgano director se haga con la información que necesita para dar un contenido coordinador a sus mandatos por razones de volumen. El volumen de la información que manejamos los seres humanos es inmenso, y lo que siete mil millones de seres humanos tienen en la cabeza es imposible de gestionar. Este argumento quizá lo pudieran entender los neoclásicos, pero es el más débil, el menos importante. Al fin y al cabo, hoy en día con la capacidad informática de que disponemos podemos tratar volúmenes inmensos de información.
El segundo argumento es mucho más profundo y contundente. La información que se maneja en el mercado no es objetiva; no es como la información que está impresa en la guía de teléfonos. La información empresarial tiene una naturaleza radicalmente distinta, es una información subjetiva, no objetiva; es tácita, es decir, sabemos algo, un Know How, pero no sabemos en que consiste detalladamente, es decir, el Know That. Explicado de otra forma: es la información del que sabe montar en bicicleta. Es como si alguien pretendiera aprender a montar en bicicleta estudiando la formula de la física matemática que expresa el equilibrio que mantiene el ciclista cuando pedalea. El conocimiento necesario para montar en bicicleta no se obtiene así sino mediante un proceso de aprendizaje, habitualmente accidentado, que finalmente permite experimentar el sentido del equilibrio subido a una bicicleta y que al torcer en las curvas debemos inclinarnos para no caer. Con toda seguridad, Induraín desconoce las leyes que le han permitido ganar el Tour de Francia, pero tiene el conocimiento de cómo se monta en bicicleta. La información tácita no se puede plasmar de manera formalizada y objetiva, ni trasladar a ningún sitio, y menos a un órgano director. Sólo se puede transmitir a un órgano director para que este asimile y coaccione, dando un contenido coordinador a los mandatos, una información unívoca que no se preste a malentendidos. Pero la mayor parte de la información de la que depende el éxito de nuestras vidas no es objetiva, no es información de la guía de teléfonos, es información subjetiva y tácita.
Pero estos dos argumentos -que la información es de un volumen enorme y que además tiene un carácter tácito- no bastan. Hay otros dos, dinámicos, que son todavía mucho más contundentes y que implican la imposibilidad del socialismo.
Los seres humanos estamos dotados de una innata capacidad creativa. Continuamente descubrimos "nuevas" cosas, "nuevos" fines, "nuevos" medios. Difícilmente se va a poder transmitir a un órgano director la información o el conocimiento que todavía no ha sido "creado" por los empresarios. El órgano director se empeña en construir un "nirvana social" mediante el Boletín Oficial del Estado y la coacción. Pero para eso tiene que saber que pasará mañana. Y lo que pase mañana dependerá de una información empresarial que todavía no se ha creado hoy, no se puede transmitir hoy para que nuestras gobernantes nos coordinen bien mañana. Esa es la paradoja del socialismo, la tercera razón.
Pero eso no es todo. Existe un cuarto argumento que es definitivo. La propia naturaleza del socialismo -que como hemos dicho antes se basa en la coacción, el impacto coactivo sobre el cuerpo social o sociedad civil- bloquea, dificulta o imposibilita, allí donde precisamente impacta y en la medida en que impacte, la creación empresarial de información, que es precisamente la que necesita el gobernante para dar un contenido coordinador a sus mandatos.
Esa es la demostración en términos científicos de que el socialismo es teóricamente imposible, porque no puede hacerse con la información que necesita para dar un contenido coordinador a sus mandatos. Y este es un análisis puramente objetivo y científico. No hay que pensar que el problema del socialismo reside en que "los que están arriba son malos". Ni la persona con mayor bondad del mundo, con las mejores intenciones y con los mejores conocimientos, podría organizar una sociedad sobre el esquema coactivo socialista; lo convertiría en un infierno, ya que, dada la naturaleza del ser humano resulta imposible conseguir el objetivo o el ideal socialista.
Todas estas características del socialismo tienen consecuencias que podemos identificar en nuestra realidad cotidiana. La primera es su atractivo. En nuestra naturaleza más íntima encontramos el riesgo de caer en el socialismo porque su ideal nos tienta, porque el ser humano se rebela contra su naturaleza. Vivir en un mundo con un futuro incierto nos inquieta, y la posibilidad de controlar ese futuro, de erradicar la incertidumbre, nos atrae. Dice Hayek en La fatal arrogancia que en realidad el socialismo es la manifestación social, política y económica del pecado original del ser humano, que es la arrogancia. El ser humano quiere ser Dios, es decir, omnisciente. Por eso, siempre, generación tras generación, tendremos que estar en guardia contra el socialismo, asumir que nuestra naturaleza es creativa, es de tipo empresarial. El socialismo no es un simple tema de siglas o de partidos políticos en determinados contextos históricos. Siempre se infiltrará de manera sinuosa en comunidades, familias, barrios, partidos políticos de derechas y liberales... Tenemos que estar en contra de esa tentación del estatismo porque es el peligro más original que tenemos los seres humanos, nuestra mayor tentación: creernos Dios. El socialista se considera capaz de superar ese problema de la ignorancia radical que desacredita en su esencia su sistema social. Por eso, el socialismo siempre es resultado de un pecado de soberbia intelectual. Detrás de todo socialista hay un arrogante, un intelectual soberbio. Y eso lo podemos constatar en todos lo ámbitos.
Además, el socialismo tiene unas características que podemos llamar "periféricas": descoordinación y desorden social. El acto empresarial puro coordina, pero el socialismo lo coacciona y produce un efecto de descoordinación. El empresario se da cuenta de que hay una oportunidad de ganancia. Compra barato, vende caro. Transmite información y coordina. Dos personas que en un principio actuaban contra sus respectivos intereses, ahora, sin darse cuenta, actúan de forma coordinada o ajustada. El socialismo, al impedir eso por la fuerza, en mayor o menor medida, desajusta. Y lo peor es que los socialistas, cuando observan el desajuste causado por ellos, la descoordinación, el conflicto y el agravamiento del problema, lejos de llegar a las conclusiones razonables que hemos expuesto, demandan más socialismo, más coacción institucional. Y pasamos a un proceso en el que los problemas, en vez de solucionarse, se agravan indefinidamente, incrementándose todavía más el peso del Estado. El ideal socialista exige extender los tentáculos del Estado por todos los intersticios sociales y genera un proceso que conduce hasta el totalitarismo.
Otra característica del socialismo es la falta de rigor. Se prueba, se cambia de criterio, se constata el agravamiento de los problemas y se da un giro político coaccionando de manera errática. ¿Por qué? Porque los efectos que tienen las medidas de intervención suelen parecerse poco a los pretendidos. El salario mínimo, por ejemplo, pretende mejorar el nivel de vida. ¿El resultado? Más paro y más pobreza. ¿Los más perjudicados? Los grupos sociales que por primera vez acceden al mercado de trabajo, que son los jóvenes, las mujeres, las minorías étnicas y los inmigrantes. Otro ejemplo: se diseña una política agraria comunitaria y se inunda de productos la Unión Europea mediante subvenciones o precios políticos. El consumidor paga precios más elevados y se perjudica a los países pobres porque los mercados internaciones se llenan de productos excedentes de la UE a precios con los que no pueden competir.
El socialismo actúa además como una especie de droga u opio inhibidor. Genera malas inversiones, porque distorsiona las señales acerca de donde hay que invertir para satisfacer los deseos de los consumidores. Agudiza los problemas de escasez y genera irresponsabilidad sistemática de los gobiernos, porque no hay posibilidad de conocer la información necesaria para actuar responsablemente, no es posible conocer los costes. El gobernante sólo puede actuar de modo voluntarista, dejando constancia en el Boletín Oficial del Estado de su mera voluntad; eso, como afirma Hayek, no es "LEY' -así, con mayúsculas-, sino "legislación", normas, habitualmente excesivas e inútiles, aunque digan ampararse en datos "objetivos". Lenin decía que toda la economía debía organizarse como el servicio de correos y que el departamento más importante de un sistema socialista era el Instituto Nacional de Estadística. "Estadística" procede etimológicamente de "Estado". Por tanto, es un término ante el que debemos ponernos en guardia si queremos evitar el socialismo, un concepto sospechoso. Jesús nació en Belén porque el emperador ordenó una estadística relacionada con los impuestos. Lo primero que tiene que hacer todo gran liberal es pedir la eliminación del Instituto Nacional de Estadística. Ya que no podemos evitar que el Estado haga daño, al menos ceguémosle los ojos para que sea más aleatorio cuando forzosamente se equivoca.
Otro efecto claro del socialismo es el que produce sobre el entorno natural. Es terrible. La única manera de defenderlo es definiendo bien los derechos de propiedad. Nadie llama a la casa de uno y le tira un cubo de basura a su cara. Eso solo se hace en las "zonas comunes". Como se afirma en un viejo dicho español, "lo que es del común es del ningún". La tragedia de los bienes comunales, sean aguas sucias, bancos de peces que desaparecen o la extinción del rinoceronte, siempre es resultado de una limitación estatal del derecho de propiedad que exige una economía de mercado. Porque allí donde se privatiza el monte hay caza, pero no la hay en los montes públicos. Y donde se han privatizado los elefantes, los elefantes sobreviven. Y siguen existiendo las reses bravas porque los empresarios de la Fiesta Nacional se encargan de cuidarlas. La única manera de mantener el medio ambiente es mediante una economía de mercado, a través del sistema capitalista y de los derechos de propiedad bien defendidos. Donde estos principios desaparecen el medio ambiente se degrada. Los ríos ingleses son de titularidad privada. Todos están limpios, en todos se puede pescar; lo hacen diferentes clubes de pesca, caros, medianos y baratos. Vayan ustedes a buscar peces a los ríos españoles...
Y la corrupción. El socialismo corrompe. Los que vivieron las economías socialistas que se escondían tras el Muro de Berlín se dieron cuenta de la gran mentira que suponía todo ese mundo. Y no nos durmamos en la complacencia pensando que lo hemos superado, que esa gran mentira no existe aquí. Sigue existiendo, aunque con una diferencia de grados. ¿Por que corrompe el socialismo? Por varias razones. En primer lugar, los seres humanos coaccionados en el esquema socialista no tardan en darse cuenta de que para lograr sus objetivos es mucho más efectivo dedicar su esfuerzo e ingenio a influir sobre los gobernantes que a tratar de descubrir oportunidades de ganancia y servir a los demás. De ahí surgen los grupos de interés, que tratan de condicionar las decisiones del órgano director. El órgano director socialista atrae como un imán todo tipo de influencias perversas y corruptoras. Además, inicia un proceso de lucha por el poder. Cuando prepondera el esquema socialista es vital quien esté en el poder, si es "de los míos" o no. Una sociedad socialista siempre esta muy politizada. No ocurre como en Suiza, por ejemplo, donde seguramente la gente no conoce ni el nombre de su Ministro de Defensa, o incluso el del Presidente del Gobierno. Y además no le importa, porque no es vital quien esté en el poder.
Los seres humanos deberíamos dedicar la mayor parte de nuestro esfuerzo a sacar adelante nuestras vidas sin este tipo de intervenciones. Y este proceso de lucha por el poder, de intervencionismo, hace que poco a poco se vaya modificando el hábito de comportamiento moral del ser humano. Los seres humanos manifiestan un comportamiento cada vez más amoral, menos sometido a los principios. Nuestro comportamiento es cada vez más agresivo. Se trata de lograr el poder para imponer cosas a los demás. Y eso se traslada miméticamente al comportamiento individual, hace que cada vez disciplinemos menos nuestro comportamiento, que dejemos de lado el esquema pautado de normas morales. La moral es el piloto automático de la libertad. He aquí otra influencia corruptora del socialismo.
Además, cuanto más socialismo hay más se desarrolla la economía llamada sumergida o mercado negro. Pero como se decía en los países del este, en un medio socialista "la economía sumergida no es el problema, es la solución". Por ejemplo, en Moscú no había gasolina, pero todo el mundo sabía que en determinado túnel se vendía gasolina en el mercado negro. Gracias a eso la gente podía conducir.
Pero, obviamente, un gobierno socialista no puede conformarse con aceptar todas estas críticas, de manera que recurre a la propaganda política. Todo problema —se dice- es detectado a tiempo por el Estado, que lo arregla inmediatamente. Una y otra vez, de manera sistemática, la propaganda política está en todos los ámbitos para tratar de contrarrestar la crítica, creando una cultura de lo estatal que aturde y desorienta a la ciudadanía, que llega a pensar que ante cualquier problema el Estado se hará cargo de todo. Y ese modo de pensar, estrictamente socialista, se transmite de generación en generación.
La propaganda conduce a la megalomanía. Las organizaciones burocráticas, los funcionarios, los políticos etc., no están sometidos a una cuenta de pérdidas y ganancias. Una mala gestión no supone para ellos la expulsión del mercado. El gobernante y el funcionario solamente responden ante un presupuesto y un reglamento. No hay maldad personal en ello. Al menos, no necesariamente. Son como cualquiera de nosotros, pero en el entorno institucional en el que están insertos sus acciones son perversas. Su actividad dentro del Estado los lleva a pedir más funcionarios, más presupuesto, y a afirmar que su labor es vital. ¿Recuerdan algún funcionario, político o burócrata que después de un profundo análisis haya llegado a la conclusión de que el organismo para el que trabaja es inútil, que tiene un coste superior al beneficio que proporciona a la sociedad, y haya propuesto a su responsable gubernamental y a su ministro que elimine el epígrafe presupuestario correspondiente y lo clausure? Nunca. Por el contrario, siempre, en todos los contextos, y con todos los gobiernos- es "vital" el papel que uno cumple en el Estado. El socialismo es megalómano e impregna de ese carácter al conjunto de la sociedad. A la cultura, por ejemplo, transformada en política cultural y definida por un distinguidísimo representante de la Unión Europea del siguiente modo, según le dijo a un compañero de partido cuando estaba a cargo del Ministerio de Cultura: "Mucho dinero público, mucha fiesta para los jóvenes y premios para los amiguetes".
Igualmente, el socialismo conduce a la prostitución de los conceptos de ley y de justicia. El derecho, entendido en su concepción clásica, no es sino un conjunto de normas o leyes materiales abstractas que se aplican con carácter general a todos por igual. Y la justicia consiste en enjuiciar si los comportamientos individuales se han ajustado o no a ese esquema de normas objetivas y abstractas. Se trata de normas ciegas. Por eso, tradicionalmente se representa a la Justicia con los ojos tapados. En el Levítico se dice "con justicia juzgarás a tu prójimo, no dejándote llevar ni por las dádivas del rico ni por las lágrimas del pobre". En el momento en el que se violan los principios generales del derecho, aunque se pretenda hacerlo "por una buena causa" (porque nos conmueve un desahucio por impago de la renta, o porque un pequeño hurto en un gran almacén carece de relevancia en los ingresos de la empresa afectada) se inflige un daño terrible a la justicia. Los jueces que actúan de esta forma y no aplicando la ley, caen en ese error fatal de la arrogancia intelectual, de creerse dioses. Sustituyen la ley por su impresión sobre las circunstancias particulares del caso y abren la puerta a quienes no pretenden del juez que haga justicia sino que se conmueva. La demanda se convierte en un boleto de lotería que puede salir premiado si uno tiene suerte en el juzgado, y se desencadena un efecto de bola de nieve que sobrecarga a los jueces, que son cada vez más imperfectos en la emisión de sus sentencias y alimentan el proceso con su arbitrariedad. Desaparece la seguridad jurídica y la justicia se corrompe.
La solución, por supuesto, no pasa por dotar de más medios al sistema judicial, pero eso es justamente lo que se pedirá.
En última instancia, el daño más perverso de la corrupción del socialismo es ese efecto mimético sobre el ámbito de la acción individual. Para la gente de buena fe es muy atractivo: si hay problemas, el Estado pondrá los medios e impondrá la solución. ¿Quien puede estar en contra de conseguir un objetivo tan bueno y loable? El problema es la ignorancia que anima ese argumento. El Estado no puede saber lo que necesitaría saber para obrar así, no es Dios, aunque algunos crean que lo es. Esa creencia perturba el proceso empresarial y agrava los problemas. En vez de actuar de manera automática siguiendo principios dogmáticos sometidos al derecho, actúa arbitrariamente, y eso es lo que desmoraliza y corrompe más la sociedad. La lucha antiterrorista ilegal que se desarrolló en España durante el mandato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) es un ejemplo perfecto de lo que decimos. Fue un error terrible. Los principios no son un obstáculo que impida alcanzar los resultados deseados, sino el único camino que nos puede conducir hasta ellos. Como afirma un dicho anglosajón, "la mejor política pragmática es actuar atendiendo a principios", es decir, ser honestos, siempre. Y eso es precisamente lo que no hace el socialismo, porque en su esquema de racionalización de fines y medios, creyéndose Dios, la decisión óptima es violar los principios morales.
El socialismo no solo es un error intelectual, también es una fuerza realmente antisocial, porque su más íntima característica consiste en violentar, en mayor o menor medida, la libertad empresarial de los seres humanos en su sentido creativo y coordinador. Y como eso es lo que distingue al ser humano, el socialismo es un sistema social antinatural, contrario a lo que el ser humano es y aspira a ser.
En la encíclica "Centesimus Annus", Juan Pablo II, preguntándole cual es el sistema social más conforme a la naturaleza humana, escribe lo siguiente: "Si por «capitalismo» se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta ciertamente es positiva". Aunque inmediatamente añade, "Pero...''. Y, ¿por qué? Porque Juan Pablo II pasó su vida advirtiendo de los efectos de un capitalismo salvaje, ajeno a los principios morales, éticos y legales. Teniendo en cuenta que lo censurable es el egoísmo, la inmoralidad, etc., porque a efectos del sistema social, el capitalismo es en el peor de los casos neutro. Pues en un esquema de intercambios voluntarios se promueve la moralidad, la distinción entre el bien y el mal, frente a la corrupción propia del socialismo.
Finalmente, ¿que ha pasado con el socialismo? ¿Ha fracasado? ¿Ha desaparecido? ¿Se ha diluido como un azucarillo en un vaso de agua? Si y no. Eso ha pasado con el socialismo real, pero nuestras sociedades siguen profundamente imbuidas de socialismo. Las diferencias entre los llamados partidos de izquierdas y de derechas son de grado, aunque en España algo se avanzó entre 2000 y 2004 en el ámbito de la libertad. Primero, con la desaparición de la esclavitud en pleno siglo XX: el servicio militar pasó a ser voluntario, y eso es de vital importancia —por cierto, me permito recordar que el PSOE no quería-. En segundo lugar, se produjo una reducción tímida de impuestos y, luego, el principio del presupuesto equilibrado y alguna liberalización y privatización. Tampoco fue para tirar cohetes, pero hay que tener en cuenta que la inmensa mayoría de los 11 o 12 millones de votantes del partido que estuvo en el poder eran socialistas, en el sentido que hemos dado aquí a ese término. Poco más se podía hacer.
Ahora, la misión es nuestra, de los intelectuales, de los second-hand dealers of ideas, de los profesores en la universidad... Somos responsables de ir cambiando el espíritu, sobre todo de los jóvenes, que son capaces de salir a la calle a pecho descubierto a defender los ideales. El socialismo sigue siendo hoy predominante: entre el 40% y el 50 % del Producto Interior Bruto de los países del mundo occidental moderno esta gestionado por la Administración pública. Ahora, de nuevo con el PSOE en el Gobierno de España, parece que los vientos soplan otra vez en esa dirección. Así, terminaremos totalmente perdidos y muy lejos del único camino por el que puede avanzar nuestra sociedad. Nuestra única posibilidad radica, coma siempre, en el poder de las ideas y en la honestidad intelectual de la juventud.
Jesús Huerta de Soto es catedrático de Economía Política de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
En la de la Universidad Complutense de Madrid obtuvo los siguientes títulos: Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, Doctor en Derecho, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, Licenciado en Derecho, Actuario de Seguros y en la Universidad de Stanford el título de Master of Business Administration
PUBLICADO POR RODRIGO DIAZ CON PERMISO DEL AUTOR
por Gary North
DE FRENTE A LA REALIDAD Número 776 - Primero de agosto de 2008
... ... No más aeeh aeh aeeh aeh oah !
Obtuve mi doctorado en 1972. Lo que voy a describir a continuación es académicamente factible. Sin duda también es económicamente viable.
Wal-Mart debe iniciar un College. Al igual que ocurre con casi todos los colleges, sería llamado una Universidad. ¿Por qué? Debido a un mayor valor percibido por los consumidores.
¿Por qué debería Wal-Mart molestarse? Existe una buena razón. Los gastos totales en educación superior en los Estados Unidos están en el rango de un tercio de billón (333 billones americanos) de dólares al año. Se trata de una gran cantidad de dinero. Wal-Mart no es una empresa que deje a la deriva una buena oportunidad de obtener beneficios.
Difícilmente se podría encontrar un sector empresarial, con este nivel de ingresos, que sea tan ineficiente como la educación superior. Si Wal-Mart entra en el campo, esto cambiará.
Wal-Mart podría ofrecer una matrícula mucho más baja que cualquier otra universidad privada, e inferior que el 80% de las universidades financiadas con impuestos. Todo lo que tiene que hacer es ofrecer lo que ya está disponible, pero que casi nadie conoce.
¿Qué tal el gasto de alojamiento y comida? Sea cual sea el costo que tienen ahora, los padres lo podrán extender por cuatro años más. O tres. O quizás sólo dos.
YA EXISTE
Es posible ganar un título de licenciado de un puñado de universidades acreditadas para la enseñanza a distancia, por una suma cercana a $15.000 en total. Se puede hacer desde la casa, sin retirarse del trabajo. Ver mi página web.
... ... ... http://www.LowestCostColleges.com
Un estudiante puede pasar la totalidad de los cursos a través de exámenes, con o sin Internet, con o sin DVD, o cintas de vídeo, u otras herramientas tecnológicas. Si es muy brillante, puede obtener su licenciatura en dos años. Sé de un estudiante que obtuvo su licenciatura en una universidad acreditada, la Edison State University, la cual se encuentra en Nueva Jersey, en menos de seis meses por $5.000. Eso fue hace unos ocho años. Tal vez hoy cueste $6.000.
Esto se puede hacer, y no hay ninguna razón económica que lo impida. Sólo se necesita un sistema de mercadeo para entregar el producto a un gran número de estudiantes de edad universitaria.
¿Podría Wal-Mart hacer esto? Formular la pregunta es responderla. ¿Hay alguna empresa más conocedora de computadoras? ¿Mejor dotada para la comercialización? ¿En mejores condiciones para vender algo a alguien?
Internet permitiría a cualquier colegio o universidad proporcionar una educación de alta calidad a estudiantes ubicados en cualquier lugar del mundo. Los exámenes pueden ser administrados a nivel local de la misma manera que los exámenes de ingreso a las universidades son administrados a nivel local.
Los estudiantes no sólo son capaces de leer rápido. Pueden hacerlo en cualquier lugar. No necesitan un campus. La mayor parte de su tiempo académico lo gastan leyendo o sentados en una sala de conferencias. ¿Por qué no viendo un Vídeo de YouTube?
Pueden comprar libros de texto PDF en línea por $30 (y no $150 que cuestan los de tapa dura) e imprimirlo por (digamos) $10. De los cuales $30 son utilidades para la Imprenta de la Universidad Wal-Mart.
No necesitan tener acceso a una enorme biblioteca universitaria. Pueden escribir sus trabajos periódicos en la biblioteca local de la ciudad, así como también los podrían escribir en un campus distante.
Si alguna vez necesitan hacer un trabajo de investigación en una biblioteca universitaria, que es bastante poco probable en la educación universitaria, pueden tomar un coche, conducir unas pocas millas y utilizar una biblioteca universitaria existente. Cualquier persona puede entrar a cualquier biblioteca universitaria en los Estados Unidos y utilizar cualquier material en forma gratuita. Nadie pregunta si el estudiante está registrado a nivel local.
Se pueden descargar conferencias en MP3 de la página web de la Universidad Wal-Mart. Podrán también “subir” sus trabajos periódicos de la misma manera.
¿Pueden hacer trampa los estudiantes? Sólo una vez. La Universidad Wal-Mart puede arrendar software para descubrir el plagio e identificar documentos copiados de otros autores. O podría crear un centro de distribución que compre trabajos semestrales a vendedores en línea, los coloca en su computadora, y permite a los miembros del profesorado el uso de un servicio interno de lucha contra el plagio. (Podría incluso ofrecer este servicio a otras universidades.)
UN MODELO MULTI-BILLIONARIO (EN DÓLARES)
La Universidad de Phoenix tiene ahora aproximadamente 300,000 estudiantes. Estos estudiantes se encuentran regados por todo el mundo. Es un programa educativo totalmente acreditado. Genera miles de millones de dólares al año en matrículas.
No hay ninguna razón por la cual cualquier colegio o universidad acreditada no pueda crear un programa comparable al de la Universidad de Phoenix. Todo lo que se necesita es visión (ciertamente escasa), algo de capital para la puesta en marcha, y voluntad de pasar de aula universitaria a educación en línea. Se trata de una cuestión de tecnología; no de falta de demanda.
Wal-Mart tiene puntos de venta donde una persona se puede registrar para las clases. Dispone de sitios para la venta de libros de texto y otros materiales publicados de forma independiente. Tiene la capacidad tecnológica para la entrega de educación en línea en cualquier lugar en el mundo.
La Universidad Wal-Mart no tendría un campus, nada más de los campus que tienen Edison State University (Nueva Jersey) o Excelsior University (Nueva York). Sólo existirían digitalmente. La universidad no tendría ningún gasto de mantenimiento de campus. No tendría que mantener una multimillonaria biblioteca porque no habría biblioteca.
Los trabajos de los cursos en el primer y segundo años (divisiones inferiores) puede ser calificados a máquina en la mayoría de los casos, ya que exámenes de tipo cierto/falso se califican de esta manera en la mayoría de las universidades e institutos de tecnológicos locales. Los documentos digitales periódicos podría ser revisados y calificados por estudiantes de posgrado matriculados en las universidades de todo el país, al igual que se califican este tipo de documentos en las divisiones inferiores de todas las grandes universidades. (Por cierto, son muy pocas las divisiones menores de estos días que requieren la presentación de documentos periódicos - triste, pero cierto.) Se pueden pagar $5 por documento bimestral. Un documento de éstos requiere como máximo 15 minutos para calificarlo.
Nada tiene que cambiar académicamente en los cursos de las divisiones inferiores. Las únicas diferencias son las siguientes: (1) todo se manejaría en línea; (2) sería bastante más barato para los estudiantes.
Esto va a suceder. Que sea Wal-Mart quien vaya a hacerlo, o FedEx, o Target, o UPS, o alguna otra corporación multinacional grande, es cuestión que resolverá el mercado libre. No cabe duda que así será.
Las empresas no van a dejar a la Universidad de Phoenix absorber un par de miles de millones de dólares al año por concepto de pagos de matrícula, sin involucrarse ellas mismas. ¿Por qué dejar a la Universidad de Phoenix descremar un negocio con este volumen de ingresos?
Las universidades son fábricas de producción masiva a nivel de las divisiones inferiores. Agrupan rebaños de estudiantes en auditorios de 500 o mil asientos. Hay un docente de tiempo parcial, un Profesor senior, dictando su conferencia con un micrófono, muy lejos de la fila superior de estudiantes. Los Profesores asistentes y los auxiliares, que se pagan prácticamente con nada, calificarán los trabajos y documentos. Ningún estudiante logrará hablar con el Profesor senior, que de hecho podrá ser un Profesor junior.
¿A quien están tomando del pelo las universidades? (Respuesta: a los padres) Algunos de las mejores universidades privadas generan $1,000 por estudiante por cada una de estas mega-clases, o sea un millón de dólares en ingresos brutos. ¿Qué les cuesta dictar esta clase? Un auditorio compartido con otras ocho clases, que puede costar 100.000 dólares en salarios por clase. ¿Por qué debe Wal-Mart o cualquier otra empresa dejar a universidades de la Ivy League que aprovechen este tipo de negocios que tienen ingresos brutos enormes por clases producidas masivamente y dictadas por profesores asistentes de tiempo parcial?
EL MERCADO
Aproximadamente 15 millones de estadounidenses asistirán a la universidad este año. Cerca de 14 millones de ellos podrían obtener perfectamente una buena educación en línea, en una universidad patrocinada por una Corporación grande.
Tal empresa podría reducir los pagos de matrícula a la mayoría de las universidades estatales hasta en un 50%. En una década, al menos la mitad de los estudiantes de Estados Unidos podrían quedarse en casa, trabajando tiempo parcial, y graduarse con título de Licenciado en casi cualquiera de las ciencias sociales o humanidades, y sin pagar más de $30,000 por tal privilegio, ahorrándose decenas de miles de dólares en habitación, alimentación, y transporte.
Por supuesto, los jóvenes no querrán esto. Quieren sí que sus padres saquen del bolsillo $50,000 dólares o más, para que los envíen a la universidad durante un período de cuatro años … ¡de fiesta!. Quieren divertirse y hacer deporte a expensas de sus padres. Aeeeeh eaaah aeh aeh oah! cantan los jóvenes. Los padres mamola! A los padres los manipulan por sus culpas y otros padres los presionan para que estén de acuerdo con toda esta tontería.
Me refiero a conseguir una buena educación a un precio razonable. El actual sistema universitario no está entregando la mercancía. Se necesita una empresa, que esté a la caza de negocios lucrativos, que establezca un programa que entregue la mercancía. Acto seguido aparecerán las empresas rivales. Entonces tendremos competencia de precios en la educación universitaria.
Soy demasiado controversial para que Wal-Mart me contrate como Profesor, pero tal vez podría manejarles la publicidad. Este sería un golazo.
Una educación universitaria plenamente acreditada por el precio de un ... ¡Honda Civic!
¿Universidad? No gaste $50.000 dólares en tres años, para que luego su hijo ... ¡la abandone!
¿Universidad? Pagar por la educación de su hijo, por cuatro años de ... ¡fiesta!
La Universidad Wal-Mart: Le ahorrará dinero. Aprenderá más.
EL PROFESORADO
En caso de una educación universitaria básica, y especialmente en las divisiones inferiores, Wal-Mart podría producir un programa educativo de primera clase en un año.
Podría reunir un profesorado que sea el mejor del mundo. Los profesores de cualquier universidad tienen sus veranos libres. Un miembro del cuerpo docente, en cualquier campo de la educación, puede producir su curso online durante las vacaciones de verano. Puede luego vender su curso a Wal-Mart en base a un contrato. Puede conseguir que le paguen una regalía por cada nuevo de libro de trabajo que escriba. Veamos: un 10% de regalías. El libro es digital. Se vende por $10. (Barato!) En caso de contar con una inscripción de 100.000 estudiantes, el cálculo arroja $100,000 al año para el profesor, y $900,000 para Wal-Mart.
También se pagará una pequeña cantidad de dinero para cada estudiante matriculado en su curso. A 3 dólares por estudiante, esto es $300.000 adicionales al año. El Profesor será un millonario en unos dos o tres años, porque no hay duda de que Wal-Mart podrá tener un millón de estudiantes en los siguientes tres años.
Quien cree que un Profesor bien conocido, no pondría su nombre en un libro de texto universitario por $100,000 al año, no entiende de profesores. Quien piense que no se pondrá delante de una cámara, para entregar las mismas conferencias que ha emitido durante diez o veinte años, al ritmo de 300,000 dólares al año, no entiende de profesores.
Wal-Mart podría contratar a los más famosos profesores del mundo, en todos los campos, en los próximos tres meses. Pagar una pequeña suma de dinero como anticipo y acordar unas buenas regalías. Las Universidades no tendrían tiempo para reaccionar. Sería demasiado tarde para agregar una cláusula de no-competencia a los contratos. Incluso si lo hacen, Wal-Mart podría contratar profesores mundialmente famosos pero jubilados. ¿Qué podrían hacer al respecto Harvard, Princeton, Yale, Chicago o Stanford? Nada.
Wal-Mart tiene montones de dinero para invertir. Puede inscribir lo mejor del talento académico en el mundo. Puede crear un programa de grados a nivel universitario de tan alta calidad que cualquier agencia de acreditación que quisiera resistirse a la concesión de la acreditación parecería un cártel de dinosaurios, con intereses propios, protectores del status quo, con mentalidad de cofrades, que aún viven en los años 1950. En otras palabras, se verían como lo que realmente son. Estos dinosaurios no quieren exposición. . . o un juicio acusándolos de obstrucción al mercado a través de acuerdos de cártel. Me puedo imaginar a esta gente en el estrado de los testigos. C-Span tendría su día de campo.
Las universidades acreditadas han implementado desde hace mucho tiempo una línea de ensamblaje en educación para las divisiones inferiores. El hecho de que un estudiante reciba una conferencia en la pantalla de un ordenador en lugar de oírla de un hombre con un micrófono en una sala de conferencias con un millar de asientos, no es importante intelectualmente hablando. La diferencia es que se logre que el estudiante educado en la pantalla de su ordenador no pague 500 dólares por semestre por crédito, o $1500 por clase (quizás hasta dos veces más). Pagará 100 dólares por crédito en las divisiones inferiores y tal vez $200 en las divisiones superiores.
ACREDITACIÓN
La principal barrera para la entrada en este campo es la acreditación. Los burócratas universitarios titulares que controlan la acreditación a una nueva universidad resisten cualquier sugerencia de que la educación puede y debe ser entregada en línea con matrículas a precios competitivos. Dicen: ‘Si la montaña no puede ir a Mahoma, Mahoma debe ir a la montaña’. Pero, en la era digital, la montaña puede ir a Mahoma. A millones de Mahomas.
¿Y si la Universidad Wal-Mart no pudiera obtener la acreditación en un uno o dos años? ¿Entonces qué? Wal-Mart tiene acceso a universidades acreditadas en todo Estados Unidos, e inclusive a 30 millas de distancia por carretera, que estarían felices de recibir una subvención de 5 millones de dólares para establecer un programa de aprendizaje a distancia. Estas escuelas ya están acreditadas. El programa de aprendizaje a distancia patrocinado por Wal-Mart sería un complemento al programa existente.
A una agencia de acreditación le resultaría difícil negar, a una universidad acreditada ya existente, el derecho a establecer un programa de aprendizaje a distancia. El hecho de que Wal-Mart que pasaría a obtener el 80% de la los ingresos no es importante, oficialmente. ‘Aquí somos académicos. Mil millones de dólares en matrículas no tienen nada que ver con la acreditación.’ (Ja!) Wal-Mart podría servir como centro de intercambio de información a diferentes universidades, en diferentes especialidades, si todas conducen al mismo fin: un título acreditado de Licenciado.
Dentro de los dos años, la Universidad Wal-Mart pondrá un centenar de universidades acreditadas al borde de la quiebra. A renglón seguido, otras empresas pueden hacer lo que hizo Wal-Mart. Pueden crear un programa de enseñanza a distancia. Estas universidades correrán desesperadas a aceptar cualquier propuesta de negocios. Su supervivencia dependerá de ello.
Dentro de los 10 años, los sueldos de los Profesores en las universidades estarán donde están hoy otros salarios de la clase media. No más profesores de tiempo completo. No más de seis horas por semana de enseñanza. Los días de vino y rosas llegarán a su fin.
LA CONTRATACIÓN DE FUTUROS EMPLEADOS
Wal-Mart podría crear un curso de especialización en la división superior para estudiantes de negocios. Podría admitir sólo los mejores y más brillantes estudiantes que hayan pasado por la división inferior. Wal-Mart estaría en condiciones de contratar a estos estudiantes por tiempo parcial mientras toman sus cursos en la división superior. Al final del programa de grado universitario, Wal-Mart podría hacer ofertas de empleo a los mejores y más brillantes alumnos que hayan pasado por su programa.
Wal-Mart tendrá acceso a un enorme volumen de estudiantes brillantes, enérgicos, y además ya probados. Podría elegir dentro de estos graduados a algunos para emplear en su propia organización. En efecto, estudiantes de todo el país, y de todo el mundo, pagarían a Wal-Mart por el privilegio de convertirse en candidatos a empleados de Wal-Mart.
Obviamente, la mayoría de los estudiantes no lo harían. Pero para aquellos estudiantes que quieren una carrera en negocios, y que desean entrar en una organización familiar, qué mejor manera de hacerlo que a través de un título universitario obtenido en un programa patrocinado por Wal-Mart? ¿Qué mejor manera para Wal-Mart identificar a estos estudiantes, ponerlos a prueba con antelación, y luego hacer oferta a los mejores? Se trata de una situación beneficiosa para los estudiantes y para Wal-Mart.
Si a Target no le gusta la competencia, puede iniciar su propia Universidad.
El libre mercado es perfectamente capaz de proporcionar un programa educativo a nivel universitario a millones de estudiantes. No hay nada que la universidad promedio ofrezca al graduando promedio que una educación universitaria en línea no pueda ofrecerle a mitad de precio.
Por supuesto, ciertos campos pueden no ser adecuados para este tipo de educación. La física nuclear es uno de ellos. Otra sería la química orgánica. Sin embargo, muy pocos estadounidenses escogen especializarse estos campos. La gran mayoría de los graduados universitarios se especializan en humanidades, no en ciencias naturales.
La mayoría de los cursos de humanidades se pueden enseñar de este modo. La música puede ser una excepción. Así, la Universidad Wal-Mart no tiene qué ofrecer una una especialización en música. Pero la mayoría de los campos se adaptan bien a la enseñanza a distancia. Se puede aprender historia, ciencias políticas, sociología, psicología, filosofía, negocios, y la mayoría de las disciplinas actuales a través de la tecnología de Internet.
Si hay algunos campos que no son adecuados, entonces venda sólo la división inferior de estos cursos a unos pocos estudiantes. Cada universidad requiere que todos los graduados tomen ciertos cursos. Estos son por lo general cursos de artes liberales. Así, la Universidad Wal-Mart puede ofrecer estos cursos. Estos cursos podrán ser transferidos a cualquier programa universitario acreditado de cuatro años.
NO MÁS SUBSIDIOS INVOLUNTARIOS POR PARTE DE LOS PADRES
La gran amenaza para una universidad es que la mayoría de sus beneficios por estudiante proviene de cursos de la división inferior. Los estudiantes que pasan por los cursos requeridos en su primero y segundo años proporcionan la mayor parte de los fondos necesarios para la operación de una universidad típica. – Las divisiones superiores apenas cubren sus costos. Los cursos de Estudios de Posgrado siempre pierden dinero.
Así, que los padres de los estudiantes de primero y segundo años subsidian a los padres de los estudiantes de los años tercero y cuarto. Pero especialmente subvencionan a los estudiantes de posgrado. Wal-Mart, al ofrecer cursos a precios competitivos para los estudiantes de primero y segundo años, se llevará la crema, dejará la leche a las divisiones superiores (3r y 4º años) y la leche descremada para los programas de posgrado. Esto entorpecería la financiación de la educación superior en América. Esto es exactamente lo que hay que hacer.
Cualquier presidente de una universidad que no lo vea llegar es probable que se encuentre a sí mismo como ex presidente tres años después que la Universidad Wal-Mart comience y, desde luego, cinco años después que la Universidad Wal-Mart ha generado de la Universidad Target, la Universidad UPS, la Universidad FedEx. Las universidades privadas con menos más de 2000 estudiantes estarán luchando por sobrevivir dentro de una década siguiente a la creación de la Universidad Wal-Mart.
Los presidentes de las universidades estatales estarán mendigando a las legislaturas estatales financiar sus operaciones con dinero de los contribuyentes, como lo hacen hoy también. La diferencia será que la Universidad Wal-Mart ofrecerá una educación igualmente buena por menos dinero de lo que ofrecen las universidades subvencionadas por el Estado. Esto lo hará mucho más difícil de vender a las legislaturas estatales. Lo único que las universidades del Estado serán capaces de decirle a los legisladores estatales es que voten por el equipo de fútbol o de baloncesto en el programa de deportes. Así sabrá el mundo cuál es el verdadero propósito de la educación superior.
La Universidad Wal-Mart estará concediendo títulos educativos; las universidades estatales estarán concediendo títulos con el fin de contratar deportistas semi-profesionales, la mitad de los cuales no se gradúan, para entretener a los votantes. Los votantes merecen saber esto.
¿POR QUÉ NO INTENTAR LA LIBERTAD?
¿Por qué debemos creer que el libre mercado, que ofrece la mayor parte de bienes y servicios que consumimos, es de alguna manera incapaz de ofrecer educación superior a precios competitivos? ¿Por qué debemos creer a burócratas con intereses especiales que afirman que la educación superior es necesariamente una empresa sin ánimo de lucro y por lo general es una empresa financiada con impuestos?
La Universidad Wal-Mart tendrá que entregar un producto de alta calidad desde el principio. Tendrá que ser visiblemente superior al producto entregado por cualquier universidad o colegio comunal en los Estados Unidos. Tendrá que ser mejor que el producto emitido por el 70% de las universidades privadas y el 80% de la universidades del Estado.
No será mejor que la educación entregada por las mejores escuelas en el país, ya que no reclutarán estudiantes del más alto nivel. Pero sí es cierto en el 95% de todos los colegios y universidades. La diferencia es, el libre mercado, a través de su sistema de entrada y competencia abiertas, puede ofrecer lo que realmente quieren los compradores por su dinero.
Los compradores de hoy se enfrentan a un sistema de prestación de servicios educativos que es un cartel. Lo único que se necesita para romper este cartel es que un almacén al detal grande entre al campo, que inscriba a un millón de estudiantes y que entregue un producto de alta calidad. En ese momento, el mito de la educación sin ánimo de lucro será cosa del pasado.
Wal-Mart podría tener todo listo en tres años. En un programa de emergencia, probablemente lo podría tener en dos años. Todo lo que necesita es un colegio o una universidad que coopere, que esté acreditada y que quiera recibir 50 millones, o diez millones, de dólares. Me atrevo a decir que hay varias que quisieran hacerlo.
Wal-Mart no necesita adherir su nombre a la universidad. Puede simplemente poner disponible el servicio y aprestarse a recibir unos buenos honorarios por la comercialización.
Algunos grandes almacenes al detal van a hacer esto. Puede ser que no sea Wal-Mart. No importa quien lanza el programa. Lo que importa es que va a romper el monopolio del cartel educativo. Generará tanto dinero, inscribirá tantos estudiantes, y entregará un producto tan competitivo a un precio tan económico, que el cártel tendrá que responder para poder sobrevivir. Al momento que los colegios comiencen a responder al mercado libre ofreciendo servicios a un precio competitivo, el cartel reventará.
Los cárteles siempre se rompen. Siempre hay miembros del cartel que hacen trampa. Hacer trampa en el mundo académico significa entregar un producto de alta calidad a un precio competitivo.
No cabe duda de que Wal-Mart o UPS o cualquier otra corporación americana podría echar a andar tal programa. Si Wal-Mart no lo hace, entonces Toyota podría hacerlo. Las principales redes de televisión podrían hacerlo. Al menos una de las principales redes de televisión por cable podría hacerlo. Esto no es una ciencia complicada.
Piense en las tres grandes redes de televisión. Sufren con la reducción de sus cuotas de mercado. Han perdido la gente joven. Las empresas de Cable les están quitando su almuerzo. Los ingresos por publicidad están disminuyendo. Nada se ha hecho en los últimos 20 años para reversar la constante disminución. Aquí tienen una forma en que puedan combinar sus habilidades de comunicación digital con sus puntos de venta para producir una revolución educativa. ¿Por qué no hacerlo?
Las compañías petroleras podrían hacerlo. La industria del tabaco podría hacerlo. Proctor & Gamble podría hacerlo. Dow Chemical podría hacerlo. Dow ya está asociado estrechamente con el Instituto Northwood. Podría simplemente ampliar su actual alianza para financiar la creación de una universidad nacional.
Hay veces que me cuestiono sobre la iniciativa empresarial de las empresas más grandes de América. Quieren contratar empleados luminosos a nivel de entrada. Se debe imitar el béisbol. El Béisbol ha creado un sistema de crianza de equipos. Reclutan jugadores para las ligas mayores a través de las ligas menores.
Si las empresas estadounidenses estuviesen realmente interesadas en la contratación de mandos medios superiores del tanque de talentos en la educación el país, podrían hacerlo. Pueden utilizar Harvard, Princeton, Yale, Stanford, Chicago y las otras 30 universidades para que les proporcionen graduados supertalentosos. Pero nunca hay suficientes de estas personas por ahí. Tiene mucho más sentido contratar estudiantes brillantes de derecho recién salidos de la universidad, ponerlos a trabajar en posiciones de bajo nivel, y ver que tanto producen. Darles capacitación laboral. El objetivo es atraer a estudiantes competentes para la contratación inicial. Podría lograrse mediante la creación de una Universidad Nacional.
La educación superior tiene que romper con los subsidios fiscales. Mientras los presupuestos del Estado se vuelven más estrechos, los legisladores van a estar buscando maneras de cortar gastos. Una cosa que obviamente recortaran será la educación superior. Va a suceder. La pregunta es: ¿ proporcionará el libre mercado una alternativa viable a las universidades siempre en rojo, que ahora absorben varios cientos de millones de dólares al año? Creo que la proporcionará.
Otra persona que lo pensó fue el gurú gerencial Peter Drucker. Estaba convencido de que la educación superior sería completamente reestructurada como consecuencia de la revolución tecnológica que estaba teniendo lugar en el decenio de 1990.
Esa revolución ha comenzado: la Universidad de Phoenix. El modelo ya existe. Es un modelo muy rentable se necesita sólo que una de las principales corporaciones de América entre en el campo a demostrar que el actual modelo financiado con impuestos, sin ánimo de lucro de educación superior es ineficiente. Este modelo pertenece al pasado. La tecnología, cuando va unida a la competencia de precios, siempre reemplaza modelos más antiguos, que no pueden igualar el bajo precio de los nuevos productos que son posibles gracias a las nuevas tecnologías y a la comercialización en masa.
Los estudiantes inicialmente se resisten a ello. Quieren que sus padres a renuncien a la mitad de su portafolio de jubilación con el fin de enviarlos lejos por cuatro años de fiesta, y diferir por cuatro años el resolver de qué hacer cuando crezcan. Los administradores universitarios también se resisten a esto, porque quieren que los estudiantes se presenten al campus, y que los padres extiendan los cheques. Pero, en algún momento, va a convertirse en evidente para cientos de miles de padres que existe una mejor manera. Esa es la mejor forma de enseñanza a distancia. La tecnología existe. El modelo existe: la Universidad de Phoenix. Lo único que se necesita es la comercialización. El resto es sólo cuestión de crear la administración.
Si una empresa americana no hace esto, entonces una empresa europea lo hará. O tal vez un japonés firme lo haga. No hay nada que requiera mantener la enseñanza dentro de unas fronteras geográficas. Cuando el producto es digital, no hay fronteras. Si una universidad acreditada en un país extranjero quiere crear una universidad internacional, puede hacerlo. Si los empresarios americanos son incapaces de ver el potencial, a continuación, alguna empresa extranjera va a entrar en el campo y lo captura. Lo único que necesita es un consorcio cooperativo entre la empresa y una universidad acreditada en el país. Hay docenas de universidades en las Islas Británicas que estarían felices de hacerlo. Oxford y Cambridge probablemente no, pero ¿cuántas personas educan estas dos instituciones?
CONCLUSIÓN
El libre mercado está en mejores condiciones para ofrecer alta calidad de educación que el estado. El estado ha utilizado su poder para licenciar y acreditar colegios y universidades para conservar un cartel educativo. Ese acuerdo puede romperse, y se romperá. Es sólo cuestión de tiempo.
Cualquier presidente de Universidad que no ve lo que va a suceder tiene que estar ciego. Es su trabajo, como un recaudador de fondos, para tener la certeza de que su universidad está preparada para la competencia del futuro. Es evidente que la competencia va a venir del sector privado en búsqueda de beneficios. El sector privado es quien va a entregar la mercancía. Va a vender los bienes más baratos, ofrecerá una gama más amplia de opciones, entregará el paquete en cualquier parte del mundo, y dejará que el estudiante se gradúe tan rápido como pueda pasar los exámenes.
Por supuesto, estas escuelas no tienen equipos atléticos, ahorrando millones de dólares por año. Podrán ofrecer concursos de juegos de video para sus alumnos. Podrán crear una liga: AAND (Asociación Atlética Nacional Digital). Puedo ver ahora: Universidad Wal-Mart vs Universidad Target para la División I campeonato nacional. Luego a la Serie Mundial, donde Tata Motors es el favorito.
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TRADUCIDO POR RODRIGO DIAZ